Amara Justiniano ha asumido roles que requieren compromiso, madurez y determinación. Madre joven, empresaria y creadora de contenido digital, ha encontrado en su familia la principal motivación para crecer y alcanzar nuevas metas.
Ella cuenta sobre los aprendizajes que le ha dejado la maternidad, los desafíos del emprendimiento y los sueños que aún busca conquistar.
- ¿Cómo ha cambiado tu vida desde que te convertiste en mamá joven?
Ser mamá transformó completamente mi manera de ver la vida. Me enseñó a ser más responsable, a valorar el tiempo y a entender que el amor más grande puede venir en la forma de una pequeña persona que depende de ti. Aunque fui mamá siendo muy joven, considero que mi hija ha sido mi mayor motivación para crecer, trabajar duro y convertirme en una mejor versión de mí misma cada día.
- ¿Cómo logras equilibrar tu rol de madre, esposa y empresaria?
No creo que exista un equilibrio perfecto. Hay días en los que me enfoco más en mi familia y otros en los que mi trabajo requiere más atención. Lo que me ha funcionado es organizarme, establecer prioridades y entender que no tengo que hacerlo todo perfectamente. Lo más importante para mí es que mi hija se sienta amada y acompañada en cada etapa de mi vida.
- ¿Quién es Amara cuando no está siendo mamá, esposa o empresaria?
Soy una mujer soñadora, curiosa y muy apasionada. Me gusta aprender, crear proyectos nuevos y desafiarme constantemente. También soy alguien que valora mucho el crecimiento personal, el bienestar emocional y el tiempo de calidad con las personas que ama.
- ¿Qué sueños personales te quedan por cumplir?
Muchísimos. Me gustaría consolidar mi marca personal a nivel internacional, construir empresas que generen impacto y seguir inspirando a otras mujeres a creer en sí mismas. También sueño con viajar más, aprender constantemente y darle a mi hija experiencias y oportunidades que la ayuden a crecer feliz y segura.
- ¿Hay algún momento difícil que te haya hecho más fuerte?
Sí. He vivido etapas en las que tuve que enfrentar cambios importantes, incertidumbre y momentos de mucha presión emocional. En esos procesos aprendí que la fortaleza no significa no sentir miedo, sino seguir avanzando a pesar de él. Hoy agradezco esos desafíos porque me ayudaron a desarrollar resiliencia y confianza en mí misma.
- ¿Cómo es la dinámica familiar cuando tu esposo tiene entrenamientos, viajes y concentraciones?
Requiere mucha organización y comunicación. El fútbol tiene horarios exigentes y muchas veces implica sacrificios familiares. Hemos aprendido a valorar mucho el tiempo que compartimos juntos y a adaptarnos a las exigencias de su carrera sin perder de vista nuestras responsabilidades como padres.
- ¿Cuál ha sido el mayor reto de ser esposa de un futbolista profesional?
Entender que detrás de cada partido existe una gran presión física y emocional. Muchas personas solo ven lo que ocurre dentro de la cancha, pero también hay sacrificios, disciplina, viajes y momentos difíciles. Aprender a acompañar ese proceso y mantener una familia estable ha sido uno de los mayores desafíos.
- ¿Cómo manejan la distancia cuando el fútbol los obliga a estar separados?
La comunicación es fundamental. Hoy la tecnología ayuda muchísimo, pero también creo que la confianza y el respeto son la base de cualquier relación. Cuando existe un proyecto de vida en común, la distancia se convierte en un desafío más que se puede superar.
- ¿Qué tan importante es el apoyo de la familia en la carrera de un deportista?
Es fundamental. Un deportista necesita sentirse respaldado emocionalmente para rendir al máximo nivel. La familia suele convertirse en ese lugar seguro donde puede encontrar tranquilidad, motivación y apoyo en los momentos buenos y también en los difíciles.
- ¿Qué hay detrás de la imagen que la gente suele tener de las esposas de futbolistas?
Creo que existe mucho desconocimiento. Detrás de esa imagen hay mujeres que trabajan, emprenden, estudian, crían hijos y construyen sus propios proyectos. Cada historia es diferente, pero muchas veces hay mucho más esfuerzo, disciplina y sacrificio de lo que la gente imagina.
- Cambiando de tema, ¿qué te motivó a iniciar tu propio negocio?
Siempre me gustó la idea de crear algo propio. Desde muy joven entendí que quería construir independencia económica y desarrollar proyectos que reflejaran mi creatividad. Emprender me permitió convertir mis ideas en oportunidades y demostrarme que era capaz de generar impacto por cuenta propia.
- ¿Cuál ha sido el desafío más grande que has enfrentado como empresaria?
Aprender a manejar la incertidumbre. Cuando emprendes no existen garantías y muchas veces debes tomar decisiones importantes sin saber exactamente cuál será el resultado. Sin embargo, también he descubierto que los mayores aprendizajes llegan justamente en esos momentos de desafío.
- ¿Qué consejo le darías a otras mujeres que desean emprender?
Que empiecen, incluso si sienten miedo. Muchas veces esperamos el momento perfecto, pero la realidad es que se aprende en el camino. También les diría que confíen en sus capacidades, que inviertan en aprender constantemente y que entiendan que el éxito no llega de la noche a la mañana, sino a través de la perseverancia y la disciplina.