Fue reina del Carnaval y Miss Bolivia. Es esposa del exfutbolista Rubén Tufiño y madre de tres hijas. Pero detrás de esa imagen pública, Natalia Cronenbold guarda una historia de fe, fortaleza y supervivencia. Ella recuerda cómo estuvo al borde de la muerte a causa de una septicemia y cómo esa experiencia transformó su manera de ver la vida.
¿Siempre soñaste con ser reina de belleza?
Sí. Desde niña soñaba con ser reina, aunque lo veía como algo inalcanzable. Con el tiempo, Dios fue poniendo cada oportunidad en mi camino hasta convertir ese sueño en realidad.
- ¿Cómo comenzó tu camino en los certámenes?
Empecé a los 15 años. Fui elegida azafata de Expocruz y luego llegaron otros reinados, como el de los Cachivaches y el Colegio Militar de Aviación, hasta convertirme en Miss Bolivia.
- ¿Qué hay detrás de una corona que la gente no ve?
Mucho trabajo, estudio y sacrificio. Hay preparación en historia, protocolo, pasarela, inglés, gimnasio y una agenda muy exigente. Una reina también trabaja por causas sociales y representa valores.
- ¿Volverías a vivir esa etapa de tu vida?
Sí, sin dudarlo. Fueron años muy felices que me dejaron amistades, experiencias inolvidables y la oportunidad de servir a muchas personas.
- ¿Qué significó para vos ser Reina del Carnaval de Santa Cruz?
Fue uno de los mayores honores de mi vida. Es un reinado muy exigente, pero también uno de los más importantes y queridos por los cruceños.
- ¿Cómo recibiste la noticia de que serías Reina del Carnaval?
Primero me llamaron para conocer mi disposición y luego los coronadores llegaron a mi casa con flores para darme la noticia oficialmente.
- ¿Qué diferencias encontrás entre el carnaval de tu época y el actual?
Hoy las redes sociales, los auspiciadores y los medios de comunicación hacen que la agenda de la reina sea mucho más intensa. La exposición es permanente.
- ¿Cómo viviste que tu hija Aitana también fuera Reina del Carnaval?
Fue una enorme alegría. Nunca la obligué a seguir mis pasos, pero ese también era su sueño y verla cumplirlo fue muy emocionante.
- ¿Qué sentiste al verla en su carro en el Cambódromo?
Reviví muchos recuerdos de mi reinado, pero sobre todo sentí felicidad al verla disfrutar y cumplir uno de sus mayores sueños.
- ¿Cómo es tu familia?
Somos una familia apasionada por el fútbol. Mi esposo, Rubén Tufiño, y mis tres hijas comparten ese amor por el deporte.
- Estuviste al borde de la muerte. ¿Qué ocurrió?
Tras una cirugía sufrí una septicemia que no fue detectada a tiempo. Llegué a tener un choque séptico con falla multiorgánica y estuve muy cerca de morir.
- ¿Cómo descubrieron el verdadero diagnóstico?
Un primo médico sospechó que algo no estaba bien y me realizó un examen específico que confirmó la septicemia. Gracias a esa decisión me salvaron la vida.
- ¿Qué pasó con los médicos que realizaron la primera cirugía?
Nunca recibí una llamada ni unas disculpas. Fue una gran desilusión porque sentí que, al menos, merecía una explicación.
- ¿Qué pensabas antes de entrar a cada cirugía?
Siempre hablaba con mis hijas y les decía todo lo que quería que supieran si algún día yo faltaba. Fueron momentos muy difíciles.
- ¿Qué papel tuvo la fe durante ese proceso?
Fue fundamental. Nunca dudé de Dios y creo que Él me dio una nueva oportunidad de vida. Todo lo que viví fortaleció aún más mi fe.
- ¿Perdonaste a los médicos que te hicieron daño?
Sí, los perdoné porque necesitaba liberarme de ese dolor. Nunca se comunicaron conmigo ni recibí una disculpa.
- ¿Hoy te considerás un milagro?
Sí. Después de sobrevivir a un choque séptico y varias cirugías siento que soy un milagro y que Dios todavía tiene un propósito para mi vida.