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José Antonio Quiroga Trigo: “El Gobierno es malo, pero la oposición, peor”


No se arrepiente de haber rechazado la invitación de Morales para postularse a la Vicepresidencia. Califica al presidente de un líder sindical improvisado


22/10/2017

José Antonio Quiroga se define como un hombre de izquierda democrática. El sobrino de Marcelo Quiroga Santa Cruz cree que si el Tribunal Constitucional falla a favor de la reelección, se vendrá un gobierno autoritario.

— En 2002 usted rechazó la invitación de Evo Morales para postularse a la Vicepresidencia. Después de 15 años, ¿se arrepiente por esa decisión?
No, no me arrepiento en absoluto; por el contrario, creo que las diferencias en ese momento no eran tan perceptibles como son después de 11 años de ejercicio de poder.

El proyecto político del presidente Morales ha terminado por desnudarse en toda su complejidad y en  sus alcances. Esta última decisión de repostularse a cualquier precio, desconociendo la legalidad constitucional, no es nueva, uno puede rastrearla en el pasado en ciertas conductas, en ciertas inclinaciones de su partido, pero ahora es más evidente. Cuando Evo Morales me invitó en 2002 le hice varias preguntas sobre el programa de Gobierno del MAS, en cómo se tomaban las decisiones internas, cuáles eran sus políticas de alianzas y con quiénes estaban dispuestos a aliarse y sus respuestas fueron bastante claras.

Me dijo que no tenían un programa y que por eso estaban  buscando la incorporación de intelectuales para elaborar un documento. Además, dijo que eran antioligárquicos, antiimperialistas, anticapitalistas, pero respondí que conocía esas posiciones, pero quería saber a favor de qué estaba (ver video arriba de la nota).

—¿En qué no coincidían?  
En que a diferencia de esa postura de rechazar lo que está mal o de lo que no le gusta a uno, yo vengo de una tradición de izquierda democrática que ha pensado en opciones programáticas, desde las reformas pendientes y que el país necesita, como cambiar la Constitución, las leyes y las políticas públicas para atender las demandas de la población. No es suficiente oponerse y rechazar, sino saber si las propuestas son viables, justas y si se adecuan a la Constitución y a las leyes.

—¿Esa era la única diferencia?
La segunda pregunta que le hice a Evo fue cómo se tomaban las decisiones dentro del MAS, y respondió que era el instrumento, principalmente de las organizaciones campesinas. Claramente había un diseño de tipo corporativo; el MAS era el instrumento político de las organizaciones campesinas conformada, principalmente, por propietarios de parcelas en Chapare, colonizadores en tierras bajas, pero ahora es mucho más claro el tipo de intereses que representa el MAS, que son los de propietarios privados de tierras, de minas, de tiendas; es decir, de la burguesía popular.


Con relación a la pregunta de con quién estaba dispuesto a aliarse, dijo que con nadie porque venían de una experiencia que consideraba negativa, que era Izquierda Unida, que lo llevó al Parlamento. Me quedé pensando en esas respuestas y después de una semana rechacé la propuesta de acompañarlo por diferencias políticas y circunstancias personales, pero en el acto de proclamación de Evo, Filemón Escobar intentó una acción confusa y le dijo a Evo que había aceptado, pese a que ya sabían de mi decisión. Al día siguiente fijé mi posición en una conferencia de prensa.

—¿Usted militó en el MAS? 
Nunca fui militante ni dirigente del MAS. Después de rechazar la postulación a la Vicepresidencia, Evo Morales me invitó a ser candidato a senador y a alcalde por la ciudad de La Paz, pero nunca acepté. Tuve con él una relación esporádica; me llamó para algunas gestiones, como cuando llegó el expresidente (Jimmy) Carter, lo acompañé a algunas reuniones con el cardenal (Julio) Terrazas y mi punto de ruptura fue cuando hubo el bloqueo de caminos en el Gobierno de Carlos Mesa y que derivó en la renuncia del entonces presidente.

—¿De dónde surgió su relación con Evo Morales? 
Yo escribí un libro en 1987 sobre la coca y la cocaína, entonces se produjo la primera aproximación con el movimiento cocalero; después, cuando expulsaron a Evo del Parlamento, promoví, junto a un grupo de ciudadanos, un documento censurando esa decisión porque lo consideramos un abuso. Muchas de las personas no teníamos ningún vínculo con el MAS. A raíz de este gesto Evo me buscó.   

—¿Cómo evalúa el Gobierno? 
A pesar de las diferencias con Evo Morales, creí que el MAS podía jugar un rol distinto en la política del país y aunque ha provocado la promoción de ciertos sectores sociales y ha tenido algunas políticas redistributivas, creo que ha defraudado a la gente que lo llevó al poder, principalmente en la primera gestión.      

—¿En qué los defraudó? 
Había una expectativa enorme de que Evo podría introducir grandes reformas estructurales, comenzando por la Constitución, pero el MAS llegó al poder en 2005 y no tenía una propuesta de reforma constitucional; se había opuesto a una convocatoria a la Asamblea Constituyente durante la gestión de Carlos Mesa, pero después llegó al poder, convoca a la Constituyente pero no tenía una propuesta y decidieron tomar la que hizo el Pacto de Unidad Campesina.

Entonces, se hizo un cambio en la propuesta, se buscó un pacto con la oposición parlamentaria y resultó un proceso constituyente muy mal llevado. Ni un solo artículo de la actual Constitución ha sido debatido en plenario; el índice de la CPE  se aprobó en un cuartel, después se leyeron los más de 400 artículos en un colegio de Oruro, pero ninguno de ellos fue sometido a debate. Por otro lado, la Asamblea incurrió en errores procedimentales, incluso desconoció el referéndum autonómico de 2006 que tenía un carácter vinculante para incorporar el régimen de autonomía. En lugar de hacer caso a la decisión del soberano, introdujeron un sistema autonómico centralizado y a la medida del MAS.

—El oficialismo introdujo un recurso en el Tribunal Constitucional para posibilitar la reelección, a pesar del resultado del referéndum del 21-F. ¿Qué opina? 
El MAS cometió un error al convocar ese referéndum (en febrero de 2016), pero no ha sido el único, porque al hacer interpretar la CPE, con el mismo Tribunal Constitucional para habilitar al presidente como candidato en 2014, también se equivocaron e incurrieron en una transgresión constitucional.

Al inicio del nuevo gobierno, lo primero que hicieron fue plantear la repostulación y convocaron la consulta popular pensando que iban a ganar, pero perdieron e intentan desconocer la votación. No es la primera vez que no reconocen los resultados del referéndum, ya mencioné que en 2006 también lo hicieron, y ahora postulan que los derechos de Evo están por encima de la Constitución, por lo tanto tienen que anular cuatro artículos de la Constitución para que Evo sea candidato.


sto es una aberración jurídica desde todo punto de vista, además de que existe jurisprudencia internacional porque la Comisión Interamericana de Derechos Humanos ha fallado en contra de recursos parecidos, por ejemplo en Guatemala, contra Ríos Montt, diciendo que no se puede apelar a ese artículo porque la restricción es para el ejercicio de la Presidencia, no por el derecho de elegir o ser elegido, y Evo ha sido elegido tres veces.       

—El MAS ha anunciado que tiene cuatro recursos para habilitar a Evo, ¿qué pasa si uno de esos resulta positivo? 
Ninguno de esos recursos es constitucional, cualquiera de esas vías representa una violación a la Constitución que ellos mismos han hecho aprobar, que el MAS defendió, que llevó a un referéndum y fue aprobada en 2009. Ellos mismos incluyeron el artículo que no se permitía más de una reelección de forma continua.

En caso de que logren la repostulación, no estaremos frente a un régimen democrático, con un mínimo de vestigio de Estado de derecho, sino ante un régimen abiertamente autocrático, autoritario y transgresor del orden constitucional, lo cual tiene una serie de otras implicaciones.

En criterio del MAS, no existe algo más democrático que consultar al pueblo si quiere que Evo sea o no presidente una vez más, pero el soberano ya respondió No a la reforma del artículo 168 de la Constitución. El MAS tiene que aceptar el mandato que salió de las urnas y comenzar a prepararse para la transición.

—¿En el país no hay líderes capaces para conducir el país, como aseguran en el MAS? 

En Bolivia hay personas con muchas más cualidades que Evo Morales y que pueden hacerlo mejor, como estadistas y como gobernantes. Evo Morales ha tenido un Gobierno que parece con resultados satisfactorios porque ha coincidido con 10 años de bonanza económica y, claro, cuando uno administra una cantidad ingente de recursos parece que es un buen Gobierno. Si se han hecho tantas cosas con los recursos recibidos, pregunto: ¿Cuánto más se hubiese hecho con un buen Gobierno, con un estadista en vez de un líder sindical improvisado? Él mismo ha dicho que no estaba preparado para asumir la Presidencia.

En las filas del MAS hay gente más calificada, tal vez no con el mismo liderazgo que Evo Morales. El MAS está agotado programáticamente; su propuesta para el 2025 está sustentada en carreteras, represas y extractivismo, no hay nada nuevo.

—Esas obras, ¿no son necesarias para el país? 
Cualquier otro presidente que llegue al poder tendrá que hacerlo porque es una agenda a muy largo plazo y son políticas públicas básicas. No se puede seguir haciendo más de lo mismo porque las condiciones ambientales, sociales y políticas han cambiado y existe otro tipo de demandas y prioridades.

— En su criterio, ¿cuáles son las prioridades? 
La principal es la necesidad de un cambio en la matriz energética y productiva. El país no puede seguir apostando por los combustibles fósiles. La mayor parte de las economías del mundo están haciendo el viraje hacia las energías limpias, pero en Bolivia el MAS sigue invirtiendo en petroquímicas. En vez de construir una planta de urea que provoca graves impactos en el suelo, se debieron construir plantas más pequeñas con otro tipo de fertilizantes biológicos. El extractivismo del MAS ha llegado al umbral de la insostenibilidad financiera y medioambiental, por lo tanto es necesario un cambio en el modelo económico y los gobernantes no están dispuesto a hacerlo porque ellos tienen modelo de desarrollo como se concebía en la década de los 50, después de la Revolución Nacional. 

—¿Qué propondría usted? 
Los movimientos ciudadanos que hemos impulsado el voto por el No el 21 de febrero y que llamamos a las concentraciones masivas en las ciudades en febrero de este año y el 10 de octubre presentamos un documento denominado la Agenda del 21 de febrero. Es conveniente recordar que el país ya tuvo la agenda de octubre, que planteaba asamblea constituyente y la nacionalización de los hidrocarburos; hubo la agenda autonómica en 2006-2007 y ahora existe la agenda democrática, para la construcción de un Estado social y democrático de derecho y con un modelo económico que sea armónico con las necesidades de la naturaleza.

—¿Cómo califica el trabajo de la oposición? 
Solo hay una cosa peor que el Gobierno: la oposición. Así como el MAS necesita de una renovación programática y de liderazgo, la oposición la requiere con más urgencia.



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