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Jubilado ayuda a los sintecho en Grecia


Kostas Vitalakis y su esposa Sonia, son los líderes de la fundación "Refugio de Amor y de Solidaridad", que busca brindarles a los que viven en la calle un plato de comida



23/12/2016

Kostas Vitalakis trabajó toda su vida en el servicio técnico de un hospital griego, donde veía lo que significa vivir entregándose a los demás. Desde hace 25 años se vuelca en ayudar a los sintecho de Atenas.

En 2001, todavía lejos de la jubilación, fundó con ayuda de la Iglesia en el corazón de Atenas el "Refugio de Amor y de Solidaridad", donde se ofrecen los servicios básicos a los más necesitados.

Dos veces por semana, cada martes y jueves, Kostas -retirado desde hace cinco años- y su esposa, Sofía, ayudados por amigos y voluntarios, ofrecen comida a una media de 200 personas cada día. El resto de la semana las tareas las asumen otros voluntarios como él. Además, les ofrecen la posibilidad de ducharse y lavarse la ropa y, periódicamente, les distribuyen vestimenta.

"La idea de comenzar me la dio un reportaje en la televisión: en la plaza de Omonia había unos sintecho y unos drogadictos y vi a alguien que les distribuía suvlaki (plato popular griego con pequeños trozos de carne y verduras) y me dije ¿por qué no hago lo mismo?", explica Vitalakis.

El reparto de comida permitió a Vitalakis conocer más de cerca  a estas personas. "Discutía con ellos y me di cuenta de que se trataba de buena gente. Me daba placer lo que hacía, veía que a ellos también les gustaba y decidí dedicarme a eso", explica.

Por un periodo de tres años Vitalakis y su esposa acudían regularmente a la plaza de Omonia para repartir suvlaki, plátanos y bocadillos, hasta que, con la contribución financiera de un puñado de amigos, alquilaron un local, donde preparaban ellos mismos la comida.

"Cada día es distinto. Llega mucha gente, sintecho, desempleados... intentamos conocerlos, hacernos amigos de ellos y, con mucho esfuerzo, ayudarles a ponerse en pie de nuevo", dice Nikos, un voluntario de la Fundación.

Algunos voluntarios sufrieron en carne propia lo que es vivir en la calle, como Kostas, que vive en un albergue del ayuntamiento de Atenas, y ahora quiere devolver algo de la ayuda que recibió y que sigue recibiendo. "Ayudo en todo, porque aquí me ayudaron. Me ofrecieron medicinas, me examinó un médico cuando fue necesario y aún me ayudan", dijo.

En los planes de la familia Vitalakis está conseguir los fondos necesarios para crear un albergue, donde personas sintecho, además de comer algo, ducharse y lavar su ropa, puedan dormir en una cama, "como todo el mundo".



 




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