ENTREVISTA

Carlos Sánchez Berzaín: “Tengo contacto con muchos políticos bolivianos y de la región”


Fue ministro de Defensa durante la rebelión de octubre de 2013. Escapó a Estados Unidos, junto a Gonzalo Sánchez de Lozada, donde residen actualmente. Se declara víctima de una conspiración. Acusa a Evo Morales y a Carlos Mesa


15/10/2017

—¿Cómo y de qué vive Carlos Sánchez Berzaín en Estados Unidos?
Vivo como exiliado y perseguido político de la dictadura de Evo Morales y del sistema castrochavista que ha sometido a Bolivia.  Vivo de mi trabajo. 

—¿Qué recuerda de los hechos de octubre de 2003? 
Como el primer momento de la pérdida de la democracia en Bolivia que nos llevaría a la suplantación de la República de Bolivia y al sometimiento del país a una dictadura señalada como narcoestado, caracterizada por la corrupción y la impunidad.  La conspiración y la sedición lideradas por Evo Morales, la violencia premeditada, desatada por esa conspiración con intervención extranjera, la traición de Carlos Mesa para convertirse en presidente y el engaño del que fue víctima el pueblo boliviano, cuyas consecuencias ya se sienten y tendrán gravísimos efectos en los próximos meses y años.

—Evo Morales lo acusa de empezar la denominada Guerra del Gas. ¿Cuál era su accionar en Warisata y Sorata?
Sorata fue el secuestro de más de 1.000 ciudadanos nacionales y extranjeros que fueron rescatados por una operación policial-militar y que cuando eran escoltados de retorno a La Paz fueron emboscados por grupos armados irregulares en Warisata. Para conocer esto basta leer las declaraciones y el libro La caída de Goni, de Felipe Quispe, el Mallku, donde confiesa los actos criminales. 

—¿Por qué acusa a Evo Morales y Carlos Mesa por la crisis de 2003? 
Porque es la verdad, son los conspiradores de octubre, los beneficiarios del derrocamiento del presidente Sánchez de Lozada y los autores de la falsificación de la Constitución fraguando la constituyente.  Son cómplices como lo prueban los decretos de amnistía firmados por Mesa para tener impunidad, protegerse y proteger a Evo Morales y los criminales de octubre que hacen de acusadores y testigos contra los defensores de la democracia hoy presos, perseguidos y exiliados políticos.  Amnistía significa perdón, no se perdona a inocentes y esos decretos son la confesión inicial de la felonía y los delitos. Otra prueba es la falsificación de la reforma constitucional del 2004.

—¿En qué situación está el juicio civil en su contra y de Sánchez de Lozada instalado en Washington?
Es una maniobra más de la persecución política y es atendido por los abogados.

—¿Extraña Bolivia?
Mucho, es mi país y el exilio al que me fuerza la persecución política de Evo Morales y su esquema transnacional me priva de vivir donde quiero y hacer lo que deseo. El exilio es muy difícil y muy penoso.

—¿Se arrepiente de las instrucciones que dio entre septiembre y octubre de 2003? 
Integré un gobierno democrático que actuó en el marco del Estado de derecho y de la ley.  Las decisiones están todas documentadas y son institucionales. Ningún miembro del Gobierno tomaba decisiones personales. Se ha tejido una historia negra sobre instrucciones y hechos que nunca existieron y que si se examinan son diferentes.

—¿Tiene contacto con políticos bolivianos? ¿Quiénes? 
Soy un político, un estadista en el exilio y claro que tengo contacto con muchos políticos bolivianos, de toda la región y de todas partes del mundo. 



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