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El porqué no contactamos con extraterrestres y no lo haremos en 1.500 años


Un estudio explica las razones por las que es muy difícil que se logre comunicación con vida alienígena, de existirla. Esta teoría se basa en el Principio de Mediocridad

Las señales de vida extraterrestre podrían ser casi imposible de alcanzar debido a la posición del planeta Tierra en el universo
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15/06/2016

Dos astrónomos de la Universidad Cornell han desarrollado una teoría basada en el Principio de la Mediocridad de Copérnico para explicar por qué es casi imposible que el planeta Tierra contacte con otro tipo de vida en el universo. 

El Principio de Mediocridad establece la insignificancia del ser humano y su planeta. No solo la Tierra no es el centro del Sistema Solar, el Sistema Solar no es el centro de la Vía Láctea, ni esta galaxia es el centro del universo. Por el contrario, el lugar que ocupamos es muy lejano.

Even Solomonides y Yervant Terzian explican que al estar en un lugar tan alejado del universo es difícil que se logre algún tipo de contacto con seres de otros planetas. Según explica el blog de tecnología Gizmodo la Tierra está en uno de los brazos espirales de la Vía Láctea. Vivimos, por así decirlo, en un extrarradio de la galaxia, una zona poco poblada.

¿Qué tiene ver esta lejanía en el contacto con vida alienígena?

El ser humano, desde que empezó a buscar formas de comunicarse a la distancia, ha empezado a transmitir ondas de radio hace aproximadamente 80 años, esto significa que estas señales ya recorrieron 80 años luz en distintas direcciones por lo que se ha alcanzando 8.531 estrellas y un número de 3.555 planetas parecidos a la Tierra. Esto es apenas el 0,125% del área que tiene la Vía Láctea.

Solomides y Terzian consideran que aplicando el Principio de Mediocridad es probable que las señales que emiten los humanos desde hace 80 años no lleguen a alguna civilización inteligente hasta que no se haya cubierto la mitad de la Vía Láctea, esto no ocurrirá al menos en los próximos 1.500 años.

Los dos investigadores calculan que cualquier especie que sea capaz de recibir estas señales está aproximadamente a 1.600 años luz de distancia, lo que dificulta el contacto. Además suma una variable negativa: la degradación de las señales de radio a medida que viajan por el espacio. 



 




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