SÉPTIMO DÍA

El peor momento para el negocio de la madera


En 20 años, el sector forestal tiene dos tercios menos de tierra en concesión, se han cerrado unidades productivas y se han perdido unos 15.000 empleos

Este hombre trabaja en una vinera. Sus días los pasa produciendo objetos pequeños que se puedan comercializar. La madera boliviana de esta unidad productiva ya no puede competir con la de contrabando: aglomerados de baja calidad que llegan de China o Brasil y que se venden a precios muy bajos
Antes era parte de una máquina para moldear la madera. Ahora es un depósito de tierra y de telarañas por la falta de uso en la industria forestal
Con menos ingresos que en sus buenos tiempos, con menos trabajadores, aquí se producen pequeños artículos para buscar alguna ganancia
Forman parte de una maquinaria industrial que no funciona desde hace varios años. Están deteriorados y el dueño los mantiene con la esperanza de días mejores para su negocio

08/01/2017

Es difícil imaginar esta realidad hasta que se ven las imágenes de la crisis en el negocio de la madera. El gerente de la Cámara Forestal afirma con contundencia que este es el peor momento del sector, que está golpeado por dentro y por fuera. Las fotografías muestran maquinaria pesada cubierta por telarañas, lo que antes era una gran barraca, ahora se ha convertido en una carpintería donde se fabrican objetos decorativos y pequeños, lejos de la producción que había hace un quinquenio. Esa realidad se refleja también en el cierre de unidades de producción y en desempleo de miles de personas.

A la hora de hablar de cifras, estas son las que salen: En 1997 había 89 empresas en el sector forestal, que tenían seis millones de hectáreas en concesión; ahora, apenas llegan a 19 empresas y administran 2 millones de hectáreas. Hasta 2016, según la Cámara Forestal, se cerraron unas 3.600 unidades productivas y unas cuatro laminadoras. Mientras que hasta 2015 (último año con registro) se perdieron entre 13.000 y 15.000 fuentes de empleo.

Las  causas están identificadas: la pérdida de mercados importantes como el de EEUU, la Unión Europea y China, además de las trabas burocráticas para la explotación de la madera y el creciente contrabando de madera de Brasil y China, de mala calidad pero a un bajo costo.
Todo ese coctel determina que el sector, otrora una promesa de exportación con valor agregado, esté ahora sumido en una oscura crisis 



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