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El síndrome del niño rico es cada vez más frecuente


La falta de límites puede llevarlos a una vida sin Dios ni ley. Conoce cuáles son las principales causas de este problema, cómo detectarlo y la forma de evitarlo

La rebeldía puede ser una de las señales de este síndrome
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07/07/2016

El síndrome del niño rico cada vez parece ser más sonado. Los desórdenes que provoca en un niño el tenerlo todo sin límites han llegado a ocasionar grandes desgracias, mismas que han quedado en la historia y lamentablemente en la mente de muchos.

Prueba de ello es lo que ocurrió en Estados Unidos y como noticia se hizo viral por todo el mundo debido al gran impacto que tuvo en la población. Muchos aún recuerdan a Ethan Couch, un joven que proviene de una familia millonaria que nunca ha pasado ninguna necesidad y que siempre tuvo excesos en cuanto a todo, mismo que terminó matando a 4 personas por conducir en estado de ebriedad y pese a ello no hubo justicia, logró salvarse de la cárcel gracias al psiquiatra que le diagnosticó affluenza o síndrome del niño rico.

Después de todo lo sucedido, Ethan violó la libertad condicional y huyó del país. Lo que ha conmovido a muchos es toda la historia que hay detrás, pues muchos acusan a los padres de ser los responsables ya que nunca le pusieron límites a Ethan y le dieron todo a manos llenas y en excesos.

El dar a los hijos todo lo que piden se ha vuelto en un serio problema, muchos padres no son conscientes de las consecuencias que esto puede tener. Sin embargo, tanto para quien tiene las posibilidades como quien no, esto se ha convertido en algo muy normal, muchas veces tan solo es el llenar la falta de atención hacia ellos sin imaginar el gran daño que les causan. Cada día son más los niños que presentar desórdenes debido a este comportamiento que poco a poco se va convirtiendo en una epidemia.

Cómo identificar las señales

Hay señales que pueden alertarnos, como por ejemplo el que el niño repita con insistencia sentirse aburrido a pesar de tener miles de cosas para entretenerse a su alcance, verle estresado a pesar de ser un niño, con cambios repentinos de humor e inclusive con fobias.
Ralph Minear compartió en su libro ¨El niño que tiene todo en exceso¨: Cuando se ha cruzado ese lìmite, el niño se vuelve desdichado, intranquilo, irritable o presenta síntomas físicos y emocionales. Con gran frecuencia incurre en comportamientos perjudiciales, como el consumo de alcohol o la utilización de drogas prohibidas.

La presión que ejercemos sobre ellos es uno de los detonantes.

Es cierto que todos los padres quieren lo mejor para sus hijos, que todos desean que sean felices y que reciban la mejor educación para que tengan un futuro prometedor. Sin embargo, muchos no notan la presión que ejercen en sus hijos para que logren todo aquello que más que desearlo los hijos, lo desean ellos como padres.

Muchas veces no notamos que cargamos de actividades a los hijos sin importar si pueden con todas o no y no les damos espacio ni tiempo para disfrutarse ellos mismos, esto a la larga termina siendo contraproducente.

El mantener a un niño siempre ocupado, casi obligarlo a competir con sus compañeros por ser el mejor de la clase, combinarlo con exceso de información, de libertad, responsabilidades y exigencias puede resultar un cóctel demasiado peligroso para el niño

Un niño que tiene todo su tiempo ocupado logra estresarse y esto lo manifiesta a través de rebeldía. Las acciones de los niños hablan mucho por ellos, así que es necesario no perderlos de vida y responder a cada señal confusa de comportamiento.

No es necesario ser rico

Los padres definitivamente hacen esfuerzos sobrehumanos por darles todo a sus hijos e incluso aquello que esta fuera de su alcance. Este síndrome no es exclusivo de personas con un nivel socioeconómico alto. El problema radica en que es bueno hacerles saber a nuestro hijos los límites que a veces es necesario tener, además, sería bueno también que de alguna manera logren ganarse aquello que tanto desean pues solo así valoran.

Se sugiere no facilitarles todo lo que desean, a veces queremos ofrecerles todo lo que nosotros no tuvimos, pero son otros tiempos y la sociedad cada vez sufre más transformaciones. Evitemos pensar que con darles todo les estamos dando felicidad, existe gente sumamente rica que es muy infeliz y existen personas increíblemente humildes que cuando uno las ve se pregunta cómo es que le hacen para ser felices.

Cómo evitarlo

Lo primordial es involucrar al niño con la vida real, no darle todo a manos llenas, ponerle límites y ubicarlo en su realidad, que para obtener lo que uno quiere es necesario trabajar por ello, ya sea que se lo gane a través de buena conducta, calificaciones, entre otros.

También sería bueno el modificar nuestros actos de premiarles con cosas materiales, pues deben entender desde pequeños que así como existen derechos también tienen obligaciones que deben ser cumplidas.

No debemos olvidarnos de enseñar a nuestros hijos a valorar lo que tienen y el esfuerzo que se ha puesto para obtenerlo. Pues esta enseñanza les servirá por el resto de su vida y los ayudará a vivir de una mejor manera.



 




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