Domingo 31, de agosto del 2014
Santa Cruz de la Sierra - Bolivia
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Edmundo



Jesús Yavarí Cortez
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Cruceño, exalumno de la Promoción 1970 del querido Colegio Nacional Florida, de prosapia familiar de nuestros hermosos valles mesotérmicos. Militante del Partido Comunista Marxista Leninista (PCML), parte constitutiva del Frente Revolucionario de Izquierda (FRI), línea de Oscar ‘Motete’ Zamora Medinaceli.
Muchacho auténtico de nuestro pueblo, no tenía dobleces en su actuar político, era frontal en sus posiciones políticas (en alguna ocasión hasta casi llegamos a los golpes por la pasión con que defendíamos nuestras posturas ideológicas), y ya se le veía la pasta de revolucionario maoísta que le inculcara Juan José, su hermano mayor, dirigente del comunismo pro chino en Bolivia, que también falleció trágicamente en un accidente de carretera siendo diputado.
Edmundo Salazar Terceros inscribió una página en la historia del país. Una historia de aquellos hombres que luchan y dan la cara por la verdad, aun a costa de la vida.
Encontrándose en ejercicio de sus responsabilidades como diputado nacional, se produjeron los trágicos hechos de Huanchaca, donde murieron asesinados por sicarios del narcotráfico el profesor Noel Kempff Mercado y miembros de su expedición científica. Salazar Terceros es designado por la Cámara de Diputados, junto a otros representantes nacionales, presidente de una alta comisión para investigar los trágicos hechos.
Edmundo no era hombre de rehuir los desafíos y asumió con responsabilidad histórica las investigaciones de los crímenes de Huanchaca. Muchos intereses se escondían tras los hechos. Salazar los descubrió y presentó un informe detallado de todo aquello.
Huanchaca no solo era un hecho delictivo más del narcotráfico: era fundamentalmente un hecho político. El Departamento de Estado de EEUU financiaba con dinero proveniente de la cocaína elaborada en los laboratorios de Huanchaca a la contra nicaragüense en su lucha contra la revolución sandinista, con la complicidad del régimen emenerrista del Dr. Víctor Paz Estenssoro (1986).
Se fabricó la coartada de un asesinato común y silvestre contra el diputado Edmundo Salazar Terceros por las implicaciones internacionales que conllevaba su asesinato, y se usó a narcos de ‘medio pelo’ para confundir a la opinión pública del país y del mundo.
A los nueve años del crimen de Edmundo –8 de abril de 1994– murió en un extraño accidente de tránsito María Elena Oroza vda. de Salazar, digna y querida compañera y esposa de Edmundo. Ella continuaba con la lucha de Salazar y con las investigaciones del asesinato, y su ‘accidente’ alimentó en nosotros una dolorosa sospecha de asesinato para borrar y tapar todo.
Quienes conocimos tanto a Edmundo como a María Elena sentimos que el Estado nacional está en deuda con ellos y su familia. Nunca fue posible llegar hasta el fondo mismo de la investigación de ambas muertes, por los intereses y la corrupción del aparato judicial y la política boliviana.
A ellos, como un modesto homenaje a su amor y militancia, desde el tiempo les dedicamos estas estrofas de Bertolt Brecht: “Hay seres que luchan un día, y son buenos; hay otros que luchan un año y son mejores; pero hay quienes luchan toda la vida: ¡esos son los imprescindibles!”.

* Ciudadano camba-boliviano, jyavari@hotmail.com