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Claudio Vila, el rostro chileno de la defensa boliviana que no le teme a la contraofensiva


Quiere seguir asesorando a los nueve bolivianos en la demanda contra Carabineros chilenos por lesiones gravísimas. Vila es parte del comunismo chileno y entre 2014 y 2016 fue el brazo derecho de la presidenta Michelle Bachelet en el norte chileno

El abogado chileno Claudio Vila (izq.) y el procurador Pablo Menacho cuando salían de una audiencia

18/06/2017

Claudio Vila Bustillos no tiene temor. Sabe que el 20 de junio, sea cual sea la decisión del juzgado de Pozo Almonte, será una victoria para la defensa de los nueve bolivianos, de la que él fue la cabeza en los 95 días de oposición a la Fiscalía chilena. El abogado no teme repercusiones, sabe que podrá caminar tranquilo por Iquique, pero también es consciente de que será el punto de ataque de visiones chauvinistas en el vecino país. 

 Vila fue designado por Michelle Bachelet en 2014 como gobernador de la región de Tamagural, en Chile. Esa misión la cumplió hasta noviembre del año pasado. Es militante del Partido Comunista (PC) de Chile desde joven y se dedica ahora a la abogacía. Además, se considera un miembro más de la ‘revolución’ que dirige el presidente Evo Morales en Bolivia.

“Mientras mi consciencia esté tranquila, mi familia me apoye y la militancia me apoye, mientras tenga esos elementos estoy satisfecho. No faltará la gente con un chauvinismo extremo y un seudopatriotismo, pero qué más puedo recibir de esa gente”, remarcó Vila.  

El búnker
Su oficina, en el centro de Iquique, se convirtió en una especie de búnker jurídico durante los últimos tres meses. Alguna vez tuvo contacto con Evo Morales. El mandatario consultó los pormenores jurídicos, pero también hubo charlas con ministros y varios funcionarios bolivianos. 

En su despacho trabajan abogados de la Aduana Nacional de Bolivia, de la Procuraduría y del Ministerio de Justicia. “No tengo fines de semana desde hace tres meses”, ríe. 

Luego se pone serio y dice ser parte del proceso que lidera el mandatario boliviano. “Me siento, en lo personal, concretando y aportando con un grano de arena a este proceso revolucionario que impulsa el presidente hermano Evo Morales. Ese proceso revolucionario que se hace en paz”, detalló. 
El jurista mira los legajos de papeles y suspira. “Son tantos documentos los que se revisaron”, dijo.
Después, respondió que nunca tuvo la idea de abandonar el proceso. Y es más, ahora quiere ser parte del caso que enfrenta a Carabineros con los nueve bolivianos. “Tengo ganas de seguir representando a los nueve detenidos por las lesiones que recibieron el día de su detención”, finalizó. 



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