­SÉPTIMO DÍA

El atentado en el corazón de Berlín demanda respuesta fuerte, pero en calma


Uno de los diarios más prestigiosos de Europa reflexiona sobre la necesidad de que Alemania mantenga una posición serena y no caiga en el juego de políticos extremistas que demandan una acción contra los refugiados y los migrantes en ese país

Hay 15 personas fallecidas y más de 40 heridas. El camión avanzó sobre el mercadito

23/12/2016

Si los objetivos eran generar el temor, la furia y la desesperación, el blanco fue bien elegido. El ataque en un mercado navideño alemán ocurrió en el corazón de la capital nacional, durante la celebración de la temporada cristiana de la paz, y al pie de la iglesia Memorial Kaiser Wilhelm, símbolo del renacimiento de la Alemania de posguerra como una república libre y democrática. El camión que arrasó el mercado cobró la vida de 12 personas y dejó decenas de heridos.

Esto ya es terrible. Pero los valores de los cuales los alemanes modernos están merecidamente orgullosos también sufrieron un duro golpe.  


En la medida en que los terroristas tengan una estrategia -y no sean simplemente esclavos de la furia y la sed de sangre- pretenden provocar una respuesta que haga parecer que su blanco es el enemigo de los oprimidos, o provocar a aquellos quienes fingen ser oprimidos. Esto solo les deja a Alemania, a Europa y al mundo occidental decisiones difíciles. El asesinato de inocentes despierta emociones fuertes, pero una respuesta vengativa es la validación que el terrorista busca. El hecho de que el atentado de Berlín ocurrió el mismo día que los atentados en Suiza y Turquía, y el día después del ocurrido en Jordania, amplifica este efecto. Al mismo tiempo, la inacción es peligrosa también, y es una imposibilidad política. 


La canciller alemana, Angela Merkel, que enfrenta una elección el próximo año, ya está bajo presión de su ala derecha a causa de su decisión el año pasado de permitir la entrada de más de un millón de refugiados, muchos de ellos procedentes de Siria.

Un líder del partido Unión Social Cristiana urgió a "un replanteamiento fundamental de cómo funciona nuestra política de refugiados" si el atacante -quien aún puede estar prófugo- era un solicitante de asilo. Un líder de la extrema derecha Alternativa para Alemania fue incluso más allá: "¡Éstos son los muertos de Merkel!", dijo en un mensaje de Twitter. 


Hay facciones en toda sociedad que quieren borrar la distinción entre políticas antite- rroristas y políticas antiinmigrantes. Sin embargo, la política de refugiados de Alemania ya se ha endurecido este año. Las comunidades alemanas se han quejado de la afluencia de migrantes y refugiados. Los preparativos fueron inadecuados, como ha reconocido Merkel. Los admirables esfuerzos de integración con los programas de empleo y lenguaje no han sido suficientes. A raíz de su insistencia, la UE ha llegado a un acuerdo con Turquía para detener el flujo de inmigrantes y Alemania ha endurecido los procedimientos de selección.


¿Qué más pueden hacer Merkel y otros líderes? El terrorismo es una característica permanente de la vida contemporánea. Debe ser tratado ante todo como un problema de seguridad, con el objetivo de reducir el daño. Las soluciones técnicas son mejores que el drama político destructivo. 
 Alemania sufrió una serie de devastadores ataques terroristas a finales de las décadas de 1960 y 1970. La Fracción del Ejército Rojo, de extrema izquierda, llevó a cabo atentados, robos, y asesinatos de miembros prominentes de la sociedad alemana. Pero esto fue esencialmente un fenómeno interno, que eventualmente fue superado. La combinación de migraciones en masa y terrorismo islamista radical presenta un problema político de una magnitud diferente. 


Aun así, no sería prudente que el Gobierno alemán respondiera al ataque declarando un estado de guerra o de emergencia, como ha ocurrido en Francia. Esto puede crear la expectativa de una victoria definitiva que nunca llegará. Igualmente imprudente serían las restricciones simbólicas a la libertad -prohibiciones al uso de la burka y similares- que perpetúan la imagen de un mundo occidental hipócritamente iliberal que combate el Islam más que el terrorismo islamista. 


Para Alemania debe continuar el esfuerzo de integración. Expulsar o aislar a los refugiados quienes ya se encuentran en el interior del país ya no es viable ni coherente con los valores alemanes. Merkel sufrirá una creciente presión política en los próximos meses. Debe mantenerse firme, cualquiera que sea el costo electoral.



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