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El plástico acaba con la vida marina en el Pacífico


Los investigadores han encontrado 750.000 fragmentos de microplástico por kilómetro cuadrado. Según estudios, muchos peces y mariscos tienen plástico en su interior

Montones de plástico dañan a los seres vivos del océano y contaminan el agua
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18/07/2016

La gran mancha de basura del Pacífico se ha convertido en materia de leyenda. Esta zona de residuos marinos, creada por las corrientes del Pacífico Norte, ha sido descrita como una isla flotante de basura del tamaño de Rusia.

Pero cuando la cineasta Jo Ruxton visitó el lugar, se topó con agua azul clara, y un problema muy profundo. "Si vas de buceo, parece como si hubieras saltado de un avión", narra Ruxton. "Pero nuestras redes salían completamente atascadas de fragmentos de plástico".

Los fragmentos eran lo suficientemente pequeños como para mezclarse con el plancton, los diminutos organismos en la base de la cadena alimenticia que son el sustento de muchas especies de peces y ballenas.

Los investigadores han encontrado 750.000 fragmentos de microplástico por kilómetro cuadrado en la mancha de basura, y la vida marina está plagada de esos residuos microscópicos.

"Esto era mucho más pernicioso que una gran montaña de basura que pudiera ser eliminada físicamente. No puedes limpiar todos esos diminutos fragmentos", apunta Ruxton.

Marea creciente

Ruxton visitó el lugar mientras producía la película Un mar de plástico (A Plastic Ocean), en asociación con la ONG Plastic Oceans, que documenta el impacto de medio siglo de contaminación por plásticos.

Alrededor de 8 millones de toneladas de plástico entran al medio marino cada año, y la cifra va a aumentar. La Fundación Ellen Macarthur estima que en 2014 se produjeron 311 millones de toneladas de plástico, una cifra que se duplicará dentro de 20 años, y proyecta que en los océanos habrá más plástico que peces para el año 2050.

El plástico es un material muy duradero, con una longevidad potencial de siglos. No se biodegrada, sino que se fotodegrada con la luz solar, desintegrándose en trozos cada vez más pequeños, que atraen a las toxinas y metales pesados a medida que viajan sobre las mareas.

El plástico se acumula en las poderosas corrientes rotativas denominadas giros oceánicos o “gyres”, pero también se encuentra en el hielo ártico, arrastrada a islas remotas e infestando los destinos turísticos.

Los estudios han mostrado que una cuarta parte de los pescados y mariscos que se venden en los mercados de California e Indonesia contienen plástico, y aunque esto todavía no se ha traducido en advertencias de salud pública, las pruebas han demostrado que la ingestión puede causar tumores en animales de laboratorio.



 




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