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fue durante  año 2013 la explotación ilegal de madera mara es una labor fríamente organizada En una de las inmersiones que hizo EL DEBER, encontró evidencias de la piratería

Fue durante año 2013 la explotación ilegal de madera mara es una labor fríamente organizada En una de las inmersiones que hizo EL DEBER, encontró evidencias de la piratería

12 guardabosques cuidan el extenso Amboró y los ‘piratas’ hacen ‘fiesta’

El año 2002 eran 27 los hombres que cuidaban uno de los principales recursos naturales que tiene el país. Esta cifra, según expertos en el área, es muy baja porque afecta en el cuidado de las riquezas que existen en este bosque de más de 600.000 hectáreas

Roberto Navia
rnavia@eldeber.com.bo
28/12/2015
06:00

No hay ser humano que pueda controlar a pie o en moto 50.000 hectáreas de bosque, pero en el Parque Amboró de Santa Cruz por lo menos se lo intenta, aún sabiendo que se trata de una guerra perdida.

En el parque nacional Amboró, que es una de las 15 áreas administradas por el Servicio Nacional de Áreas Protegidas, (Sernap), que depende del Gobierno nacional, los guardaparques están en peligro de extinción.

De los 27 que tenía esta reserva el año 2002, ahora solo quedan 12. Eso, para un territorio de 632.000 hectáreas, es tremendamente poco, porque cada uno termina llevando en sus espaldas el cuidado y la vigilancia de por lo menos 50.000 hectáreas.

Esta situación ha puesto en alarma a las autoridades de la Gobernación del departamento que tienen la labor de velar por el bienestar de los recursos naturales, como Luis Alberto Alpire, secretario de Desarrollo Productivo, Cinthia Asín, secretaria de Desarrollo Sostenible y Medio Ambiente y Juan Carlos Añez, director de Áreas Protegidas, quienes están enterados de esta situación que fue confirmada por Danir Vaca, actual director del Parque Amboró.

Si bien, Vaca, por una parte, dijo que la disminución se debe a renuncias voluntarias que no fueron reemplazadas, Añez estima que el presupuesto que maneja el Sernap, que es de Bs 60 millones aproximadamente para todos los parques que tiene a su cargo, pareciera que no es el monto aceptable que se necesita para contratar personal. Al haber una disminución de guardabosques, por el motivo que sea, Añez considera que eso demuestra que hay desprotección de la riqueza natu-ral Amboró.

“Hemos notado que no se cubre la totalidad del área protegida por la disminución del personal, no vamos a negar, el pirateo de madera y la presión sobre el recurso piscícola de la zona, es una realidad”, dijo la autoridad, que recordó que el año 2002 habían 27 guardaparques y que ahora solo quedan 12.

Los guardaparques reciben un bono diario de Bs 18 para que lo utilicen en su alimentación durante los 24 días continuos que están dentro del bosque. Tras cumplirse ese ciclo de jornadas retornan a sus casas para descansar durante seis días. Según algunos de ellos, esta cantidad de dinero no es suficiente, pero les alcanza para comprar los alimentos básicos que les permitan no solo llenar el estómago, sino alimentarse con una dieta equilibrada.

En cuanto a los traficantes de madera, lucran sin restricciones. Según investigaciones, el trabajo suele ser tan lucrativo que solo el hombre que dirige esa embarcación artesanal llega a cobrar Bs 3.000, porque su trabajo es como una especie de capitán de un barco que si no navega por la corriente indicada, puede naufragar en las cachuelas, que son consideradas como las gargantas salvajes de los ríos.

El director del Amboró no esconde que hay campamentos de los guardaparques bastante deteriorados y que necesitan mantenimiento, puesto que la humedad es implacable y afecta los materiales con que fueron construidos.

En todo el parque existen siete campamentos para que se cobije el personal, dos oficinas circundantes al área y una en la ciudad de Santa Cruz.

Conocen las sendas por donde saquean el bosque de día o de noche

Conocen las sendas por donde saquean el bosque de día o de noche


“Para cumplir los objetivos, primero hay que contar con personal para la vigilancia de los recursos del área protegida, a fin de divulgar su importancia y para involucrar a la población local”, manifestó, poniendo en claro que él está haciendo gestiones para que el Amboró siempre esté a buen recaudo.

Vaca, saca a flote la importancia que tiene un guardaparques. Dice, por ejemplo, que es un funcionario público que ejerce presencia del Estado en ese confín de la patria, protege los recursos naturales de la zona, orienta a la población en el uso de esos bienes y ejerce de paramédico dentro del área protegida donde, muchas veces, no hay posta sanitaria. “Auxilia a la gente que sufre algún accidente y ayuda a que los pacientes sean trasladados hasta un puesto más cercano. Es una persona muy capacitada”, dijo el director del Amboró.

Para disminuir las presiones de los piratas de la madera, es decir, de aquellas personas que entran al bosque para tumbar especies maderables, y ante la escasez de los guardaparques, la dirección del Parque Amboró ha optado por trabajar con pobladores y autoridades de Buenavista, San Carlos y Yapacaní, y se hacen operativos con el Ejército y la Policía. Según Vaca, se ha logrado frenar estos actos ilícitos.

Cinthia Asín y Luis Alberto Alpire, advierten que con cada guardaparque menos, el riesgo es que disminuya el cuidado y la protección del bosque. “Es como quitar las medidas de seguridad en la casa, como dejar la puerta abierta para que entren los ladrones”, ejemplificó Asín, mientras que Añez citó otro aspecto valioso de estos funcionarios: la función de educación ambiental en las comunidades vecinas.

“Son multifacéticos los guardaparques”, dice con orgullo y resalta también el papel que tienen para luchar contra los avasallamientos, las quemas, la basura y el cuidado de los animales.

Añez, como director de Áreas Protegidas de la Gobernación, forma parte del Comité de Gestión del Amboró, el mismo que está compuesto por representantes de las comunidades de la zona, de los municipios, de las personas que tienen sus haciendas y por la Gobernación.

“La principal función de este comité es ayudar en la gestión al director, servirle de apoyo ante cualquier problema, como los avasallamientos, por ejemplo”, enfatizó.

Añez participó de esas gestiones y dijo que su mayor crítica y preocupación ha sido la reducción tan drástica del personal del Amboró. “Se trata de una debilidad muy grande que tiene esta reserva”, lamentó.
Asín rescata que Santa Cruz sea el primer departamento agricultor, de empuje, que garantice la seguridad alimentaria, pero también que sea el primer departamento que conserve los recursos naturales. “Producimos porque conservamos nuestra naturaleza.

Los servicios ambientales de las áreas protegidas permiten que seamos el primer departamento productivo de Bolivia. El Amboró permite que nuestras tierras sean productivas. Si se quita este parque, el departamento será un desierto”, advierte esta profesional experta en recursos naturales.

El director del Amboró es optimista con miras al próximo año, puesto que se hicieron las gestiones para que en el Plan Operativo Anual del parque del 2016 se aumente cinco ítems para la contratación de nuevo personal, eso quiere decir que una vez se apruebe ello a través de una resolución, ya habrá 17 guardaparques para que operen dentro del bosque, aseguró.
Con ello, considera que dará un paso más para combatir a los traficantes de madera y de quienes realizan la caza de animales.

La presencia de los piratas es evidente. Un guardaparque, conocedor de lo que pasa adentro dijo: Cuando el sol se oculta es cuando la madera mara se explota ilegalmente en Amboró, y luego es sacada a hurtadillas por los traficantes que han armado una estrategia para mo-netizar esa especie que está en extinción

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