ENTREVISTA

“Debimos inventarnos mecanismos de planificación participativa”


El municipalista Carlos Hugo Molina, impulsor de la puesta en marcha de la Participación Popular, habla de lo que aún falta complementar

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22/04/2018

A 24 años de la aprobación de la Ley de Participación Popular, ¿cómo se ha transformado la administración pública en el país?
Estableció la presencia de la administración pública y el ejercicio de la ciudadanía en todo el territorio del país, situación que antes se daba solamente en los ministerios, las instituciones públicas que les eran dependientes, las prefecturas, las corporaciones regionales y solo 24 municipios. De repente se multiplicó la inteligencia en 306 municipios.

 Usted fue designado para poner en marcha esta ley, ¿qué se pudo implementar y qué aspectos quedan todavía pendientes? 
Debimos inventarnos instrumentos de gestión pública y mecanismos de planificación participativa que se articularan en los tres niveles territoriales del Estado. Hubo que desarrollar una acción radical para reconocer a las organizaciones indígenas, campesinas y vecinales y ligarlas a la contraloría social. Cumplidas estas etapas, se inició el trabajo de ajustar el territorio a la población donde estaba la gente. Esta tarea todavía continúa.

¿Qué ha permitido hacer a los municipios?
Ser responsables de su futuro, planificar, decidir y ejecutar, y desarrollar capacidades y experiencias con nuevos líderes y ciudadanos. Los alcaldes aplican los mismos instrumentos que el presidente y los gobernadores, sin importar el tamaño del municipio.

En qué forma favoreció la Ley de Participación Popular a la población indígena y campesina?
Los visibilizó como actores sociales de manera directa, sin intermediación, y les dio el poder para que desde lo local construyeran experiencia y representación pública estatal, además de la que ya tenían en el campo social.

¿Qué falta ahora complementar a los alcances que tuvo la Ley de Participación Popular para hacer más eficiente la administración de los municipios? 

Radicalizar su calidad de instrumento de desarrollo económico y sostenibilidad ambiental. Bolivia tiene procesos migratorios muy complicados y los únicos que pueden mantener la población en los territorios son los gobiernos municipales.

La lay fue abrogada, pero aseguran que está vigente el espíritu de esta normativa  ¿Cómo se la puede complementar para volver a revolucionar la administración de las alcaldías en el país?

La ley se convirtió en proceso. Sería difícil de comprender los cambios sociales que vivimos actualmente sin la Participación Popular. Y está volviendo a imponerse por sí sola; están apareciendo nuevamente mancomunidades municipales para gestionar y administrar territorios; el turismo está multiplicando oportunidades y se ha iniciado un debate sobre seguridad alimentaria, situaciones que solo puede resolver en los municipios…

La democracia boliviana se asienta en los territorios municipales, son la escuela para formar ciudadanía y aprender las claves de la gestión para el desarrollo.





 




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