7º DÍA

El acoso sexual en las universidades, se sabe pero se calla


Se trata del ejercicio del poder del docente para obtener ‘favores’ de los alumnos. Ocurre en varias casas de estudio. Se espera que hasta el 8 de marzo se aprueben normas internas para acabar con el problema

La presión comienza con un halago, sigue con invitaciones y termina con la presión al estudiante a cambio de la nota

22/10/2017

“El profesor tenía la costumbre de tocar el cuerpo de las alumnas con su lapicero y la mayoría de ellas se reía. Yo no. Un día me trató porque no lo saludé. Quiso hacerme lo mismo que a mis compañeras y como no se lo permití, prometió que me perjudicaría”, cuenta Inés (nombre ficticio), que vive un calvario desde entonces.

No es uno, ni dos, ni 10, ni 100. Los casos de acoso sexual en las universidades son miles y no solo en Bolivia, sino a escala mundial. El ejercicio de poder de los docentes sobre los estudiantes, el chantaje de pedir una salida, un toque o más, a cambio de aprobar la materia. No ha sido difícil encontrar testimonios para ilustrar la magnitud del problema en Santa Cruz. El factor común es el miedo a dar nombres, a identificar a los protagonistas. Las estudiantes que accedieron hablar con Séptimo Día aún están cursando materias y temen ser reprobadas y no poder graduarse si avanzan en una denuncia formal o pública.

En la carrera de Sociología hay un cartel que se llama El árbol del acoso y dice: “En la Uagrm los docentes me acosan, los compañeros me culpan y la universidad los encubre”. Entre mayo y junio de este año, se hizo una investigación en la facultad de Humanidades, que incluyó grupos focales, entrevistas y encuestas. El resultado arroja que el 86% de los estudiantes consultados sabe de algún caso de acoso sexual, explica la docente Jenny Ampuero, una activista contra este problema, que por fin está incluido en el Código Penal. El vicerrector de la Uagrm, Oswaldo Ulloa, admite que hay rumores al respecto y que en el Tribunal de Justicia Universitaria hay dos denuncias contra un profesor que se están investigando.

Sobre la afirmación de que hay encubrimiento, asevera que sería preocupante, pero afirma que es preciso hacer una campaña de difusión de derechos de los alumnos.

Hay  rumores, pero pocas denuncias concretas. El director de la Felcv, Raúl Angulo, dice que en su institución no hay sindicaciones de acoso en las universidades.

Los casos no distinguen si la institución es estatal o privada. En una de ellas, se siguió el de un docente que citó a su alumna en el motel para ‘hablar’ acerca de su nota. Ella acudió, pero se aseguró de grabar la ‘invitación’ y también su ingreso al lugar. Hizo la denuncia con las pruebas en mano, pero el profesor no podía ser echado de la universidad porque el tema no estaba normado en ese momento. Hubo que aislar al acosador, elaborar un reglamento y recién tener el instrumento legal para expulsarlo.

Desde 2013 rige la Ley integral para garantizar una vida libre de violencia para la mujer (348/2013) que define acoso sexual de la siguiente manera: “La persona que valiéndose de una posición jerárquica o poder de cualquier índole hostigue, persiga, exija, apremie, amenace con producirle un daño o perjuicio cualquiera, condicione la obtención de un beneficio u obligue por cualquier medio a otra persona a mantener una relación o realizar actos o tener comportamientos de contenido sexual que de otra forma no serían consentidos, para su beneficio o de una tercera persona, será sancionada con privación de libertad de cuatro a ocho años”.

Lo que se sabe y se calla
El uso del poder del docente para someter a los estudiantes queda graficado en testimonios:
“Hace cuatro años yo sufrí acoso sexual por parte de un docente de mi carrera. Antes de que fuera mi profesor, yo veía que me miraba de una manera distinta. Cuando inscribí la materia con él, yo falté varias veces porque me enfermé y tenía que ir al hospital a programar mis citas médicas, lo cual me perjudicó en un examen esencial. Le pedí al licenciado que me diera una oportunidad para rendir el examen.

Un día, al final de la clase bajamos las gradas de la universidad conversando sobre mi pedido, pero esa charla se tornó distinta, porque empezó a decirme que saliendo de clases yo ya no era su alumna, que incluso le había dicho a una amiga mía “que me aparte para él" y que yo le gustaba como mujercita. Yo le respondí que para mí el era un docente y nada más. Insistió y mantuve mi posición. Finalmente, él me dijo que me había aplazado. Los meses siguientes habló mal para mí con mis compañeros y con otros profesores. Incluso me mandó a llamar con un compañero y en una aula después de una de sus clases me lanzó un montón de insultos, diciendo que yo me quería pasar de viva y que él no era tonto”, relató esta alumna, que no quiso ser identificada por miedo a represalias.

Mujeres Creando acompaña el caso de una estudiante de Medicina que accedió al acoso, tuvo un hijo con el docente y ahora es víctima de violencia física. A pesar de las acciones, nada se ha podido lograr para que el agresor sea al menos censurado públicamente.

El Observatorio Universitario de Igualdad de Género, que reúne a 14 universidades de Santa Cruz, entre ellas la Gabriel René Moreno y la Católica de Bolivia, logró que los rectores firmen un acuerdo para elaborar reglamentos que prohíban expresamente el acoso sexual. En algunas de estas casas de estudios ya existe la norma, como en el caso de la UPSA y la Utepsa, en las otras hay reglamentos, pero se busca puntualizar esta figura para generar mecanismos para sancionar a los acosadores y para que los estudiantes se sientan protegidos, que sepan que hay caminos para denunciar.

El vicerrector de la Uagrm explica que en esta universidad se ha reformulado un reglamento para abordar este problema específicamente y que pueda ser investigado y sancionado con celeridad. Se espera que el ICU trate el tema en una audiencia.

Séptimo Día conversó con la presidenta del Observatorio, Maricruz de Urioste; la vicepresidenta, Lorena Zambrana; además de Lenny Justiniano, que es parte del directorio. Ellas esperan que la reglamentación pueda estar lista hasta el 8 de marzo del próximo año y hay un trabajo conjunto entre las universidades para avanzar en este cometido. Afirman que cada alumno debe formarse en libertad, sin presiones y sin acoso. En ese sentido, dejan claro que la figura a combatir es la que se da cuando el docente usa el poder que tiene en el aula para buscar algún favor sexual de parte de alumnos o alumnas. La ley 348 lo manda en el artículo 19 (inciso 5), que las instituciones están obligadas a “formular y ejecutar una política de prevención del acoso sexual en el sistema educativo”.

Modus operandi
Aunque las formas pueden ser diversas, el acosador identifica a su víctima, la halaga, la hace pasar al frente, quizás le hace regalos. Después comienzan los toques en el hombro, a veces en el cuello o la tomada de la mano. Más adelante, le pide a la alumna que se quede un momento o la cita a una hora determinada. Han habido casos -según Greta Vargas de Mujeres Creando- en que la convocatoria es a altas horas de la noche y con una vestimenta determinada.

De Urioste explica que en el reglamento de la UPSA se deja claramente establecido que nada puede pedirse fuera del aula. No puede haber la concesión de llevar un trabajo a la oficina o a la casa del docente. Ampuero cuenta que ha tenido alumnas que accedieron a salir con un ‘profe’ porque se sentían presionadas y que queda espantada cuando escucha que este tipo de casos se cuentan como si fuera algo normal.

En la carrera de Derecho de una universidad, el ayudante de la materia insinuó a una estudiante que estaba terminando su carrera que si quería aprobar sin problemas, podía salir con el docente, quien además obligaba a sus estudiantes a comprar su libro recientemente publicado. En otro testimonio, se habla de un catedrático que organiza fiestas y campeonatos a los cuales es obligatorio asistir y es ahí donde se produce el acoso. El vicerrector de la Uagrm dice que ningún estudiante está obligado a ir a ese tipo de eventos, que su responsabilidad es estar en clases y dar exámenes.

La huella

Cuando hay acoso, queda el miedo. Primero al escarnio público, a la burla de los compañeros y después a que una denuncia se diluya en el encubrimiento o a que el hecho de haber mostrado el hecho repercuta en las notas no solo con el docente acosador, sino también con sus colegas.

Una estudiante que pidió no ser identificada dijo que el año pasado se hicieron denuncias ante uno de los centros de estudiantes de la universidad estatal, pero el caso se fue diluyendo y quedó en nada. 

Ulloa deja claro que una denuncia debe estar acompañada de pruebas: testigos, grabaciones o videos que demuestren el acoso, ya que “el estudiante puede manipular, sindicar de supuesto acoso para presionar a cambio de obtener una nota. Estamos hablando de dignidades humanas”, puntualizó.

En la Uagrm existe un tribunal de justicia universitaria que debe ver estos casos, pero Ulloa admite que no está funcionando como se espera. 
El otro gran problema es la normalización del acoso sexual, es decir que docentes y estudiantes vean el hecho como algo que pasa y no con la gravedad que implica. 

En el Observatorio esperan que con la norma a ser aprobada hasta el 8 de marzo, esta realidad pueda cambiar y que las víctimas vean una luz de esperanza en la denuncia y la sanción.

Mientras tanto, Inés se mantiene en la universidad. Aún es víctima de acoso y presa del miedo, sin poder denunciar que pese a que cumplió académicamente, no puede ser profesional por el chantaje de un docente.

LA LEY 348 

Artículo 3. Violencia sicológica.
Es el conjunto de acciones sistemáticas de desvalorización, intimidación y control del comportamiento, y decisiones de las mujeres, que tienen como consecuencia la disminución de su autoestima, depresión, inestabilidad sicológica, desorientación e incluso el suicidio.

Artículo 19. Medidas en el ámbito educativo.
Incorporar estrategias y programas de prevención e intervención integral contra la violencia hacia las mujeres en las políticas públicas de educación.
Formular y ejecutar una política de prevención del acoso sexual en el sistema educativo.
Elaborar reglamentos y un protocolo único para el tratamiento de denuncias de todas las formas de violencia escolar y acoso sexual.

Si fuiste víctima de acoso y quieres contarnos tu experiencia para próximos reportajes sobre este tema, puedes llamar o escribir al número 76003609



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