SOCIEDAD

Un toborochi ‘enano’ y otras especies se exhiben en la feria del bonsái


El arte milenario llegó a Santa Cruz traído por residentes japoneses y del interior del país. Los aficionados lo practican como expresión artística o como terapia. El domingo se premia a los mejores ejemplares

Luis Llanque es propietario del vivero Bonsái, en la imagen se aboca a la poda de un olmo de 17 años

21/10/2017

La ‘semilla’ de la pasión por el cultivo de árboles bonsái está en plena floración en Santa Cruz, en donde sus cultivadores le hacen frente a las condiciones adversas del clima templado que se aconseja, aplicando los principios del arte milenario a las variedades nativas, tales como los toborochis, los tajibos, los bibosis y los ficus, entre otras.   

Así se evidenció ayer en el inicio de la 6ta Feria Nacional del Bonsái, que se realiza en el Jardín Botánico Municipal y que se prolongará hasta el domingo, que además de los locales cuenta con la participación de expositores de La Paz, Cochabamba y Sucre.

A decir del director del Jardín Botánico, Darío Melgar, el evento despierta mayor interés y concentra una mayor cantidad de público del centro, debido a las bondades que se difunden acerca de su práctica, que además de reconocerse como una expresión artística se utiliza también como terapia contra el estrés.  
La historia del arte milenario en Santa Cruz se remonta a unos 30 años, con la realización de un taller organizado por expertos del Jardín Japonés de La Paz, a la que asistieron cultivadores cruceños que en la actualidad abrieron sus propios viveros y le dan continuidad a su enseñanza a través de cursos de preparación para cada cliente que así lo requiera. 

El propietario del vivero Bonsái, Luis Llanque, es uno de los pioneros. Entre sus ejemplares más valiosos cuenta con un olmo chino que tiene 17 años de edad y mide 30 centímetros. También se destacan un toborochi de 15 centímetros y un ficus panda.

“Nuestro objetivo es que la gente tenga la oportunidad de entrar en contacto con este arte, que tal vez les guste y les sirva como una manera de relajarse”, explicó Llanque.

En la feria nacional hay más de 300 variedades de bonsái en exposición y venta. Los precios van desde los Bs 50, que puede costar, por ejemplo, una variedad de rosa del desierto, hasta los Bs 3.500 en que se cotiza un ejemplar de olmo o un pino con una edad por encima de los 15 años.   

Los cuidados

El cultivador del Centro La Joya, Jhon Saavedra Ustariz, indicó que uno de los cuidados que se debe tener es con la luz, debido a que debe recibir una intensidad equilibrada, porque si se expone por mucho tiempo se seca y sí es por poco tiempo se debilita y muere. 

“Todo bonsái necesita luz natural para la fotosíntesis, hay especies que crecen en ambientes interiores (departamentos) pero son muy pocas”, dijo.
Otro de los cuidados que se deben tener es con el agua debido a que requieren humedad abundante, pero dependiendo del árbol, por ejemplo, un toroborochi o un olmo pueden estar cuatro o cinco días sin regarse.

Este sábado comenzará el proceso de selección del mejor ejemplar de bonsái en tres categorías que son mini bonsái, mediano y grande, a los que se los evalúa por su aspecto y variedad. La entrega de reconocimientos se realizará el domingo. 



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