Especial multimedia: A 10 años de la jornada trágica en Porvenir

El 11 de septiembre de 2008 ocurrió un hecho que cambió el escenario político en Pando. 13 campesinos y dos funcionarios de la entonces prefectura departamental, fallecieron tras producirse graves enfrentamientos


El país vivía días difíciles entre agosto y septiembre de 2008. Había movimientos a los que las autoridades llamaban “golpe de Estado cívico-prefectural”. Fue el propio presidente, Evo Morales, quien admitió que esas acciones afectaron su gestión. Varias instituciones estatales fueron tomadas en los departamentos de Santa Cruz, Tarija, Beni y Pando.

En el departamento de Pando la crisis se sentía iniciando el mes de septiembre. El Instituto Nacional de Reforma Agraria (INRA) fue tomado y el prefecto de entonces, Leopoldo Fernández, posesionó el 9 de ese mes a un nuevo encargado. Eso molestó al Gobierno central.

Los hechos en Pando

Dos días después una columna de marchistas campesinos que se dirigía hacia Cobija para un ampliado que determinaría su autonomía indígena, fue detenida en Porvenir, a 30 kilómetros de la capital pandina. En el lugar, además de funcionarios de la Prefectura, se encontraban simpatizantes del Comité Cívico, opositor al Gobierno. En las siguientes horas se desató la violencia, que al final tuvo 13 fallecidos de ambos bandos.

El 12 de septiembre, la ciudad de Cobija fue militarizada. Otro punto de enfrentamiento fue el aeropuerto, donde los civiles permanecían y los militares dispararon. En ese lugar, un pastor evangélico fue acribillado. La familia de Antonio “Toni” Rivero, que tenía 50 años en esa época, denunció que el pastor recibió un impacto de bala el viernes 12 de septiembre, durante el operativo militar para retomar el aeropuerto de Cobija, Su hermano, Miguel Ángel, afirmó que el religioso fue asesinado por las Fuerzas Armadas (FFAA) y que estuvo desaparecido durante 17 horas. Su cuerpo, sin vida, llegó al hospital un día después del hecho.


(Fuente: Artes Andes Americas)


El Tribunal Sexto de Sentencia declaró culpable a Leopoldo Fernández y lo sentenció a 15 años de presidio a cumplir en la cárcel de San Pedro, en La Paz. La Fiscalía había solicitado 30 años. La exautoridad era imputada por los delitos de asesinato, terrorismo, homicidio, asociación delictuosa y lesiones graves y leves. El proceso se extendió por más de ocho años y tuvo que superar varios incidentes.

Jorge Tuma navega su balsa y desciende el Tahuamanu hasta el lugar de los hechos. Apunta a los senderos donde los campesinos pretendían cruzar el río, pero ahí fueron sorprendidos. Ahora, en ese lugar trabaja maquinaria pesada sacando arena de la playa del afluente.

El alcalde de Porvenir, Regis Richter, califica como “lamentables” los hechos de hace diez años. Admite que esa acción fue un punto de inflexión en la política pandina y que desde esa época el MAS tomó fuerza en ese departamento.

Leopoldo Fernández dice que la noche antes de ese 11 de septiembre sabía que la marcha campesina se iba a tornar “violenta” y que ya había funcionarios de la Prefectura heridos.

“(Los que causaron las muertes) fueron quienes planificaron aquella marcha, dotándola de armas y autorizando el uso de la fuerza por parte de civiles. No solo quienes lo hicieron desde el Gobierno, sino también algunos políticos locales que pensaron que eso les ayudaría en su proyección personal”, remarca Fernández.

Surgieron imágenes en el que se escuchaban disparos de bala que supuestamente iban para dañar a un grupo de campesinos que intentaban huir por el río

Las historias de afectados

Las familias de las 13 víctimas prefieren el silencio. Con la sentencia a Fernández creen que se hizo justicia, aunque hay también afectados del lado contrario al MAS, como los allegados de Pedro Oshiro, en esa época funcionario de la Prefectura, quien fue la primera víctima mortal, lo torturaron y mataron.

Celedonio Basualdo era dirigente campesino del municipio de Filadelfia. Participó de la marcha y ese 11 de septiembre falleció producto del cruce de disparos. Félix Alipez es primo de Celedonio. Vive en Filadelfia y lo recuerda como una persona aguerrida y humilde. No cree que los homenajes de cada año ayuden a las familias y culpa a Leopoldo Fernández de todo lo sucedido en Porvenir. Testimonios posteriores de allegados al exprefecto señalan que los campesinos también portaban armas de fuego.

Juan Carlos Zabala es el alcalde Filadelfia. El burgomaestre considera que los afectados por los hechos de Porvenir están a cientos de kilómetros de la capital pandina y que sus voces están prácticamente apagadas.

“Han quedado personas con marcas para el resto de sus días y existen personas que no se las siente porque viven en comunidades que están a cientos de kilómetros de las zonas urbanas, en las entrañas de la Amazonia”, señala Zabala, aliado del MAS.

Asunta Peña estaba en su casa de madera cuando escuchó el ruido de las balas que causaban pánico en Porvenir. Ella recuerda casi todo, rememora esa hora trágica en la zona.

“Veía a señoras con hijos que cargaban sus bolsones. Había pánico, mucho susto por los tiros que obligaron a que nos quedemos en nuestras casas, muchos entraron a la mía”, relata Asunta.

Cronología de los hechos

La cronología del caso Porvenir, los hechos que originaron la violencia el 11 de septiembre de 2008

10/09 El entonces prefecto de Pando, Leopoldo Fernández, mandó a cavar zanjas para impedir el paso de los marchistas campesinos; una a la altura de Cachuelita (entre Filadelfia y Porvenir) y otra en Tres Barracas (entre Puerto Rico y Porvenir).

11/09 Se originó el enfrentamiento armado. Un funcionario del Servicio Departamental de Caminos, Pedro Oshiro, fue devuelto muerto por un disparo de bala. También murieron 13 campesinos de la marcha que iba de Porvenir a Cobija.

12/09 La ciudad de Cobija fue militarizada. Otro punto de enfrentamiento fue el aeropuerto, donde los civiles permanecían y los militares dispararon. En ese lugar, un pastor evangélico fue acribillado. Acusaron a las Fuerzas Armadas (FFAA) de abatir al religioso. Había una tensa calma en Porvenir y Filadelfia.

16/09 El exprefecto Leopoldo Fernández fue detenido por un contingente militar, que lo escoltó al aeropuerto de Cobija con un alto sistema de seguridad. En el lugar estaba el exministro de la Presidencia Juan Ramón Quintana, que lo despachó en un avión rumbo a la ciudad de La Paz.

Así recuerda Leopoldo lo ocurrido

¿Cómo se siente después de diez años de lo ocurrido en el municipio de Porvenir?

Son varios sentimientos. El primero es de dolor por la gente que falleció. A pesar de ello siento que hice todo lo posible para evitar ese enfrentamiento; pues había, como se demostró en la ejecución del ingeniero Oshiro, la primera víctima fatal, una instrucción expresa a algunos de los marchistas para generar hechos de violencia. Por otro lado queda la sensación de contrariedad por la frialdad en la planificación de un incidente que dispuso la vida de civiles, en su mayoría gente humilde, para fines estrictamente políticos. Eso es algo inaceptable desde cualquier punto de vista. A pesar del fallo político en contra mío, siento que Bolivia sabe de mi inocencia y el juicio ha cumplido, en parte, su fin, pues es fácil deducir quiénes son los verdaderos responsables.

¿Cómo es un día normal para Leopoldo en la actualidad?

Cuando no tenemos el ajetreo de las audiencias judiciales, en varios procesos que aún se me siguen, es bastante tranquilo. Ejercicios físicos por la mañana, almuerzo con la familia y a veces algunas visitas, tanto de gente que vive en La Paz, como de familia y amistades que vienen a visitarme. Durante todo el día, a través del teléfono, me mantengo informado de las actividades de nuestra hacienda, que es, el ingreso que nos sostiene y del avance de los temas judiciales en manos de mis abogados. No todos los días son iguales. Algunos los percibo más cortos, otros más largos, en función a qué tan pronto debo tomar mis remedios; que a su vez depende mucho del libro que tenga en mis manos.

¿Qué es lo que más extraña de su vida pasada?

Definitivamente Pando. Extraño mi tierra, pero principalmente extraño mi gente, tanto en Cobija como en el resto del departamento. Han sido muchos años cerca a ellos y demasiados años lejos.

¿Cómo vivió el día de los hechos en Porvenir?

Estuve desde temprano en mi despacho en la Prefectura, con angustia. La noche anterior ya habían sido atendidos dos funcionarios del Servicio Departamental de Caminos con heridas de bala recibidos en un puente cercano a Porvenir. Durante los días previos intentamos que las Fuerzas Armadas y la Policía se desplieguen y acompañen una marcha que se sabía iba a ser violenta. La respuesta fue siempre negativa y deslindada en la espera de ‘órdenes superiores’ que nunca llegaron. Las noticias de la ejecución de Pedro Oshiro y la violencia desencadenada fueron como despertar a una pesadilla en medio de incredulidad y frustración.

¿Quién causó las muertes?

Fueron quienes planificaron aquella marcha, dotándola de armas y autorizando el uso de la fuerza por parte de civiles. No solo quienes lo hicieron desde el gobierno, sino también algunos políticos locales que pensaron que eso les ayudaría en su proyección personal.

¿Qué es lo primero que se le viene en mente cuando escucha el nombre de Juan Ramón Quintana?

Pena. Siento pena por un hombre perturbado incapaz de encontrar soluciones legítimas y concertadas a los problemas bajo su responsabilidad, pero siento mucha más pena por las vidas inocentes que fueron afectadas por ese personaje.

Podía salir de Cobija luego de los hechos, ¿por qué no lo hizo?

¿Por qué habría de hacerlo? Mi eventual salida de Cobija solo habría contribuido a un mayor caos y a aceptar la culpabilidad. Yo no planifiqué aquel enfrentamiento; al contrario, incluso con la negativa de apoyo de las fuerzas del Estado tratamos de evitarlo.

¿Se arrepiente de no haber salido del país, como otras personas, después de los hechos de Porvenir?

No. Tampoco ha sido fácil. La decisión de quedarme significó un altísimo costo en el nivel familiar, en la salud, en lo político e incluso en lo económico. Pero una vez que el tiempo pasó y que esas dificultades fueron superadas, en la medida de lo posible, puedo ver hacia atrás y evaluar el resultado. Si mi caso ayuda a demostrar que el verdadero objetivo de este gobierno es terminar con nuestra democracia, entonces habrá valido la pena.

¿Qué siente al ver su tierra dominada por el MAS? (El oficialismo tiene la Gobernación, el alcalde Gatty Ribeiro se alineó y también otros municipios)

Hay quienes ven la política desde una dimensión personal. Pequeña en tiempo y espacio y por lo tanto sin futuro ni pasado. Ni Pando ni Bolivia se dominan. El ejercicio de la administración pública es circunstancial y temporal. La historia y el pueblo se encargan de juzgar ese trabajo.

¿Cree que el MAS continuará con esa hegemonía en Pando?

La hegemonía es solo posible en dictadura. Esto se aplica no solo a Pando o a Bolivia, sino en todo el planeta.

¿Qué esperanzas tiene de este proceso? ¿O ya no las tiene?

Yo creo que Bolivia es un país con una profunda vocación democrática. Pando no es diferente. Ya superamos la era de las dictaduras, ahora es tiempo de la democracia, de nuevas generaciones y nuevos liderazgos. No solo tengo esperanza, estoy convencido de que será así.

¿Cree que al MAS le sigue beneficiando políticamente que usted no pueda volver a Pando?

Mi detención no solo le favoreció al MAS en Pando. Le sirvió para frenar la oposición e imponer el miedo en todo el país. Demostró que la política ya no se haría únicamente en debates o cabildos y que, a criterio del gobierno, se usaría la fuerza del Estado o de civiles para definir diferencias en las calles. Esa lógica le permitió imponer su juego hasta hace algún tiempo. Luego de acumular derrotas electorales en autonomías, dos elecciones judiciales y un referendo para una segunda reelección ilegal es fácil ver que las cosas han cambiado y no tiene nada que ver con mi ubicación geográfica.

¿Tiene contacto con políticos de Pando?

No solo de Pando, también de otros departamentos y de diferentes partidos. Son visitas esencialmente de cortesía, aunque la política, dado el interés común entre nosotros, no deja de estar presente en esas charlas.

¿Qué le diría a Evo Morales?

No creo que algo que yo le diga le pueda interesar. Evo Morales está encaminado hacia su objetivo como un zombi. Es más, miro a Venezuela y a Nicaragua y veo dónde conduce aquel objetivo. Quizás sean otros quienes puedan influir en sus decisiones, pero definitivamente no es el pueblo boliviano, que ya le dijo algo alto y claro el 21-F; ni mucho menos yo.