SOCIEDAD

Solo en el eje troncal, Bolivia genera 30 toneladas de basura electrónica


Los residuos de aparatos electrónicos y eléctricos son conocidos como Raee. Están incluidos aquellos dispositivos que requieren energía eléctrica para su funcionamiento. ¿Qué hace el país con ellos?

Después del proceso de desarmado y de selección, las partes son exportadas
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26/09/2017

Hay un tipo de basura del que no se habla normalmente y que está dentro de la casa como si fuera, muchas veces, una reliquia, o un objeto del que la familia no se quiere deshacer porque lo ha tenido durante mucho tiempo.  

Eso que para muchos es algo muy importante, en realidad es considerado por los expertos ecologistas como Residuo de Aparatos Eléctricos y Electrónicos (Raee), cuya inadecuada disposición final tiene un impacto negativo en el medioambiente y en la salud de la población.

La producción de Raee en el eje troncal del país, (La Paz, Cochabamba y Santa Cruz) es de 30.000 toneladas métricas al año, con una tendencia de crecimiento. 

Hay familias que guardan televisores o teléfonos celulares en desuso, sin saber que si se rompe una pantalla, puede generar gases que tienen efectos muy tóxicos para el organismo.

Esa revelación corresponde a  la Fundación VIVA, que es el área de responsabilidad social de la telefónica VIVA, que el 2014 hizo una prueba piloto al  instalar en la Expocruz y en Feicobol contenedores para recolectar residuos eléctricos y electrónicos, mientras que en La Paz, un camión visitó diferentes barrios con el objetivo de recolectar estos residuos para entregarlos a gestores para su correcta disposición y evitar la contaminación al medioambiente y daños a la salud de la población.

La Fundación Viva, según su directora, Claudia Cárdenas, desde 2014 ha logrado acopiar y entregar a los gestores autorizados más de 40 toneladas de Raee, 
El 2016 el Fondo Multilateral de Inversión y la Fundación VIVA comenzaron a preparar un proyecto de reciclaje de Raee.

En abril de 2017 se firmó el convenio para la implementación del proyecto “Reciclaje de Residuos de Aparatos Eléctricos y Electrónicos: Economía Circular para la Sostenibilidad en tres ciudades de Bolivia”, informa Cárdenas.

Fundación VIVA consiguió apoyo del Fondo Multilateral de Inversiones del Grupo BID, para el desarrollo del proyecto “e-Waste”, que tiene como objetivo impulsar el reciclaje de residuos eléctricos y electrónicos generando una economía circular que aporte al desarrollo sostenible del país.  Como parte del apoyo obtenido, Fundación VIVA recibirá un aporte de $us 500.000 para el desarrollo del programa, cifra que será duplicada por la Fundación y que alcanzará el millón de dólares. 

¿Quiénes son las gestoras? 
Son empresas que cuentan con autorización para realizar el reciclaje de residuos, en este caso particular de los Raee.

Tienen una serie de obligaciones que buscan asegurar tanto el mejor destino para los residuos como la profesionalización del sector. 

En el eje troncal existen cinco gestoras, de las que dos están en Santa Cruz. Una de ellas es la Fundación Para el Reciclaje, cuya directora ejecutiva es Moira Gálvez, que explicó que esta institución fue creada el 2008 por Cainco, para promover temas de medioambiente, nos enfocamos también en gestión de residuos y reciclaje. “Empezamos a investigar qué se podía hacer con los residuos electrónicos. Lo hicimos en Perú, en Dinamarca. Perú es parecido a nosotros: acopian, desarman, separan por tipos de componentes y exportación. Dinamarca da un paso más: los pican, los separan, extraen metales y lo exportan a  refinadoras”, explicó. 

Posteriormente, cuenta, consiguieron un financiamiento y desarrollaron el centro Raee Fundare, cuyos servicios consisten en recepcionar material electrónico y
eléctrico, pesaje, selección, desarmado y separación por tipo de material: como ser plásticos, vidrios, metales, circuitos y cables. 

A cada residuo se le busca un mercado internacional responsable con el medioambiente, porque la filosofía nuestra es dar una disposición responsable con el
medioambiente a cada uno de los componentes. Hay residuos que tienen un valor y otros que no, que son un problema y hasta tenemos que pagar para que lo puedan reciclar”, dice Gálvez, 

La planta de Fundare funciona desde 2015 y a finales del 2016 realizaron la primera exportación por un peso de siete toneladas y media.
“Hemos exportado a EEUU, a una empresa que hace una selección más minuciosa de los elementos y que después, a su vez lo reexporta a una refinadora de metales.

La exportación es un paso para conseguir la autosostenibilidad que aún no llega. Raee Fundare tiene un costo operativo de $us 5.000 que van destinados a cubrir sueldos a cinco personas, pagar alquiler, y las campañas de recolección en diferentes puntos fijos de la ciudad.

La chatarra electrónica mal manejada causa daños 
“No es recomendable que las personas saquen al basurero sus residuos electrónicos o eléctricos, porque, por ejemplo, puede romperse la pantalla del televisor o de la computadora y eso es peligroso para la salud”,  asegura Claudia Cárdenas, directora de la Fundación Viva. Varios expertos han advertido también que los residuos electrónicos están llenos de componentes tóxicos y que cuando se los tiran quedan expuestos y reaccionan con el aire, el sol o la lluvia. Entonces emiten sustancias químicas que contaminan la atmósfera, el agua y el suelo. Tarde o temprano estas sustancias entran en nuestros cuerpos y nos enferman. 


También se debe saber que los monitores y las baterías contienen plomo. Cuando este elemento químico se libera en el medioambiente y es absorbido por los seres vivos, daña los riñones, el cerebro y todo el sistema nervioso. También hace que disminuyan las habilidades de aprendizaje.

El mercurio está presente en interruptores, cubiertas, monitores y tubos fluorescentes. Afecta el sistema nervioso, irrita los ojos y provoca erupciones en la piel.
Mientras que los tableros de circuitos y ciertas baterías recargables son de cadmio, un metal pesado que puede provocar cáncer, debilidad en los huesos, daño al hígado y riñones, al sistema inmunitario, diarrea y hasta desórdenes psicológicos.



 




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