CIENCIA

Hacer locuras no es algo ‘de la edad’, sino de la materia gris


Los jóvenes suelen asumir decisiones más arriesgadas que los adultos, pero la propensión al riesgo no es una cuestión de años. Científicos revelan que una sustancia del cerebro genera la ‘cordura’

Aventurarse a realizar actividades que implican riesgos es una cuestión del cerebro más que de los años

26/12/2016

Algunas aventuras se suelen justificar porque son ‘cosas de la edad’, según la creencia popular que dice que en la juventud se cometen algunas ‘locuras’ sin tomar en cuenta los peligros ni consecuencias de lo que los actos pueden tener. 


Cuando los años ‘insensatos’ de la vida van pasando y la cordura empieza a ganar terreno, las personas van teniendo menos propensión a asumir ciertos riesgos y sus decisiones son más cautelosas.
Sin embargo, aunque la creciente aversión al peligro es un fenómeno común, los científicos no han podido explicar su causa. ¿Será que con los años nos volvemos más conscientes? ¿Un cuerpo más frágil nos hace tener más miedo?


Un estudio, realizado por científicos de la Universidad de Yale (Estados Unidos) y publicado en la revista Nature, ha dado con una pista para resolver este misterio y, contrariamente a lo que se podría creer, la edad no tiene nada que ver.
El creciente rechazo al riesgo está vinculado con el volumen de la sustancia gris del cerebro más que con los años.


Los investigadores, que escanearon el cerebro de 52 voluntarios entre 18 y 88 años, observaron que aquellos con menor volumen de materia gris, ubicada en la corteza parietal posterior derecha, tendían a ser más conservadores en su toma de decisiones, mientras que la edad, por sí sola, no parecía ser tan significativa.


El resultado permitirá más estudios para entender las consecuencias que el envejecimiento de la población puede tener en la toma de decisiones.


Cabos por atar
El doctor Ignacio Morgado, director del Instituto de Neurociencia de la Universidad de Barcelona, recuerda -citado por el periódico La Vanguardia- que “muchos trabajos relacionan la anatomía cerebral con el comportamiento, pero es una correlación, no una simple relación de causa-efecto”. 
Por ello no se puede afirmar que un mayor volumen de materia gris sea la causa directa de la toma de decisiones más arriesgadas, sino que evidencia una relación con ello y aún se debe ahondar en las investigaciones 



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