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El ojo imprescindible de Vivian Maier


Fotografía. Una muestra en Viena da fe del creciente interés por la obra de esta niñera de Nueva York, que dejó un legado de 100.000 negativos. La casualidad inscribió su nombre entre los grandes de la fotografía de calle

Maier
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02/06/2018

Vivian Maier fue una niñera anónima de Nueva York hasta que tras su muerte, hace nueve años, se descubrió un valioso tesoro de decenas de miles de fotografías. Más allá de la leyenda de la artista secreta, desde esta semana la galería WestLicht en la lejana Viena indaga en una muestra en la personalidad y las ideas de una fotógrafa que dejó gran cantidad de material para estudiar.
La enigmática Maier, cuyas fotos circulan entre la candidez, la exploración y la mirada clara de realidades duras, deambuló por las calles de Nueva York y Chicago en la segunda mitad del siglo XX e hizo decenas de miles de instantáneas en formato 6x6 que, descubiertas por azar, la han situado entre los grandes de la fotografía.
“Era hora de que el público vea de cerca el fenómeno de sus fotografías en Viena, ella tenía raíces austríacas”, opina Fabian Knierim, conservador de WestLicht. Un centenar de sus obras están en los salones de una de las galerías de fotografía más prestigiosas de Europa, en la exposición Vivian Maier, Street Photographer.
Knierim recuerda el objetivo de la muestra: además de apreciar los trabajos, buscar una reflexión sobre la vida y el pensamiento de Maier (1926-2009).


Maier, entre líneas 
Para ello, la muestra se complementa con una charla con Nadja Köffler, experta en feminismo, que analizará el papel de Maier en una disciplina en la que se suele destacar a hombres. La historiadora Christin Müller habló sobre la necesidad de autorretratarse de mujeres artistas a lo largo de los siglos.
Una temática recurrente en la obra de Maier es el autorretrato, que para Knierim es una manera de reafirmarse: “Se retrata como fotógrafa, como diciendo: no soy solo una niñera”.
La muestra recoge fotografías de la vida cotidiana en Chicago y Nueva York, muchas de ellas tomadas en los bajos fondos de la ciudad.
Maier se dedicó a capturar lo que nadie mostraba con talento para revelar los detalles cotidianos. Nunca publicó su trabajo.
Sus más de 100.000 negativos, videos y audios caseros, la convirtieron en leyenda tras ser descubierta por casualidad en 2007.
Ese año John Maloof, que escribía un libro sobre la historia de Chicago, compró en una subasta un almacén que guardaba las pertenencias abandonadas de la hasta entonces desconocida Maier.
Dos años después, Maloof se dio cuenta del valor artístico de su adquisición y buscó a la autora. Pero Maier había fallecido semanas antes en una residencia, tras pasar sus últimos años viviendo de la ayuda económica que le dieron los niños que había cuidado.
“Su historia, salida de un guión de Hollywood, no debe eclipsar la calidad de sus fotos”, advirtió Knierim, destacando su sensibilidad para componer imágenes. Aseguran quienes la conocieron que siempre salía a la calle con su Rolleiflex al cuello. Entre 1952 y los 70 fue su cámara. Con la llegada del color Maier adquirió una Leica.
Su trabajo a color es menos conocido pero es igual de interesante: Maier componía con los colores. “Recién estamos conociendo a esa mujer solitaria”, dijo Knierim, para quien las muestras como esta permitirán seguir descubriendo a la verdadera Vivian Maier.