Domingo 14, de septiembre del 2014
Santa Cruz de la Sierra - Bolivia
Santa Cruz | Seguridad | Nacional | Internacional | Economía | Deportes | Sociales | Escenas | Editorial | Clima
   
 Edición Impresa  
 

Las UFV



Alberto Bonadona Cossío
imprimir enviar noticia a un amigo Texto pequeño Texto medio Texto grande

Más allá de la fórmula engorrosa que se utiliza para calcular la Unidad de Fomento de Vivienda (UFV), esta tiene una gran utilidad económica y financiera. Que haya sido desterrada de la banca comercial es un desacierto y que ahora se la quiera eliminar del Banco Central  de Bolivia (BCB) llama mi atención.
Se da el nombre de unidades de fomento a un medio de preservación del poder adquisitivo frente al efecto que tiene la inflación sobre la moneda nacional. Fue originalmente creada y utilizada en Chile para preservar el valor de obligaciones financieras de largo plazo. En Bolivia, pecando de originalidad, se le añadió lo de ‘vivienda’ precisamente porque estas se deben financiar a grandes plazos.
Particularmente, califico a la UFV como una forma de dinero incompleta porque no cumple una de sus características, la de ser un medio de intercambio al no circular como lo haría cualquier otra moneda. Sin embargo, sirve para representar valores, es un medio de atesoramiento y, principalmente, es una unidad de cuenta o de medida de los valores.
Si bien su utilización se pensó en un medio de elevadas tasas de inflación y de escasez de dólares, la utilidad de la UFV se mantiene porque la inflación no abandonó estas economías y, en contratos de largo plazo, mantiene una indiscutible ventaja frente a la ahora estable moneda boliviana o incluso frente al dólar.
El rechazo de las UFV por la banca comercial es comprensible desde el punto de vista del negocio bancario. Cuando se incorpora la inflación a las tasas que paga esta banca por los ahorros que el público mantiene en sus arcas, se habla de una tasa real. Esto significa que la banca debe devolver el valor que realmente tenía el dinero al momento de realizar el depósito más lo que paga en intereses por los ahorros del público. Sin embargo, estos ahorros ingresan a la banca con un valor y salen con uno depreciado por causa de la inflación y por no denominarse estos en UFV. Así, los banqueros ganan incluso sin hacer nada con el dinero ajeno, simplemente tienen que esperar a que ocurra lo que ocurre todos los días: los precios suben, deprecian el dinero depositado y la banca gana gracias a la tasa de la inflación.
Ya sea por asumir una pose comercial o por no entender para qué sirven, el BCB, al rechazar las cuentas del Ministerio de Economía denominadas en UFV, le da el tiro de gracia a esta unidad de cuenta y preservación de valor. No estoy seguro de si este ministerio entiende lo que defiende en última instancia, pero qué bien sería que a partir de mandar al BCB que respete sus valores financieros, frente al intento del BCB de mostrarse independiente, estableciese una política de defensa de los ahorros del público preservando las UFV.

* Economista