CIENCIA

China se alista para ir a la Luna y conquistar el cosmos


Atrás quedaron los tiempos en los que Rusia y Estados Unidos acaparaban la industria espacial. El país asiático da pasos de gigante en dos misiones para sentar presencia más allá de la Tierra: una estación espacial y viajes a la Luna

El último hombre en pisar el satélite terrestre fue Eugene Cernan, del Apolo 17, a finales de 1972

02/07/2017

El poder ya no pasa por ser solo una potencia mundial: hay que sentar presencia en el espacio y China lo tiene claro. Aunque despegó en la carrera espacial con retraso, en relación con soviéticos y estadounidenses, en las últimas décadas ha logrado codearse con ellos y pronto puede convertirse en el puntero de la industria.

Entre sus planes más ambiciosos, y sin embargo más factibles, está la construcción de una estación espacial permanente, mandar una sonda no tripulada a Marte y sembrar papas en el lado oscuro de la luna.

Es cierto que Pekín juega con la ventaja tecnológica del siglo XXI pero eso no le quita mérito. Los dos grandes proyectos de su programa cósmico, Shenzhou y Chang’e, han logrado en poco tiempo lo que a sus competidores les ha tomado décadas.

El objetivo del plan Shenzhou, iniciado en 1992, es establecer una estación espacial. Para ello fabricaron módulos espaciales que llevan el mismo nombre (y que en mandarín significa ‘barco divino’) en los que viajaron nueve hombres y siete mujeres de China, completando así el podio de las tres naciones en poner en órbita a sus hombres.

Liu Yang, la primera mujer china en llegar al espacio. Lo hizo en 2012

Chang’e, el programa de sondas lunares que se denomina así por la diosa china de la Luna, ya envió tres misiones al satélite terrestre. La última lo hizo en 2013 y fue la primera que descendió. “Lo hizo con una habilidad impecable, pero además ningún país había conseguido alunizar con éxito al primer intento y la Chang'e 3 lo hizo”, destaca el portal Hipertextual. Esta llegada no tripulada a la Luna, con el rover Yutu a bordo, supuso también el primer alunizaje en 37 años.

Lo que viene ahora
Todo apunta a que la próxima bandera que veremos plantar en la Luna será roja y tendrá estrellas amarillas. Si bien no hay una fecha definida para la misión, se estima que China mandará taukonautas (así se llaman los astronautas chinos) después de 2024. 

Por ahora, tienen una sonda explorando el satélite y mandarán dos más hasta 2018. La Chang’e 5, que será la primera en retornar, partirá en noviembre de este año y traerá dos kilos de muestras, algo que no se tiene desde 1976 cuando el programa soviético Luna 24 trajo rocas lunares por última vez.

A finales de 2013, la sonda Chang'e 3 aterrizó en el Mare Imbrium de la Luna


En noviembre de 2018, la Chang’e 4 abandonará la tierra para marcar un hito. Llegará a la cara oscura de la Luna (algo que no se ha conseguido hasta ahora) donde instalará un ecosistema en el que sembrará papas y dejará huevos de gusano de seda, para probar el crecimiento de plantas y animales.

Gastos astronómicos

Pese a que la fascinación de los chinos por el cielo es incluso más antigua que la del mundo occidental, su programa espacial ha estado rezagado por décadas: cuando lanzó su primer satélite, en 1970, Neil Amstrong ya había dado “un pequeño paso para el hombre, pero un gran paso para la humanidad” y se había convertido en el primer hombre en llegar a la Luna.

Para Pekín, avanzar tan rápido supone un gasto fuerte y no libre de polémica. El gobierno ha ido aumentando desde hace una década el financiamiento para el programa espacial a un ritmo del 10% anual y se estima que gasta unos 2.200 millones de dólares por año en su deseo de  conquistar el universo. 

Aunque la historia de la exploración espacial está marcada por riesgos y fracasos, todo indica que en el futuro habrá varios dispositivos made in China dispersos por el cosmos



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