7º DÍA

Cívicos admiten agite político, pero no partidario


El movimiento cívico no puede aislar a los partidos de oposición de su movimiento. Dicen que el enemigo no es Evo y defienden el voto del 21F. 

La gente respondió de forma contundente en los paros cívicos, principalmente en Santa Cruz y Cochabamba
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04/02/2018

No quieren imitar el movimiento cívico de 2008, aquel que incomodó a Evo Morales, pero admiten que su protesta tiene esencia política, aunque no partidaria. Los cívicos del país intentan resurgir y la gran prueba la tienen el 21 de febrero, cuando se desarrolle el paro a escala nacional en contra del intento del jefe de Estado de volver a repostular a la Presidencia en las elecciones de 2019. Dicen que el enemigo no es Evo, que el objetivo es la defensa de la democracia y el voto popular. El Movimiento Al Socialismo (MAS) festeja que las organizaciones cívicas admitan que sus protestas tienen de fondo un agite político.    


Pocas veces hubo unidad cívica de todo el país. El pasado martes se reunieron en Cochabamba y diseñaron la estrategia para paralizar el país el 21 de febrero. Lanzaron un mensaje a los políticos de la oposición para que se hagan a un lado de las reuniones que desarrollan, pero a la vez la invita a que sean parte de la protesta en las calles. En el partido de Gobierno interpretan el mensaje como un doble discurso y demuestra que tras la lucha cívica está la oposición. 


Fue Fernando Cuéllar, presidente del Comité pro Santa Cruz, quien admite ese móvil político tras sus protestas. “Hay que dejar claro que tampoco los partidos políticos no pueden ser parte del movimiento cívico, eso es un tema de derecho ciudadano. Los cívicos estamos acá para tomar una decisión, lo que pase en las calles es responsabilidad de ellos (...) Que nos digan que somos políticos, todas las acciones son políticas, lo que no hacemos es política partidaria”, afirmó el dirigente. 


En esa línea reacciona su colega de Cochabamba, Juan Flores, quien admite que las medidas que asumen los cívicos tienen un fondo político, lo que no significa, dice, que estén aliados con los partidos de la oposición. 


“Esa es la estrategia del Gobierno, quieren hacernos ver como parte de la oposición, eso no es así. Si bien nuestras acciones son políticas, que es un derecho ser político, nuestros actos no tienen ni se contaminan con afanes partidarios”, destaca Flores. 


A ellos no les importa que tras los anuncios de movilizaciones alaben la protesta dirigentes opositores. No quieren que por ahora haya un diseño coordinado con gente de la oposición. El dirigente cívico máximo de Tarija, Juan Carlos Ramos, señala que en la capital tarijeña no existe coordinación con partidos de la oposición, pero asimila que el 21 de febrero pueden asumir el liderazgo dirigentes opositores. 


“Nosotros coordinamos el paro nacional del 21 de febrero. Lo anunciamos y la población en cada región asimilará la convocatoria. La idea es que todos se unan, sin interés de colores políticos,  en contra de la intención de la repostulación, en señal de la defensa de la democracia”, dice Ramos.  

 

El MAS en contra
Esa postura no es válida para el oficialismo, es más, la ponen a su favor. El dirigente cocalero Leonardo Loza considera que los movimientos cívicos del país “buscan desestabilizar” la gestión de Morales y desestiman que surjan corrientes en contra del MAS. 
“Ellos (cívicos) dicen que son cívicos, pero se reúnen con los opositores, coordinan paros con los opositores; entonces, tienen un afán político y eso lo demuestran cada día”, reprocha Loza. 


Sin embargo, la intención de los cívicos no es ir tras la imagen de Evo Morales, ellos quieren el respeto del 21F. Incluso hablan de hacer campaña por un político oficialista que no sea del oficialismo. 


El representante cívico de El Alto, Benito Fernández, quiere organizar a su sector tomando en cuenta que su ciudad es el ingreso a la sede de Gobierno. 


“Estamos organizados para hacer respetar el voto del 21 de febrero (de 2016), pero la idea es que el presidente Evo Morales renuncie a su intención de seguir gobernando el país, eso no es democrático; incluso, si el MAS elige a otro candidato que no sea Evo Morales, nosotros lo apoyamos”, remarca Fernández. 


Jhonny Llally, máximo dirigente cívico de Potosí, no quiere hablar a favor o en contra del futuro del MAS. No ve perspectivas del oficialismo si Evo Morales insiste en quedarse como presidente de Bolivia. “El MAS no tiene líderes, se enfoca solo en Evo Morales y eso lo debilita. En Potosí hay mucha oposición, no quieren que siga, quieren que respete el 21F, la voz del pueblo; entonces, el fondo es político, pero no partidario”, afirma Llally. 


Bryan Nigoevic Suaznábar no conoce a Evo Morales. Nunca le dio la mano y protesta contra el MAS por crear instituciones paralelas. Apoya el paro nacional del 21 de febrero y considera que en su región existe el apoyo de diversos sectores. Admite, además, que los opositores se suman a sus movimientos con afanes de crecer. “Somos un movimiento creíble, la gente nos apoya, pero la idea es que esta protesta no se contamine con pedidos de la oposición, no queremos que ellos (los opositores) se adueñen de nuestra gestión”, detalla el orureño. 

 

Cita coordinada
En la mesa de la reunión de los cívicos solo faltaban los representantes de Chuquisaca, Pando y Beni. No pudieron llegar a Cochabamba, pero estaban conectados vía telefónica. Juan Flores agarraba su celular y colocaba al centro de la mesa. Todos hablaban. Al otro lado solo esperaban la conclusión: querían oficializar el paro nacional. 


Pando y Beni no estaban conectados al final de la reunión. Flores no había gestionado la conexión. Pero aun así hablaban del apoyo de esas regiones. Los que estaban presentes aplaudían  en cada grito. De fondo hablaba el cívico chuquisaqueño, Rodrigo Echalar, quien alababa la decisión de la medida que se asumió. El dirigente descartaba apoyo partidario, tomando en cuenta que en Sucre habían voces partidarias que intentaban unirse a la protestas de los cívicos. “Estamos con ustedes. Las decisiones que tomen, nosotros las apoyamos”, decía Echalar, que no pudo llegar a Cochabamba a la reunión de los cívicos. El dirigente chuquisaqueño, sin mostrar acercamiento a la oposición, pide que sea el movimiento cívico el centro de la reivindicación. 


“Compañeros, no permitamos que los partidos de oposición se adueñen de nuestro movimiento. Serán ellos quienes quieran sumarse, a eso no podemos hacer nada, pero la organización es nuestra, no pueden entrar a nuestras reuniones”, decía Echalar en el altavoz del teléfono de Flores. 


Y así se comunicaban con Pando y Beni. Guillermo Tineo, el líder cívico beniano, habló más de media hora en el altavoz. Comprometió su apoyo y cada vez que proponía medidas, en la mesa aplaudían, como si fuera una asamblea sindical. 


Flores se levantaba y ponía su teléfono móvil en un lugar clave para que todos los cívicos escuchen. Hablaba Tineo y pocos le ponían atención. Muchos miraban su celular, pero al final apoyaban su decisión.  

 

Vía teléfono
Con Pando no había contacto en altavoz, pero por mensajes recibían su apoyo. Al final, la mesa era un contorno de personas que aplaudían y gritaban coros a favor de la patria. Seguían aplaudiendo y Cuéllar hablaba. Admitía, nuevamente, que su movimiento es político, pero no quería organizaciones políticas de trasfondo. 


Esa postura fue aprovechada por el MAS. El vicepresidente del oficialismo, Gerardo García, califica la posición de los cívicos como “un movimiento político y coordinado con la oposición”. El oficialista analiza citas con la intención de contrarrestar las medidas que asumieron los cívicos. 


“Estamos seguros de que detrás de todas esas decisiones está la oposición. Al final, son los partidos opositores quienes financian, con dinero del imperio, todos los actos de desestabilización contra el presidente Evo”, destaca. 


Unos se organizan para el 21 de febrero y quieren paralizar el país. Buscan todo el respaldo. Otros quieren hacer frente y preparan marchas contra las decisiones que adopten los cívicos. La oposición mira de palco, sin sumarse ni apoyarse, pero con un final electoral a su favor. Para el MAS la lucha es contra el movimiento cívico. 

 

La oposición solo espera

Para defenderse de un abuso hay que aprender a reconocerlo.  Esa es una de las muchas premisas que aplica la Fundación Paz y Esperanza en los talleres que realiza en los colegios. Un pequeño escudo del Capitán.

Sin poder de convocatoria. Así, la oposición política del país espera los resultados del paro convocado por los comités cívicos para el 21 de febrero. Dejan que sean los movimientos ciudadanos quienes protesten en contra del oficialismo. Es más, no quieren inmiscuirse en decisiones cívicas. 


El diputado Wilson Santamaría, de filas de Unidad Democrática (UD), aplaude la decisión de los cívicos de coordinar acciones contra la intención de Evo Morales de volver a repostular a la Presidencia. 


“No es que no los apoyemos (a los cívicos). Hay espacios y nosotros desde la Asamblea Legislativa hicimos gestiones contra la repostulación de Evo Morales. Fuimos nosotros quienes presentamos memoriales de inconstitucionalidad. Cada quien se organiza por un mismo tema, pero la idea  es la misma”, admite el legislador del oficialismo. 


El líder del Comité Cívico de Cochabamba, Juan Flores, no quiere llamar a la oposición para que se sumen al movimiento cívico. Es más, no quiere que su protesta se contamine con posiciones políticas. “Sabemos que el partido oficialista quiere dividir y aprovechar este movimiento. No dejaremos que ambiciones políticas dañen este paro a nivel nacional del 21 de febrero”, remarca. 


Los líderes de la oposición, como Samuel Doria Medina, Jorge Quiroga o Carlos Mesa, no se pronunciaron sobre la decisión del paro cívico a escala nacional. El bloque opositor en la Asamblea Legislativa mira de reojo: por un lado aplauden la decisión de los cívicos, pero no quieren sumarse a la medida asumida. 



 




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