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Al mar por oriente: un proyecto cruceño


En 1860 el entonces prefecto de Santa Cruz, Mariano Reyes Cardona, propuso la construcción de un ferrocarril que una a la capital cruceña con el río Paraguay. buscaba el Atlántico

Desde la época hispánica los cruceños exportaban sus productos, mencionó la historiadora Paula Peña

23/07/2017

En 1825, los diputados cruceños elegidos para la Asamblea Deliberante, que dio origen a nuestro país, llevaban 21 instrucciones que debían exigir para la formación del Estado. Los cruceños basaban su economía en el comercio, desde la época hispánica exportaban sus productos: azúcar, arroz, cera, suela, cuero, y otros a la zona andina, Potosí y La Paz; al sur, Orán y Salta; al este Cuiabá, y al norte, por la ruta Piray- Guapay- Mamoré hasta el Pará.  

Por ello el nuevo Estado debía garantizar el libre comercio y fomentar las comunicaciones. La instrucción 7° exigía libre comercio con opción a las demás prerrogativas que deben gozar los demás Pueblos libres. La 10°, que se franquee el comercio con la potencia limítrofe de Portugal y la 11° la, más específica, para nuestro tema, afirma: “Siendo la circulación del comercio una de las principales bases de la opulencia y prosperidad de las provincias, se solicitará la comunicación  por tierra con el Paraguay”.

Sin embargo, el Estado boliviano, centrado en la zona andina- con una economía basada en el tributo indígena y la minería-, poco o nada cumplió con las exigencias de esta parte del país. En los primeros años de la República, los cruceños mantenían los mismos circuitos comerciales, pero las condiciones ya no eran las mismas que en la época colonial, dado que eran nuevos estados, libres e independientes y tenían sus propias políticas económicas.

En 1860, el prefecto de Santa Cruz, Mariano Reyes Cardona, propuso la construcción de un ferrocarril que una a Santa Cruz de la Sierra con el río Paraguay y desde allí, a través de “el vapor de Chiquitos”, salir al Atlántico. Reyes Cardona hacía esta propuesta, ya que consideraba que el puerto de Cobija, no era el adecuado y que se debía dar la espalda al Pacífico y seguir las corrientes de las aguas, es decir salir por el Atlántico. Creó una compañía para establecer puertos sobre el río Paraguay, sin éxito alguno pero sin desanimarse, solicitó apoyó al Barón de Mauá- el constructor de los ferrocarriles en Brasil- para financiar la línea férrea que una al río Paraguay con Santa Cruz de la Sierra y, desde aquí, con el resto de Bolivia. 

Las políticas estatales no favorecían la región oriental, vista como un lugar de confinamiento, por ello el presidente Mariano Melgarejo no dudó en firmar el Tratado de Ayacucho (1867) con Brasil, cediendo territorio tanto en las nacientes del río Paraguay como del río Madera, perdiendo Bolivia la libre navegación de los mismos. Las protestas cruceñas se manifestaron en el conocido Memorándum de 1868, pero no fueron escuchadas y el Congreso boliviano ratificó el nefasto tratado.

La situación cruceña se complicó aún más cuando en 1872, Bolivia firmó los tratados de  Librecambio, que abren las fronteras a los productos chilenos y peruanos. Santa Cruz pierde los mercados andinos, dado que no podía competir, ni en precio ni en calidad con el azúcar que entraba desde Perú. Hacia el sur, los argentinos establecieron ingenios azucareros en el norte y definieron políticas proteccionistas. La crisis cruceña recién empezaba.

Ante esta situación, Miguel Suárez Arana propuso la construcción de un camino hacia el río Paraguay (el mismo que fue abierto por Chaves en el siglo XVI), a la altura de la bahía de Cáceres, donde fundó Puerto Suárez en 1875 y diez años después su hijo, Cristián, fundaba Puerto Pacheco. Mientras tanto el Gobierno boliviano buscó otros caminos al río Paraguay, financió las exploraciones de expedicionarios franceses para saber si el río Pilcomayo era navegable y usar una vía que no pasara por Santa Cruz. Los intentos privados de los Suárez Arana no tuvieron el apoyo estatal necesario y finalmente abandonaron la empresa colonizadora y Paraguay ocupó Puerto Pacheco ante la total indiferencia del Gobierno boliviano, que no hizo nada ante esta invasión.

Los cruceños siguieron comerciando a pesar de los obstáculos y ni siquiera la pérdida del Litoral, en 1879, hizo reaccionar a los gobiernos para buscar alternativas de salida al mar. Por el contrario, las políticas ferrocarrileras consolidaron la ruta del Pacífico, se construyeron ferrocarriles que unieron al Altiplano boliviano entre sí mismo y con Chile y Perú.

El Memorándum de 1904 es el producto del fracaso de todos intentos cruceños, iniciados en 1860, para consolidar una salida al mar a través del río Paraguay. Este documento muestra al país la necesidad de un ferrocarril oriental y las ventajas económicas, sociales políticas y geopolíticas de vincular al occidente con el oriente y desde aquí con el mundo por el océano Atlántico. No hubo respuesta a este documento, pero los cruceños sabíamos que solo los ferrocarriles podían abrir las rutas comerciales con el mundo.

El progreso cruceño estaba vinculado a la construcción ferrocarriles y cuando el presidente Bautista Saavedra decidió no construir la vía férrea entre Santa Cruz y Cochabamba, sino una carretera, llevó a un levantamiento conocido como Ferrocarril o Nada (1924). En ese momento no había camiones que lleven los productos cruceños, por lo tanto la carretera no era la solución. Finalmente será en presidente Germán Busch, quien firme los tratados con Brasil y Argentina para la construcción de los ferrocarriles. Este sería el punto de partida para retomar el proyecto de la salida al mar por el río Paraguay. 

La derrota en la Guerra del Chaco redujo nuestro acceso al río Paraguay y al corredor fluvial Dionisio Foianini, esa pérdida territorial nos desafió a pensar en nuevas alternativas para una salida al mar por el oriente. La fundación de Puerto Busch (1952) es el hito más importante de la mirada cruceña al sudeste. Cabe destacar a Joaquín Aguirre, que desde 1978 optó por cumplir el sueño de sus ancestros y Puerto Aguirre (1988) es hoy una realidad. 

Ha pasado más de un siglo y medio y el Gobierno no se decide por mirar al Este, el conflicto con Chile no le ha permitido fortalecer la otra salida al mar para Bolivia. Incluso hoy, el presidente Morales propone un ferrocarril que partiendo desde Roboré llegue al río Paraguay, a Carmelo Peralta sobre territorio paraguayo. La propuesta de Morales, si se concreta, dejará fuera los puertos sobre territorio cruceño y con ello nuestro proyecto más anhelado.  



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