Domingo 20, de abril del 2014
Santa Cruz de la Sierra - Bolivia
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Hablemos del Censo 2012



Tuffí Aré Vázquez
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Estos días en que los bolivianos nos distraemos con las ocurrencias del canciller, que destacó internacionalmente las bondades de la papalisa para el sexo, y en que nos divertimos con las confesiones de un ‘cocamagistrado’, que dicta sentencias judiciales leyendo la hoja sagrada, un tema tan fundamental para el futuro del país, como es el Censo Nacional de Población y Vivienda, parece haber quedado intencionalmente archivado y sin la certeza de la fecha y la forma de su realización este año.


A los que más debería interesarles la actualización estadística es a los cruceños, que seguimos recibiendo menos de los recursos que nos corresponden porque no hay datos actualizados sobre la población. Los alteños también están perjudicados, con la diferencia de que ellos sí reflexionan estos días sobre el riesgo de una nueva postergación. Otro año que pase sin Censo será fatal para las dos ciudades más pobladas de Bolivia. Aunque el INE anunció que la actividad se hará impostergablemente el último trimestre, son más las dudas que las certezas sobre ese compromiso, ya que el Gobierno huye a los conflictos que vendrán después de este urgente levantamiento de información, sobre todo por las demandas regionales, en un año casi preelectoral.


Por eso, en este momento, a pocos meses de la actividad, se habla poco o casi nada del Censo. Tal indiferencia se la encuentra en la propia dirigencia cruceña, que debería haber acordado ya estrategias para la etapa del precenso y del postcenso. Por ahora lo único que ha surgido es una polémica por la exclusión de la categoría mestizo en la pregunta sobre autoidentificación racial o cultural de la boleta, cuando más bien debería evitarse el enfoque exclusivamente étnico en el debate. Se tiene que ampliar la discusión, más allá de la necesidad de graficar la composición racial o pluricultural del país. De lo contrario, se podría caer en el error de que en vez de una actualización estadística se termine en un nuevo referéndum. El censo debe ser ante todo un instrumento técnico que permita la planificación y definición de políticas públicas de Bolivia por los próximos diez años. Politizar una actividad que tendría que ser rutinaria implica la pérdida de nuevas oportunidades para la nación.


En consecuencia, urge hablar del Censo, debatir la boleta, conocer cómo se elabora, quiénes y cómo la aplicarán, pero, sobre todo, prepararnos como país para el momento posterior que puede ser de alta conflictividad, ya que algunas regiones demandarán seguramente los recursos económicos y la representación política que les corresponde por justicia con la nueva realidad estadística de Bolivia.


Después del Censo, nacerá un nuevo orden regional, para el que debemos estar preparados sin necesidad de llegar a la confrontación ni la violencia. Que no nos distraigan estos días las folclóricas ocurrencias de nuestras autoridades. El Censo importa más que esas desubicaciones.