7º DÍA

El norte de Arica debe entrar en el diálogo pos-La Haya


La negociación, luego de conocerse el fallo de la CIJ, debe ser comandada por expertos en el tema. En Bolivia hay optimismo y se ven áreas por donde se puede tener acceso al mar. La soberanía será la traba 

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18/03/2018

Bolivia espera confiada el fallo de la Corte Internacional de Justicia (CIJ) y ya trabaja en consolidar un equipo posdemanda. En criterio de especialistas, el reto será negociar una zona soberana al norte de Arica. Dicen que esta comisión –que debe ser conformada por expertos en el tema– debe apuntar prioritariamente a la denominada Línea de la Concordia como punto de negociación. Esa zona, en la frontera entre Chile y Perú, es la más continua para el comercio boliviano. Además, se debe empezar a trabajar en adhesiones a la causa nacional de países vecinos, sobre todo de Perú. 

Evo Morales dio un adelanto de la estrategia pos-La Haya el domingo anterior en Santiago, durante la asunción de Sebastián Piñera. En esa oportunidad, el presidente boliviano se mostró conciliador y hasta pidió disculpas al “pueblo chileno” por sus comentarios en las redes sociales. Ahora, uno de los retos es trabajar en los apoyos de naciones vecinas, ya que poco ayudan –pero de algo sirve– los aliados bolivianos en Europa o Asia, como Rusia o China. Estados Unidos también es un país interesante para que medie en el conflicto. 

Pero el reto mayor para esa comisión es lograr una negociación de una zona privilegiada, y esa puede ser la que está en el norte de Arica. Ramiro Prudencio es historiador y diplomático y sabe que el área de la Línea de la Concordia es la ideal para que Bolivia ejerza su derecho de volver al mar con soberanía. “Como país queremos una zona continua desde Bolivia hasta el mar, como es la zona del corredor al norte de Arica. Queremos salir al mar con continuidad territorial, no un enclave, no una zona franca, no ganaríamos nada. Debemos tener confianza en que el fallo será positivo”, dice Prudencio. 

Chile ofreció seis veces a Bolivia retornar a un acceso al océano Pacífico con soberanía por la Línea de la Concordia. Ninguna se concretó por diversos factores, entre ellos la protesta peruana y hasta la increíble negativa del propio Congreso boliviano en 1895.

El Abrazo de Charaña
En 1895, Chile estuvo dispuesto a ceder Arica y Tacna o, en su defecto, la Caleta Vítor hasta la Quebrada de Camarones, donde ahora se asienta la Línea de la Concordia. En esa ocasión, el Congreso boliviano declinó la propuesta por elección de otras tierras y el acuerdo fracasó. 
Uno de los casos más claros en el que se negoció un acceso al norte de Arica se produjo en 1950. Ese año se firmaron notas diplomáticas que decían: “Entrar formalmente en una negociación directa destinada a buscar la fórmula que pueda hacer posible dar a Bolivia una salida propia y soberana al océano Pacífico, y a Chile obtener las compensaciones que no tengan carácter territorial y que consulten efectivamente sus intereses”. 

Ese acuerdo pasaba por la Línea de la Concordia y La Paz evitó compensar parte de su territorio, ya que se hablaba en ese entonces de ceder parte de las aguas del lago Titicaca, ubicado en el departamento de La Paz. 

Otro acercamiento –y el más reciente– fue en 1975. Chile propuso a Bolivia la cesión de una costa marítima soberana, ubicada entre el norte de Arica y la Línea de la Concordia. Este pacto, conocido como el Abrazo de Charaña y logrado por los exdictadores Hugo Banzer Suárez y Augusto Pinochet, fue desechado por exigencia de Santiago y porque Perú se opuso a que La Paz domine un territorio que antes le pertenecía, ya que tanto Lima como Santiago firmaron en 1929 un acuerdo en el que Chile no puede ceder espacios que antes eran peruanos. 

La Línea de la Concordia está en plena frontera entre Chile y Perú y surge tras la firma del Tratado de 1929 entre las vecinas naciones. Une las ciudades de Arica y Tacna y por esa zona cruza –de ida y vuelta– un vertiginoso comercio entre ambas naciones.  

El excanciller Javier Murillo de la Rocha cataloga al Abrazo de Charaña como la negociación más importante del siglo XX. El diplomático explica que los documentos intercambiados en agosto y diciembre de 1975, que se generaron en el marco de la negociación de esa época, “se han constituido hoy por hoy en el documento más sólido como antecedente entre los que Bolivia ha presentado en su demanda ante la CIJ, porque existe una propuesta que hace Bolivia para la transferencia de un territorio y una respuesta que da Chile en sentido afirmativo”. 

Los aspectos de la negociación posdemanda están bajo cuatro llaves. La información es reservada y públicamente solo se conoce que se conformará una comisión para que negocie con Chile luego del fallo. Una fuente gubernamental detalla que la zona donde Bolivia podría tener un acceso soberano es la parte elemental de la negociación. “Pues eso es lo elemental. Lo aconsejable sería un área que marque una línea continua”, explica la fuente. Prudencio no ve otra área que no sea al norte de Arica. Serviría poco si ese espacio se da en Antofagasta o por Tocopilla, ya que el trajín de la distancia no ayudaría al comercio y Arica e Iquique seguirían siendo los puertos esenciales para Bolivia. 

Evo negoció enclaves
El exvicecanciller Hugo Fernández en 2007 ya había explorado con su par chileno, Alberto van Kleveren, tres opciones para un enclave a favor de Bolivia. Uno de ellos era en la Línea de la Concordia y así Evo Morales y Michelle Bachelet habían avanzado en este tema, aunque Piñera, en su primera gestión, desechó todos los preacuerdos.

“Había una propuesta de encontrar una salida al mar al límite que tienen Perú y Chile en la Línea de la Concordia”.  

Mañana se inicia la fase oral del juicio en la CIJ. Bolivia expondrá sus alegatos y está previsto que todas estas últimas reuniones, que tienen actas firmadas, salgan a la luz ante los jueces. Andrés Guzmán es experto en temas internacionales y diplomáticos. El analista cree que es posible construir una “propuesta creativa” luego de conocer el fallo de la Corte. Guzmán acota que el dictamen es una garantía para un diálogo de buena fe.

“Es necesario prepararse, se necesita tener una estrategia de negociación, pero además se requiere de gente especializada, diplomáticos que conozcan la historia, gente de derecho y gente que sea experta en economía”, remarca Guzmán Escobari.

En esa construcción, Guzmán ve que la zona de negociación será el eje central del diálogo si es que la CIJ falla a favor de Bolivia. No habrá plazos ni exigencias, pero sí habrá buena fe en esas reuniones. Evo Morales insiste en la reserva del tema y su canciller, Fernando Huanacuni, cree que lo esencial se inicia un día después de conocer el fallo del tribunal internacional. 

Hubo 61 posibles soluciones

La más clara de este último tiempo fue la de 1975, cuando Chile ofreció un corredor al norte de Arica. Dicen que Pinochet hizo esa propuesta por temor a que Perú inicie una guerra con la intención de recuperar tierras.

Después de firmar el Tratado de Paz y Amistad de 1904 surgieron al menos 61 soluciones posibles al problema de una salida al mar para Bolivia, afirma el historiador militar Luis Alcázar.  

Entre las más destacadas, el militar retirado recuerda la del 20 de octubre de 1883, cuando Chile y Perú firman el Tratado de Ancón, que incluye el artículo denominado “la llave y el candado”. Según Alcázar, ese punto era un obstáculo para la solución, ya que establecía que Perú no aceptará que Chile ceda territorio que fue de su soberanía a cualquier país y que lamentaría reclamar al país que lo detente. Luego, en 1929, ambos países vecinos firman otro tratado y en ese se limita la consulta de Chile a Perú si es que terceras naciones se hacían de territorios que hoy son chilenos y que antes fueron peruanos. 

El general Alcázar, en esa línea,  plantea que Chile ceda territorio al sur de Iquique sin fracturar la continuidad de su territorio. “Que nos cedan y al medio se puede construir un puente para que bajo el puente continúe el territorio chileno. La propuesta que hago cumple las exigencias de los tres países y creo que sería una solución enmarcada en la realidad. Algún momento, luego del fallo de la Corte Internacional de Justicia (CIJ), se tendrán que considerar opciones para resolver la demanda marítima boliviana”, afirma el militar. 

Entre las varias posibilidades de solución del conflicto, Alcázar coincide en que la de 1975 fue la más importante en este último tiempo, pero destaca que Chile se desanimó porque Perú se ofreció a la administración tripartita (Bolivia-Perú-Chile) de un posible puerto en el norte chileno. 

Sin embargo, existen informes que afirman que el general Augusto Pinochet quería evitar un posible ataque de Perú con la intención de recuperar sus territorios por la vía bélica. Y es por esa razón que ofrece a Bolivia un corredor al norte chileno, donde antes Perú era dueño de esas zonas. 

De todas estas negociaciones tenía conocimiento el Departamento de Estado de Estados Unidos. El Gobierno estadounidense era aliado de Augusto Pinochet y del ex presidente boliviano Hugo Banzer. De todas las posibilidades de solución ninguna logró satisfacer a una u otra parte. Ahora la CIJ decide el futuro del conflicto. 



 




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