Domingo 21, de septiembre del 2014
Santa Cruz de la Sierra - Bolivia
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La bandera cruceña



Ronald Tineo Velasco
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Nuestra bandera cruceña, la que se enarbola en las luchas cívicas y en cada efeméride departamental, no debería tener tres, sino dos franjas horizontales: una blanca y otra verde. El Dr. Tristán Roca, siendo prefecto, la creó con tales colores sin especificar que fuera a tener tres franjas verde, blanco y verde.
Al menos así lo hace constar el historiador Hernando Sanabria Fernández cuando escribe: “Roca dicta la ordenanza prefectural que crea el emblema de su tierra y su pueblo, con los colores blanco y verde” (La ondulante vida de Tristán Roca, pp. 95-96).Y para salir de dudas respecto a su característica primigenia, es cuestión de desempolvar dicha ordenanza de 1864 refrendada por el joven Andrés Ibáñez como secretario del prefecto.
El 22 de agosto de 1869, el Dr. Roca es llevado al paredón y fusilado por orden del mariscal Francisco Solano López, por sospechas de conspiración. Por enarbolar otra bandera, la de la democracia, el Dr. Roca vivía proscrito en Paraguay por renunciar a continuar siendo prefecto y no convertirse en cómplice del tirano Mariano Melgarejo. Huyendo de un sicópata fue a caer en manos de otro peor. Como quien dice, cayó de la sartén a las brasas.
Similar suerte corrió el Dr. Andrés Ibáñez, que también fue fusilado en la propiedad San Diego cerca de Brasil, el 1 de mayo de 1877, por orden de Hilarión Daza, y por haber enarbolado la bandera ‘igualitaria’. Fue traicionado por la gente decente de la época, enemiga de la ‘cambada’ sin tierra, causa y motivo de su lucha social. Hoy, por esos giros que da la situación política, los ‘decentes’ de última promoción han reivindicado al caudillo, “precursor de la revolución social en América del Sur”, y lo único que falta es que lo canonicen.
Muertos los creadores de la bandera cruceña, nadie se acordó de ella ni de ellos, hasta que Santa Cruz empezó a demandar del centralismo primero la descentralización administrativa y después la autonomía. ¡Entonces sí que hizo falta la bandera cruceña en ambos procesos y el nombre de Andrés Ibáñez, que se usa como otra bandera!
Si la característica actual de la bandera cruceña fue establecida de forma posterior, corresponde exhibirse la normativa que introduce la reforma que debe ser de igual rango a la ordenanza prefectural de su creación. Ninguna otra institución, así se trate del Comité Cívico u otra equivalente, puede efectuar cambios al emblema por cuanto se incurriría en usurpación de competencias propias de la exprefectura. La fuerza de la costumbre, en esta materia, no es de aplicación, de manera que si la reforma no fue debidamente ‘legalizada’ es la oportunidad para que se proceda conforme a ley.
También debe quedar plenamente aclarado que la bandera no debe llevar el escudo cruceño, ni siquiera como adorno, ya que este símbolo es utilizado en tiempos de guerra. Y que sepamos, no existen aprestos, aunque estuvimos bien cerca de una guerra civil por medio de la cual se pretendió resolver contradicciones internas, siendo la principal la demanda de más autonomía departamental, interpretada por el centralismo como conato separatista. Finalmente, el régimen autonómico fue insertado en la actual Constitución con sus competencias respectivas, pero con ello no se garantiza la paz perpetua, solo la tregua. La frase “¡sigan temblando!”, pronunciada hace tiempo por el gobernador, resuena en los oídos hasta hoy.
Tienen la palabra los intelectuales de la Sociedad Geográfica e Histórica para pronunciarse y contribuir al propósito de establecer la verdad de los hechos, no por simple formalidad, sino porque así lo exigen los cruceños interesados en definir cómo debe lucir su bandera, si con dos o con tres franjas, pero sin tocar los colores blanco y verde con los que fuera creada.

* Librepensador