SOCIEDAD

Los atragantamientos ponen al filo de la muerte a los niños


En el hospital de niños atienden una media de dos casos por semana por ingesta de monedas, aros, crucifijos, granos, tornillos, broches, pilas, etc. Hubo un fallecimiento

Esta pequeña se tragó dos monedas de 50 centavos, pero felizmente se las extrajeron

23/10/2017

Tabaroinda, una niña de dos años oriunda de Urubichá, se atragantó con una moneda de 50 centavos, por lo que inicialmente fue atendida en el Hospital Guarayos de Ascensión, de donde la derivaron el jueves al Hospital de Niños Mario Ortiz de Santa Cruz de la Sierra, donde el equipo de Neumología se la extrajo exitosamente.

Se desconoce en qué circunstancia la menor se tragó la moneda, pero se presume que la tomó para jugar y, como llevar a la boca cualquier objeto es un reflejo natural de los niños, la engulló y se atoró en la faringe, complicándole la respiración.

Este evento permitió conocer que los casos de atoramiento con cuerpos extraños ponen en alto riesgo la vida de los menores y se han convertido en un verdadero problema de salud pública en el hospital Mario Ortiz, pues es la tercera causa del subconjunto de accidentes que ingresa, después de las heridas y fracturas, de acuerdo con los datos oficiales.

Ramiro Cabrera Meneses, neumólogo pediatra endoscopista, especializado en México, reveló que él y su equipo atienden un promedio de dos casos por semana gracias a que el hospital cuenta con un equipo especial para estas intervenciones.

Cabrera tiene todo un archivo de placas radiográficas acompañadas con los objetos extraídos a sus pacientes a lo largo de poco más de tres años, desde que empezó a trabajar en dicho centro. Había monedas de todo tamaño, broches, tornillos, alfileres, resortes, semillas de maíz, de maní, de girasol, tabletas, crucifijos, llaves, aros, medallones y diversos objetos de plástico.

El especialista registró 38 piezas ingeridas por la vía aérea y 298 por la vía digestiva, entre ellas 280 monedas y 18 pilas de botón alcalinas, que son potencialmente mortales en el cuerpo, a decir del médico.

No siempre se detecta

Muchas veces los niños llevan cosas a la boca fuera de la vista de los padres, que deben estar alertas a síntomas de obstrucción de la vía aérea o digestiva, como señales de asfixia, desesperación para respirar o crisis de tos, pérdida de conocimiento, silbido en el pecho, etc. En la etapa intermedia del caso los síntomas disminuyen, pero hay que llevar al médico al paciente, pues el objeto extraño puede causar daño en el órgano afectado.

Muchas veces ocurre que una radiografía no revela la presencia del objeto y el médico, por ignorancia sobre el tema, manda a su casa al paciente y puede llegar a morir. Por lo tanto, es necesaria una endoscopia o una broncoscopia. “Una niña estuvo hospitalizada un mes en el Japonés sin mejoría. Le hicimos estos procedimientos y encontramos una semilla de chirimoya en uno de los bronquios, se la retiramos y sanó”, dijo Cabrera.

No fue el caso de un niño de cuatro años que murió el 1 de septiembre de este año. En Warnes, el pequeño deglutió una tapa de un frasco de champú que le provocó una parada cardiorrespiratoria. Lo llevaron al hospital Mario Ortiz, le extrajeron el cuerpo de plástico que se alojó en el bronquio intermedio derecho, pero falleció por falla multiorgánica, explicó el neumólogo.

“Estos hechos no pueden llamarse accidentales cuando los padres dejan en la casa objetos pequeños al alcance de los niños. Después de estas intervenciones hemos aconsejado a los papás cómo deben proceder y aun hubo casos de reincidencia. Las pilas alcalinas de botón son lo peor, pueden perforar el esófago en cuestión de horas. Para este procedimiento, los niños deben ser anestesiados de forma general y, cuando no hay manera de extraerles los aparatos, la otra opción es la cirugía”, manifestó el especialista en neumología.

Accidentes caseros

El 10 de octubre, el pediatra Luis Carlos Bernachi atendió el caso  de una niña de tres años que sufrió una herida de cinco centímetros en la parte frontal derecha al caer encima de su muñeca.
A decir del galeno, la muñeca tenía zapatitos con punta metálica, lo cual pudo causar un daño mayor si se le introducía en un ojo. Bernachi llamó a la reflexión a los padres de familia a vigilar de cerca los movimientos de los niños, que de forma frecuente llegan al hospital mordidos por perros o lesionados por caídas de escaleras o andadores.






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