SÉPTIMO DÍA

El Chapecoense se levanta 99 días después de la tragedia


El equipo brasileño jugó en Venezuela, el país del dueño de la aerolínea LaMia. Conquistó el martes una victoria en su debut en la Copa Libertadores. El equipo, que perdió más de  la mitad de sus jugadores en la catástrofe aérea, controló un partido que al final ganó

El Chapecoense en Venezuela la tierra del primer dueño de LaMia. Los brasileños están en Copa Libertadores y ganaron en Zulia / Foto: Reuters

12/03/2017

Noventa y nueve días después del desastre aéreo del club brasileño Chapecoense, el equipo conquistó, con una plantilla renovada, una victoria bien labrada que marca el inicio de una nueva etapa para un equipo que ahora parece haberse levantado del duelo y la consternación. El martes pasado ganó al Zulia FC en Maracaibo, estado Zulia (Venezuela), ante un estadio repleto con más de 40.000 espectadores. Así debutó en la Copa Libertadores de América. 


Era, además, el primer encuentro internacional desde la catástrofe que causó la muerte a 71 personas el pasado 28 de noviembre de 2016, cuando el avión Avro RJ85 de la aerolínea LaMia, registrada en Santa Cruz, Bolivia, partió desde el aeropuerto internacional de Viru Viru y se estrelló en una zona montañosa conocida como Cerro Gordo, en Antioquia (Colombia), a apenas 60 kilómetros de Medellín, donde el Chapecoense jugaría la final de la Copa Sudamericana.


La tragedia provocó investigaciones simultáneas en Bolivia, Colombia y Brasil para intentar determinar las causas de la caída de la aeronave. Pero las indagaciones no han mirado al menos oficialmente hacia Venezuela, el país donde LaMia intentó operar durante tres años sin éxito de la mano de su fundador, el empresario venezolano Ricardo Albacete, antes de que fuese registrada en Bolivia, como informó EL DEBER.


El primer partido del Chapecoense se jugó en el estadio José Encarnación ‘Pachencho’ Romero, de Maracaibo, una ciudad petrolera al este de Venezuela. El equipo había partido desde Santa Catarina (Brasil) hasta São Paulo, y allí hasta Panamá, donde hizo escala antes de volar a Maracaibo. Esta vez usaron un vuelo comercial y no chárter, como el que se despachó el 28 de noviembre de 2016.


El equipo se hospedó en un lujoso hotel, con habitaciones de hasta 250 dólares la noche, fuertemente custodiado por agentes de policía y personal de seguridad. Las autoridades venezolanas querían desalentar las visitas de curiosos y fanáticos. El acceso a periodistas también fue restringido. El gobierno venezolano afirmó que había gastado más de 4.000 millones de bolívares —más de cinco millones de dólares— en las reparaciones y acondicionamiento del estadio, que no veía acción ni un solo encuentro de fútbol desde que Argentina y Brasil se disputaron la final de la Copa América en 2007. 


El gobernador de la entidad, Francisco Arias Cárdenas, un exmilitar que fue cercano al expresidente Hugo Chávez, milita en el oficialismo. Al anunciar el partido, dijo: "Tendremos un espectáculo extraordinario". En ningún momento mencionó el accidente ni los nexos de Albacete con el gobierno venezolano. Su empresa contó con el aval de altos funcionarios del gobierno venezolano y hasta recibió desembolsos de millones de dólares por parte  del Estado. 


Sin embargo, LaMia nunca cumplió con los procedimientos para obtener certificación por parte de Instituto Nacional de Aeronáutica Civil de Venezuela (INAC) como una empresa operadora de transporte aéreo, según consta en actas judiciales de un tribunal en Caracas. En noviembre de 2016, prestó servicios a varios equipos latinoamericanos argentinos y venezolanos.


El accidente aéreo, las muertes y la conmoción alrededor del club brasileño y las muestras de simpatía arrastraron a cientos de fanáticos del fútbol hasta el estadio, incluso a pesar de la crisis económica que atraviesa Venezuela y del costo de las entradas. “He venido por curiosidad, para ver a este equipo que ha sufrido tanto por ese accidente y que hoy recibimos aquí, como si le hiciéramos un homenaje”, comentaba el martes Miguel González, un fanático del Zulia FC, al periodista local Rafael Sulbarán.
Tras la tragedia, su rival, el Atlético Nacional pidió a la Federación Sudamericana de Fútbol que cediera al Chapecoense el título de campeones. Así, el conjunto brasileño obtuvo un cupo directo a la Copa Libertadores de América, quedando en el mismo grupo que el Zulia FC, el Nacional uruguayo y el Lanús argentino. Miembros del staff y directores del Chapecoense admitieron a la prensa que la primera prueba, contra los venezolanos, era como un viaje cargado de sentimientos encontrados. 


El pasado lunes, en el transcurso de práctica que se realizó sin acceso a periodistas,  todos los atletas se mantuvieron por al menos 10 minutos en el centro del terreno, orando en silencio por las víctimas. “Es un partido que tiene mucha carga emotiva por todo lo que ha vivido este club en los últimos meses, por eso le pondremos mucho corazón para empezar a darle alegrías a esa fanaticada que quedó destrozada luego de la catástrofe”, expresó a los periodistas Vagner Mancini, director técnico del “Chape” al culminar el entrenamiento. 


“Este es un equipo joven, con jovialidad y pensamos que ante las tragedias el mejor remedio es reírse y disfrutar en lo sano”, expresó, en lo que pareció un gesto de buen ánimo, para alejarse después de la rueda de prensa y bromear un poco con el jefe de prensa del equipo. 


El presidente del Chapecoense, Plínio David De Nes Filho, declaró también en una sala llena de periodistas: “Este viaje significa mucho para nosotros, primero representa nuestro debut en el torneo más importante del continente y segundo por el compromiso de jugar y jugar, jugar y ganar en nombre de todo nuestro equipo perdido y de esa fanaticada dolida”.


Cuando el Chapecoense ingresó al terreno de juego, las tribunas se deshicieron en ovaciones. Durante los primeros minutos parecía un juego parejo, con pocas oportunidades al arco e intercambios de balón entre ambos equipos. El Chapecoense tomó control luego de la ofensiva y abrió el marcador en el minuto 33, con un tiro libre de Reinaldo Da Silva que sorprendió al portero venezolano Renny Vega, quien se lanzó de cabeza de manera infructuosa sin siquiera tocar el balón.


El gol provocó de inmediatamente una euforia electrizante en el equipo brasileño, que corrió por toda la cancha a celebrar. En la parte posterior de las camisetas se leía “Vamos Chape”, un slogan que ha ganado popularidad desde el accidente. Los compañeros de la banca salieron en estampida festejaron llenos de júbilo dentro del terreno. Hubo abrazos y algunos hasta se arrodillaron levantando los brazos al cielo. El Chapecoense cerraba el primer tiempo con un 1-0 ante el Zulia FC, otro debutante.


En la segunda mitad del partido, habría más rivalidad y juego ofensivo. El público reclamaba más juego y los venezolanos respondieron con más oportunidades de juego después de varios traspiés y un juego errático y con poca precisión. Pero entonces llegaría la debacle, cuando Luiz Antônio de Souza, un defensa cedido en calidad de préstamo por el club brasileño del Flamingo, en el minuto 68, hizo una astuta jugada que acabó dentro del arco.


El capitán venezolano Juan Arango, la estrella local con más partidos internacionales, dio el resto para reivindicarse y marcar con un cabezazo durante el minuto el primer gol de diferencia. Después de eso hubo tanteos y amenazas por parte del Zulia FC, que no se resignaba con una derrota e intentó generar más oportunidades de empate, pero el Chapecoense conservó la victoria incluso después de tres minutos extras. El regalo a los fanáticos del club brasileño había llegado, no con poco esfuerzo, mucho menos de gratis. 


Vagner Mancini, DT del Chapecoense, lo ponía así después de una intensa jornada: “Ha sido una victoria muy emotiva, la hemos disfrutado bajo un sabor especial recordando a nuestros compañeros, aún faltan muchas más, pero esta en Maracaibo será inolvidable”  



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