Martes 23, de septiembre del 2014
Santa Cruz de la Sierra - Bolivia
Santa Cruz | Seguridad | Nacional | Internacional | Economía | Deportes | Sociales | Escenas | Editorial | Clima
   
 Edición Impresa  
 

Rousseau y el libre albedrío



Pablo Salinas Castro, Ph.D.
imprimir enviar noticia a un amigo Texto pequeño Texto medio Texto grande

Las teorías políticas de Juan Jacobo Rousseau (1712-1778) influyeron de gran manera sobre la Revolución Francesa (de 1789 a 1799), esencialmente con sus escritos La nueva Eloisa (1761) y El contrato social (1762).
Rousseau nació en la fe protestante e inició sus estudios en un internado de esa confesión, condicionante que influyó en su pensamiento.
Su obra reiteraba su creencia de que en la sociedad se encuentra el enemigo del hombre –el propio hombre– y que sólo en la naturaleza se puede volver a la virtud. Creía firmemente en el ‘libre albedrío’ y que el mal es el resultado de nuestra elección. Le ocasionó muchos problemas negar que la verdad se puede alcanzar por medio de la razón o la inspiración divina; por el contrario, atribuía a la verdad un basamento moral, aunque el origen del concepto libre albedrío es teológico, referido a la libertad plena del individuo a decidir y escoger.
En El contrato social, que inspira a nuestros modernos socialistas, Rousseau se refiere a un pacto social que asegure al ciudadano sus derechos de igualdad y libertad reemplazando el contrato por el que el fuerte domina al débil; sin embargo, nadie está en la obligación de aceptarlos: existe el libre albedrío.
Como consecuencia de la Revolución Francesa, la burguesía accede al poder y se constituye en modelo para la construcción de los nuevos estados nacionales. La trascendencia radica en su aporte a la ideología de los partidos liberales y democráticos.
Nuestra democracia es de naturaleza liberal, genéticamente proviene de Rousseau, es la antítesis de la democracia ‘a la cubana’, donde el libre albedrío ha sido conculcado de hecho por el unipartidismo. Aunque se le instruya al pueblo cubano por quién o cómo votar, en su fuero interior el libre albedrío bulle en borbotones de resistencia democrática. Las damas de blanco y los presos de conciencia son la constatación de lo que afirmo.
“El concepto de totalitarismo no se refiere a personas, sólo se refiere a un modo de organizar el poder político y sugiere un modo de concebir la relación entre el gobierno y la sociedad. Se refiere a un tipo de gobierno: el que usa sus plenos poderes para orientar toda la vida de una sociedad hacia un fin público específico. Sugiere un proyecto específico de gobierno’’ (Kirkpatrick, Jeane).
Liberalismo a ultranza es libertad irrestricta, su filosofía es la libertad, su régimen político, la democracia; su economía, la de libre mercado.
La idea de libertad fue la fuente que inspiró el pensamiento de Rousseau y con ella llenó de luces el mundo contemporáneo. Bolivia necesita un ‘contrato social’ sin tiranos que preserve y dé alas a nuestro libre albedrío mientras exclamamos como aquel 17 de julio: “¡Viva la libertad!”.

 * PH.D., docente