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Zapata, junto al vicepresidente de la CAMC en Bolivia, Shen Wei, fotografiados para una separata de la empresa

Zapata, junto al vicepresidente de la CAMC en Bolivia, Shen Wei, fotografiados para una separata de la empresa

Gabriela, el romance que nació en la juventud del MAS

La ejecutiva de CAMC formó parte del MAS en 2005. Pasó formación política en las juventudes masistas y reconoce como mentores a Filemón Escóbar y Alex Contreras. En su familia hubo oposición a su romance con Evo, según un allegado

EL DEBER
eldeber@eldeber.com.bo
14/02/2016
06:00

Una joven universitaria empezaba a mediados de 2005 a probar los sabores de la política. Le gustó e ingresó a las filas de la juventud masista en Cochabamba en plena campaña electoral. Un acto de proselitismo cambió el ritmo de su vida.

Gabriela Zapata Montaño conoció a Evo Morales en esa época. Fue apenas un encuentro de militante que dio inicio a una relación. Hasta antes de que sea presidente, a las parejas de Morales se las perfiló como las Evas en un capítulo del libro Un tal Evo, de Roberto Navia y Darwin Pinto. Apelando a ese texto, Gabriela, hasta hace unos días, es la ‘Eva’ que pocos, muy pocos, conocían.

Así permaneció hasta que Carlos Valverde denunció un supuesto tráfico de influencias para favorecer a una empresa china. El comentarista, tras revelar que Evo y Gabriela tuvieron un hijo en 2007, explicó que la empresa CAMC se adjudicó proyectos por más de $us 566 millones.

Pero la historia había comenzado antes. En 2005, veía a Evo Morales como un líder político, pero pasó el tiempo y esa admiración se convirtió en algo más fuerte. Los sentimientos afloraron y comenzaron un romance, que muy pocos conocían, ya que ella y el jefe de Estado, posesionado en 2006, prefirieron guardar el secreto.

El círculo político al que pertenecía Zapata comentó que la mujer empezó su militancia en las juventudes del Movimiento Al Socialismo (MAS) en Cochabamba. Tenía como mentores a Filemón Escóbar, exsenador masista y ahora disidente; y a Álex Contreras, exvocero de Evo, también alejado y crítico con el proyecto oficialista. Ninguno recuerda a Zapata y reconocen que recién se enteraron de su existencia.

“Yo era jefe de campaña del MAS en Cochabamba en 2005 y coordinaba todas las tareas. Claro que participé de varios talleres de formación, pero nunca vi a Gabriela Zapata, no la recuerdo en actos de campaña”, admitió Contreras.

El periodista fue muy cercano a Evo, y aún así nunca se enteró que Morales y Zapata tenían una relación sentimental. “Le repito, nunca vi a la dama, nunca la conocí”, insistió Contreras.

Esa misma postura la tiene Escóbar, que es claro al señalar que Zapata no fue parte de su entorno. “No pues, nosotros formamos gente con valores y no personas hambrientas de poder”, remató.

Escóbar se desvinculó del MAS en 2005, tras una riña con Morales por la posición que asumió en el Poder Legislativo en torno a los misiles chinos.
En 2006 la relación entre Evo y Gabriela empezaba a tomar forma. Ella estudiaba Derecho y ya había ese coqueteo. Fue en 2007, con Morales, que el romance se fortaleció. Tuvieron un hijo, que falleció, según el presidente. Ella no quiere hablar del tema, pero por esa época terminó la relación.

Militancia masista
Zapata siguió su vida, pero nunca ocultó su militancia. Se casó con otra persona y formó un hogar. Se volvió a separar, pero de esa unión tiene una hija. Mientras, Morales dejó atrás sus sentimientos y siguió con la ajetreada tarea de gobernar el país.

Lo que pasó entre 2007 y 2016 a Zapata le marcó la vida. Ella afirma que logró trabajar en proyectos con compañías internacionales, una de ellas vinculada con el expresidente paraguayo y amigo de Morales, Fernando Lugo (gobernó entre 2008 y 2012). En esa labor, conoció en México a ejecutivos de la empresa china CAMC Engineering, quienes luego, en 2013, la invitaron a ser parte de la gigante firma en Bolivia. Asumió la gerencia comercial, según ella, sin ningún tipo de ayuda de su expareja, Evo Morales.

Este tiempo coincide con la búsqueda de notoriedad por parte de Zapata. Comenzó a aparecer en portadas socialeras de distintos medios del país, en las que se presentaba como una joven y exitosa empresaria.

Hablaba de proyectos ligados a energía renovables, de fundaciones, de empresas jóvenes con ambiciones de construir proyectos de infraestructura de amplia importancia nacional, pero ninguna referencia al trabajo y al alto cargo que tenía en la empresa china. Era como si Gabriela quisiera emerger del anonimato.

Mientras Gabriela prosperaba, cuenta que su relación con su familia se tornó complicada luego de que se enteraron que tenía una relación con Morales. Un familiar suyo relató que su padre, oficial de Policía en Cochabamba, habría objetado el romance de Zapata Montaño y su madre también habría expresado su desacuerdo. Su hermana Paola, exdiputada opositora, se mantuvo al margen y cuando llegaba a la sede de Gobierno a cumplir funciones legislativas se alojaba en casa de Gabriela.

Aseguran que está distanciada con parte de su familia y que cortó relación hace ocho años

Aseguran que está distanciada con parte de su familia y que cortó relación hace ocho años


“Considero que Paola trabajó como buzo, ya que ahora la vemos, al igual que su hermana, con un vehículo lujoso que puede costar $us 90.000. Paola llegó invitada a la Convergencia, y ahora nos enteramos que el MAS la quería postular como candidata a diputada por La Paz”, relató la asambleísta Norma Piérola, que trabajó con Paola Zapata en la gestión 2009-2014.

Gabriela evita hablar de su vida familiar. Hay versiones de que sus allegados eran seguidores de Manfred Reyes Villa y que incluso apoyaban sus campañas. Ahora, se dedican a la importación de madera y muebles, según lo confirmó ella misma.

Gabriel es el hermano gemelo de Gabriela y es uno de los que dirigen la empresa familiar en Cochabamba. Una fuente cercana a la gerente comercial de CAMC comentó que sus padres rompieron vínculos con Gabriela hace ocho años y que, según la misma persona, la última llamada de su padre, el coronel Grover Zapata, fue para recriminarle por lo que está sucediendo ahora.

Su vida pasó estos años por momentos difíciles, pero también obtuvo satisfacciones. Asegura que habla cuatro idiomas (chino, alemán, español e inglés), lo que le abrió varias puertas profesionales.
Pasea los fines de semana con su hija por la zona sur de La Paz. Es una compradora de perfumes, según una de las dueñas de un centro que ofrece fragancias importadas.

De cocina sabe poco. Lo que le gusta es hacer asados en su residencia. Y de pasatiempos el que más le gusta es bailar caporales, pero de varones.

Ahora, ella vive momentos incómodos. Considera que su vida se vio perjudicada, pero destaca que su relación con la empresa CAMC no cambió en nada. Es más, asegura que los altos ejecutivos la respaldan.
De Evo Morales prefiere no hablar. Baja la mirada y se pone agresiva cuando se le consulta sobre él. “No voy a hablar de ese tema, por favor”, responde en tono fuerte y con la mirada fija.

Menos quiere referirse al fallecimiento de su hijo, porque es una situación que ella dice que le duele y atormenta mucho.

Solo habla de su relación con la CAMC y se enorgullece de ser la imagen comercial de la firma en los países de América Latina. Del MAS sonríe cuando se le aborda el tema, pero descarta contactos con ministros.
No niega ni afirma si sigue siendo militante, pero es seguro que no es opositora

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