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Una gran isla de basura y plástico amenaza al planeta


Está compuesta de desechos que tardan cientos de años en degradarse. Aunque no hay un dato oficial sobre su tamaño, se estima que cubre un área de 1 millón de kilómetros cuadrados

No es la única. Uno de los hallazgos recientes se produjo en el océano Índico
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23/04/2016

La huella ecológica más grande de la humanidad es una acumulación de basura que flota en aguas internacionales del océano Pacífico.
Ubicada al oeste de Estados Unidos, se la conoce como ‘isla de la basura’ y su formación es producto de las corrientes marítimas que empujan hacia ese sector toneladas de desechos de todo tipo, principalmente de plástico.

Fue encontrada en 1997 y desde entonces no ha dejado de crecer. Si bien la Administración Nacional de Océanos y Atmósfera de Estados Unidos (NOAA)?sostiene que es muy difícil calcular con exactitud su tamaño, algunas investigaciones estiman que cubre un área de aproximadamente 1 millón de kilómetros cuadrados, casi la misma extensión que tiene Bolivia.

La isla de desechos está situada en un área del Océano que no pertenece a ningún país, motivo por el cual nadie asume la responsabilidad de retirar la basura, que además implica un gasto económico muy alto.

No es la única

Todos los mares del mundo tienen diferentes niveles de contaminación. Uno de los hallazgos más recientes se produjo en el océano Índico, cuando se buscaban los restos del avión de Malaysia Airlines, desaparecido en marzo de 2014. Entonces se observó una acumulación de desechos en el mar similar a la isla de la basura del Pacífico.

Marcus Eriksen, científico marino de la Universidad de California del Sur, Estados Unidos, investiga el impacto de la contaminación plástica en los océanos.

Eriksen explica en la revista National Geographic, citada por el portal de la BBC: "Estamos viendo una abundante acumulación de microplásticos de todos los desechos que utilizamos una sola vez, como bolsas, botellas, tapas y utensilios de plástico. He extraído colillas de cigarros de cientos de esqueletos de aves".

El impacto de estos vertederos es fatal para la vida humana y la fauna marina. Los restos forman toxinas que contaminan los peces y generan gases invernaderos, culpables del calentamiento global



 




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