Martes 16, de abril del 2014
Santa Cruz de la Sierra - Bolivia
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Duración de la jornada laboral



Isaac Sandoval Rodríguez
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El problema de la duración y modalidad de la jornada laboral tiene complejidad en el Derecho del Trabajo, al extremo de que con el nacimiento de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), mediante el Tratado de Versalles de 1919, se determinó como máxima la jornada de ocho horas, buscando sobre todo la igualdad de trato en los países industrializados de Europa, a fin de evitar las desventajas comparativas originadas en la sobrexplotación de la fuerza laboral.
Siguiendo esta medida, el trabajo de las mujeres, de los menores, de los discapacitados, de los trabajadores del mar, de los agrícolas de temporada y de los deportistas profesionales recibió una sanción normativa diferente, así como otras condiciones de trabajo que fueron apareciendo en los sectores de la salud, los medios de comunicación, la aeronavegación, el transporte terrestre y otros regidos por normas de la especialidad acorde con la naturaleza del trabajo por desarrollarse.
La OIT, mediante sus convenios y recomendaciones, se encargó de caracterizar estas nuevas modalidad laborales en función de la división social del trabajo, por la diversidad de situaciones que se presentan en el proceso productivo, al transferirse la población laboral de las empresas industriales a los servicios, fundamentalmente, y otras actividades atípicas que por sus caracteres se apartan de las modalidades conocidas.
En este sentido, las legislaciones laborales del Viejo y del Nuevo Continente han reconocido los regímenes especiales en el marco de la división social del trabajo y las situaciones atípicas aludidas, conforme a la clasificación de ocupaciones de la OIT, los criterios de sentido común y la equidad que la Ley General del Trabajo (LGT) de Bolivia los asume, aunque anárquica y desordenadamente.
En este contexto, la LGT de Bolivia incorpora la jornada laboral de medio tiempo (tres horas), tiempo completo (seis horas) y de dedicación exclusiva para los profesionales médicos, dentistas y bioquímico-farmacéuticos por DS 09357 del 20/08/1970, como antes había ocurrido con la jornada de las mujeres, los menores de edad, las jornadas nocturnas y en lugares insalubres.
En el caso del área de salud, se trata de derechos adquiridos desde hace cuatro décadas, que son irrenunciables al establecerlo la LGT vigente en su art. 3 y reiterarse en la Constitución del 21 de octubre de 2008 que los derechos laborales se adquieren con el transcurso del tiempo y la permanencia de la relación laboral.
Sin más, se debe tener en cuenta que la jornada laboral de los profesionales aludidos, igual que los docentes universitarios y trabajadores de la comunicación, no pueden ser equiparados a las normas de la industria, máxime si la LGT, en sus art. 46 y 47, fija las ocho horas como jornada máxima, no como jornada obligatoria, por lo que una buena lectura de las normas laborales sería saludable para su correcto cumplimiento.

* Catedrático y miembro de número de la Academia Iberoamericana de Derecho del Trabajo y la Seguridad Social