Desde la Isla

Hay todo, si hay pesos convertibles para pagarlo


El mercado negro se ha reducido al combustible y la carne de res y pollo

Las calles de La Habana Vieja son un cápsula del tiempo

14/12/2016

Negociar en Cuba es un arte difícil. Acostumbrados al turismo europeo y canadiense, los que tienen un negocio propio en la isla han aprendido que los extranjeros tienen la suficiente plata para pagar mucho.
- Mira, que te estoy haciendo un precio de familia. Vas a ir con familia. Él te va a guiar para que el viaje te cueste menos. 

Promete Iván, nombre ruso, blanco, gordo, pelado, que alquilará su Chevrolet 54 para que siga las cenizas del comandante. El lugar donde carga diésel es una gasolinera, pero el tanque lo llenará en la parte de atrás, donde el encargado ha llenado tres galones de 20 litros que cuestan 20 pesos convertibles cada uno. 

- Con lo que te estoy cobrando ya estamos caminando. Pero lo hago porque eres familia. Acá el petróleo es caro.
Iván no se iría ni loco de Cuba, pero en su familia es minoría. Cuatro de sus hermanos viven en Estados Unidos, lo mismo que sus dos hijas. Él se volvió a casar y en los primeros días de enero recibirá en su casa a un varón, su primer hijo varón que espera como si fuera un heredero al trono.

- Para qué me voy a ir. Acá tengo todo. Tengo una casa, este auto, trabajo. Soy diabético. Acá me atienden los mejores médicos, compro mis medicinas por menos de un dólar y allá tendría que trabajar solo para pagarlas. Estoy bien acá.

Al lado de la gasolinera hay una tienda del Estado. Tiene leche, aceite, harina. Todo cuesta dos pesos convertibles el litro o el kilo, el 10% del salario promedio. 

- Acá el salario no alcanza, en realidad nunca alcanzó, pero todos buscan algo más qué hacer. Alguien viaja, trae cinco pulovers, te los deja a cinco y tú lo vendes a ocho. Así se pasa el día.

Iván me muestra las vacas que están en el campo. Me dice que su carne está reservadas para los niños menores de cinco años, para los enfermos y los viejos. Que el resto come carne procesada, hamburguesas, que a él, como es diabético, no le dan -carne roja-; solo pollo, que el puerco está liberado y que te puedes comer todo el puerco que puedas pagar .


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