7º DÍA

Constitución versus presidentes


La historia de Bolivia está estrechamente ligada a la historia de la Constitución. Germán Busch promulgó la Carta Magna de 1938 y Gualberto Villarroel proclamó la de 1945. El presidente Morales lo hizo en 2009


08/10/2017

La Constitución es la norma jurídica suprema en un Estado democrático que establece la organización del Estado… Hoy más que nunca nos damos cuenta de que la historia de Bolivia está estrechamente ligada a la historia de la Constitución. Desde la Constitución bolivariana de 1826 hasta la de 2009, “la excusa ha sido, casi siempre, reformar la Constitución o interpretarla para que las cosas mejoren en Bolivia”. 

En los primeros años de vida republicana, después de la caída de Andrés de Santa Cruz, la regla era llegar a la Presidencia por la vía del golpe de Estado, luego convocar a una Asamblea Constituyente que eligiese al presidente y promulgar una nueva Constitución; así ocurrió con los presidentes José Miguel de Velasco, Ballivián, Belzu, Achá y Daza. También el famoso general Melgarejo, que ocupó la presidencia mediante golpe de Estado, se dio el gusto de promulgar la Constitución de 1868; sin embargo, él mismo declaró públicamente: “La Constitución me la metí en el bolsillo trasero de mi pantalón, porque en Bolivia mando yo”. 

En el siglo XX, después de la Guerra del Chaco, se reúne una convención nacional y el presidente Germán Busch promulga “la Constitución de 1938, que introduce el Constitucionalismo Social en Bolivia”. Busch, asume la dictadura en 1939. Antes de la Revolución Nacional, Gualberto Villarroel promulga la Constitución de 1945, que establece entre sus novedades, seis años de periodo presidencial; el mandatario no podía ser reelecto sino pasados seis años desde la finalización de su mandato. Resulta que, dos años después, Enrique Hertzog, promulgó la reforma constitucional de 1947, que establecía, que el periodo de mandato presidencial, era de cuatro años, y el presidente no podía reelegirse sino pasado un periodo constitucional.  

A Víctor Paz Estenssoro se lo acusa de reformar la Constitución en 1961 para garantizar su reelección e ir a un tercer mandato. El resultado de la reelección fue nefasto, porque significó la caída del jefe histórico del MNR; luego de haber ganado las elecciones de 1964 con un 97% de los votos, fue derrocado tres meses después por su vicepresidente, el Gral. René Barrientos. Al respecto, el mismo Víctor Paz Estenssoro manifestó: “Aunque había un sustento jurídico, pienso que fue un error ir a la reelección, aceptando la postulación de mi nombre para la presidencia de la República. No creí que fuera tan profundo el sentimiento del pueblo boliviano contrario a la reelección presidencial (…); por su propia naturaleza el poder político encierra factores de fuerza y, a la vez, de fragilidad”.


La caída del MNR en 1964 y la llegada al poder de Barrientos, se transforma en un nuevo texto constitucional; es así que Barrientos Ortuño promulga la Constitución de 1967, que fue pisoteada durante la época de las dictaduras entre 1967 hasta 1982. Hugo Banzer y Luis García Meza, coincidieron en sus acciones, en violar la Carta Magna, porque decretaron lo siguiente: “Está vigente la Constitución de 1967, siempre y cuando no vaya en contra de las disposiciones del Gobierno”. Eso significa, que para estos presidentes, en primer lugar, estaban los intereses del Gobierno y por debajo la Constitución. Hay que considerar que durante esta época de dictaduras militares, todavía no existía el Tribunal Constitucional. 

En 1982 recuperamos la democracia, pero la Constitución era un fantasma. En el primer Gobierno de Gonzalo Sánchez De Lozada, a través de la reforma constitucional de 1994, se crea el Tribunal Constitucional, pero curiosamente recién comenzó a funcionar en el segundo Gobierno de Banzer y Jorge Quiroga (1997-2001). La reforma constitucional de 2004, promulgada por Carlos Mesa, introduce la Asamblea Constituyente, el referéndum y las agrupaciones ciudadanas, que son mecanismos de democracia directa participativa. 

El presidente Evo Morales promulga la Constitución de 2009, que fue aprobada con problemas de legitimidad; porque lo hizo el Congreso nacional de aquella época, que es un poder constituido y no un poder constituyente. Debió ser aprobada por la Asamblea Constituyente y luego por mayoría absoluta mediante referéndum. ¿Acaso el Congreso tenía facultad para tocar esa Constitución? La respuesta es no. Esta Constitución que sustituyó a la República por el Estado Plurinacional, tiene grandes defectos; solo voy a mencionar el más grande: “No logró la unidad de los bolivianos, nos divide”.  

Es posible afirmar que “en la historia de Bolivia, en el duelo Constitución versus presidentes, siempre han ganado los presidentes, que al asumir el cargo, juran cumplir y defender la Constitución, pero en la práctica les incomoda su cumplimiento”. Este 10 de octubre estamos cumpliendo 35 años de democracia, y hoy  tenemos a un Tribunal Constitucional, que debe consolidarse como el guardián de la Constitución. Dios nos de sabiduría para tomar la mejor decisión en estos tiempos de adversidad.  



 




En esta nota