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Los genes que siguen luchando por la vida después de la muerte


¿La muerte simboliza realmente el final de nuestra existencia? Revelamos las conclusiones de este interesante estudio

Los genes que siguen luchando por la vida después de la muerte
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27/06/2016

Por definición, la muerte ocurre cuando se detienen las funciones orgánicas de cualquier ser viviente. El cerebro deja de enviar señales y el sistema cardíaco y respiratorio colapsan.

Pero, ¿qué pasa si una parte del cuerpo no sólo sigue viva, sino que a toda marcha?

Un nuevo estudio llevado a cabo por científicos de la Universidad de Washington, en Seattle (EE.UU.) ha revelado que hay genes que permanecen activos días después de producirse la muerte, señala un artículo publicado en el portal Muy Interesante.

Algunos de ellos tiene sentido que se activen, pues se encargan de estimular la inflamación, activar el sistema inmune y contrarrestar el estrés, se argumenta en un artículo en el portal BBC que se hace eco de dos estudios publicados en el sitio bioRxiv.

Pero otros dejaron boquiabiertos a los investigadores, debido a que hasta donde se conocía sólo trabajan durante la etapa embrionaria para ayudar en el desarrollo del feto, añade el artículo en cuestión.

"Es asombroso que los genes del desarrollo se activen después de la muerte", le dijo a la revista Science Peter Noble, jefe de la investigación. Para Noble una explicación posible puede estar en que el estado de un cuerpo que acaba de morir tiene similitudes a los que están en etapa embrionaria.

Otro hallazgo que llamó la atención a los expertos fue observar cómo genes que promueven el desarrollo de varios tipos de cáncer se vuelven más activos en el momento de la muerte.

El experimento, llevado a cabo con animales de laboratorio, evidencia que esta actividad post-mortem de los genes podría ayudar a mejorar las técnicas de preservación de órganos donados para trasplantes y a encontrar métodos más precisos para, por ejemplo, determinar en qué momento murió la víctima de un asesinato.

Para ello, los científicos desarrollaron un nuevo método para calibrar las mediciones de actividad genética en muestras postmortem. “Es un experimento curioso ver lo que pasa cuando uno muere”, explica el microbiólogo Peter Noble, líder del estudio en la revista BioRxiv.

Así, identificaron sistemáticamente más de 1.000 genes, observando cuáles de estos genes estaban aún funcionando en tejidos de ratones y de peces cebra recientemente fallecidos. El seguimiento de la actividad génica se llevó a cabo durante dos días en el caso de los roedores y de cuatro días en el caso de los peces.



 




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