SÉPTIMO DÍA

Cinco de 35 embajadores tienen carrera diplomática, los políticos son el doble


Son 35 legaciones de Bolivia en el mundo. La mayoría es designada por el canciller y se limita a pasar un curso de inducción durante ocho días. Luego pasan clases a distancia. Hay exministros, militares en retiro y un dirigente sindical. Expertos observan la selección

El servicio diplomático representan a Bolivia en el mundo. Cada fin de año se reúnen con el presidente en el Palacio de Gobierno. En la gráfica el encuentro de 2016 / Foto: ABI

09/04/2017

Un profesional boliviano puede ser parte del servicio exterior pasando clases de diplomacia durante ocho días, claro, si tiene el aval del canciller. Con la nueva normativa se establece tres modalidades de ingreso para ser funcionario en el extranjero. La primera, la designación directa por decisión del ministro de Relaciones Exteriores. Las otras dos tienen que ver con concurso de méritos y con graduarse de la Academia Diplomática Plurinacional. La primera vía es la que más se aplica, ya que de las 35 embajadas que Bolivia tiene en el mundo, 23 son dirigidas por funcionarios que llegaron por la oferta del ministro y solo cinco son diplomáticos de carrera. Hay siete legaciones sin embajador.  

  
La Ley del Servicio de Relaciones Exteriores dio un giro drástico a la diplomacia boliviana. La norma fue promulgada por Evo Morales en diciembre de 2013 y tiene como eje central la reposición de la carrera diplomática sobre la base de un nuevo escalafón. A la fecha, y según datos de la Cancillería, nueve políticos vinculados al Movimiento Al Socialismo (MAS), ocho profesionales, cuatro militares, un dirigente sindical y cinco diplomáticos de carrera son parte de la misión boliviana en el exterior. La mayoría de ellos optó por hacer un curso de inducción de ocho días bajo los ejes del Vivir Bien, la demanda marítima boliviana, asistencia consular y consulados móviles.   


Hace unos días, los exministros Juan Ramón Quintana, Marianela Paco y Jorge Ledezma aprobaron este curso y ahora están habilitados para ejercer la diplomacia. El exministro de la Presidencia iría como embajador a Cuba, mientras que Paco será cónsul en Antofagasta, Chile —aunque está designada como auxiliar por los días de vacación que goza— y Ledezma será cónsul en San Pablo, Brasil. 


Dentro del esquema de Bolivia en el servicio exterior, los cinco con carrera diplomática son Ricardo Martínez Covarrubia, embajador en Austria; Juan Pablo Chaín Baldiviezo, embajador en Dinamarca; Roberto Calzadilla Sarmiento, embajador en el Reino Unido de Gran Bretaña; Milton Soto Santiesteban, embajador en Suecia; y Benjamín Blanco Ferri, embajador en Uruguay. 


Los nueve políticos vinculados al MAS son Nardi Suxo Iturri, embajadora en Suiza y también representante boliviana ante el Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas; Santos Tito Véliz, embajador en Argentina; José Kinn Franco, embajador en Brasil; Pablo Guzmán Laugier; embajador en Canadá; Edmundo Polo, recién designado embajador en Colombia; Juan Enrique Jurado, embajador en Ecuador; María Luisa Ramos, embajadora en España; Reynaldo Llanque Arce, en Paraguay; José Paredes Coimbra, en Nicaragua; y José Crespo, embajador en México.    

El análisis
Fernando Galarza, diplomático que sirvió 13 años en el servicio exterior, considera que de estos casos la totalidad fue designada de manera directa y que pasaron el curso de inducción de ocho días para recibir el diploma. El experto recordó que antes para ingresar a la diplomacia se tomaban cuatro exámenes: uno de historia de Bolivia, otro de historia de relaciones internacionales, de teoría de relaciones internacionales y, por último, de comercio exterior. En caso de ser asignado, añade, había un último ensayo de funciones consulares.


“Un 95% de los embajadores designados no tienen formación diplomática. Lamentablemente en muchas ocasiones han dejado muy mal parado al servicio exterior boliviano, y no lo digo porque sean malas personas sino porque no tienen formación. Espero que el curso que hagan en la Cancillería, aunque sea corto, les sirva de algo, aunque dudo mucho que pueda suplantar a una carrera o una formación de años”, cuestiona Galarza. 


La entidad encargada de impartir el curso de inducción es la Academia Diplomática Plurinacional. En esa institución exigen a los postulantes como requisitos, ser boliviano de nacimiento, tener título universitario en provisión nacional, certificado de notas y certificado de aprendizaje de idioma extranjero y originario. 


La viceministra de Gestión Institucional y Consular, Carmen Almendras, explica que el curso de inducción es la primera fase en la carrera diplomática, ya que los designados pasan clases a distancia mientras ejercen sus funciones en el extranjero.  


“Este curso es dirigido a profesionales de trayectoria reconocida, así como a personalidades que se han destacado en distintas esferas de la sociedad para que complementen su experiencia y conocimientos con la especificidad de la diplomacia y las relaciones exteriores”, valoriza Almendras. 


Esa posición no convence a diplomáticos de carrera. Fernando Salazar, que tuvo una larga carrera en el servicio exterior boliviano, lamenta que personalidades políticas afines al MAS sean quienes dirigen la diplomacia, aunque reconoció que existen profesionales que aportan en los países donde fueron designados. 
“Necesitamos un servicio exterior especializado, con gente que conozca su oficio y que se dedique a ello y que preserve los intereses, no la ideología. La improvisación es lo peor que ha pasado en este Gobierno. Se improvisó mucho a los diplomáticos”, reprocha Salazar, quien en 1983 fue presidente del Consejo Permanente de la Organización de Estados Americanos (OEA).   

Los rostros profesionales
Los perfiles profesionales son Eduardo Rodríguez Veltzé, embajador en Países Bajos; Jorge Cárdenas Robles, representante en Alemania; Néstor Bellavite Terceros, embajador en Bélgica; Heriberto Quispe Chura, embajador en China; Sergio Arispe Barrientos; embajador en la India; Gustavo Rodríguez Ostria, en Perú; y Julio César Caballero, embajador en el Vaticano.  
En Chile ejerce la historiadora Magdalena Cajías como cónsul general, aunque en ese país se tiene el rango de embajador.


Salazar pone a Diego Pary, embajador boliviano ante la OEA, como un “error diplomático” por los hechos “vergonzosos” en la última sesión extraordinaria del bloque, que trató la crisis de Venezuela. “Lo que hizo (Pary) es poner a Bolivia en la esfera diplomática como una vergüenza”, sentencia el también abogado. 


Mientras, el excanciller Javier Murillo de la Rocha, que recibe apoyo de Salazar y Galarza, ve a Martínez Covarrubia y de Calzadilla Sarmiento como las personalidades diplomáticas en el actual organigrama de servicio exterior boliviano. Además, los tres rescatan la tarea que realiza Rodríguez Veltzé en Holanda, fundamentalmente al frente de la demanda marítima contra Chile. 
“Hay un trabajo valioso de profesionales que no necesariamente son del MAS. Rodríguez Veltzé es un caso, pero también el periodista Caballero (en el Vaticano)”, considera Galarza.  


En ese mundo diplomático ingresan también los militares, algo que innovó Evo. Luis Trigo está en Venezuela, Rafael Bandeira en Panamá, Freddy Bersatti, Estados Unidos y Gonzalo Durán en Francia. El único dirigente sindical en la diplomacia es Cirilo Díaz, embajador en Rusia  



 




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