DESAYUNANDO CON

Sergio Asbún Saba, 22 años de pasión por la banca


Es un cochabambino apasionado de la banca y de su equipo Wilstermann. 44 años de edad, 22 de ellos en el sistema financiero. Administrador de empresas titulado en la Universidad Católica 

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27/05/2018

“Nunca falta el queso en mi desayuno, me encanta”, expresa, entusiasmado. Sergio Asbún Saba es el invitado de EL DEBER a Un Desayuno con…Un vaso con jugo de naranja, una taza de café con leche, una porción de frutas, algunas piezas de croissants y un par de huevos revueltos lo acompañan en la mesa dispuesta para la conversación en el fresco patio del restaurant central del hotel Radisson.

Es un cochabambino apasionado de la banca y de su equipo Wilstermann. 44 años de edad, 22 de ellos en el sistema financiero. Administrador de empresas titulado en la Universidad Católica de su ciudad y tres años de estudios de Gerencia de Banca en Alemania, donde también cursó Historia. Aunque en su penúltimo año del colegio Don Bosco pensó estudiar Medicina, no hubo un día desde hace más de dos décadas que haya dejado de pensar en banca, donde se ve hasta la jubilación. 

“Esta ha sido una semana agitada para el sistema financiero, pero gracias a Dios todo está bien. Las más agitadas son las que se acercan a fin de año, cuando cerramos la gestión. En octubre se pone más complicado”, relata el gerente general del Banco Económico, que tiene a su cargo a 1.500 empleados.

Cada día despierta a las 6:00 para ayudar a su esposa, la destacada pianista Marianela Aparicio, a alistar a sus hijos Isabela (12) y Luciano (8), que van al colegio Alemán. Tres veces a la semana practica pilates con su cónyuge. A las 8:30 entra a su oficina, donde una de sus primeras actividades es hojear EL DEBER. “Es de lectura obligada. Reviso también la edición digital, pero me gusta el impreso”.

Sergio Asbún tiene sangre árabe. Es de la tercera generación de los Asbún y Saba. Su padre Édgar tiene una exitosa empresa de importaciones en Cochabamba. Su segundo hermano es Denis, que, como él, tiene un cargo ejecutivo en el Banco FIE. El menor trabaja en la compañía de su progenitor.

Su jornada laboral no tiene límite de horario. Almorzar con la familia resulta ahora inusual en el mundo ejecutivo, aunque él lo hace al menos dos veces a la semana. Y la siesta, ni pensarlo. Eso sí, los fines de semana es padre a tiempo completo. “El día más largo es el jueves, por la reunión con el directorio. Comienzo a las 9 y termino a las 22. Viajo mucho. La semana pasada estuve en Oruro, después de 17 años, para inaugurar la oficina del banco. Solo nos quedan pendientes Potosí, Trinidad y Cobija”.

¿Tiene insomnio con tanto trajín?, le preguntamos. “Duermo bien, es importante el descanso y hacer las cosas bien”, responde.

Un comienzo con Bs 1.200 de sueldo

Sergio Asbún ingresó a la banca a sus 22 años y no salió de ella. “No sé si me hubiera gustado tanto mi profesión si no entraba a la banca. Hice una maestría en la Universidad Privada de Bolivia con mención en finanzas, cuando ya trabajaba en el BNH, que pasó al Citibank. Una etapa muy dura, porque el banco y el sistema estaban en crisis, pero fue una escuela fabulosa. Todos se iban, nadie quería trabajar ahí. Los jóvenes cubríamos las vacancias. Nos tiramos a la piscina y asumimos grandes responsabilidades. Empecé como auxiliar de crédito con un salario de 1.200 bolivianos y a los 26 años ya era subgerente del Citibank en Cochabamba”, recuerda.

De su primer empleo pasó a Caja Los Andes, que se convirtió en Los Andes pro Credit, con accionistas de Alemania. Primero fue gerente en
Cochabamba y en 2006 gerente nacional de créditos en Santa Cruz. Resultó el primer latinoamericano seleccionado para un centro de entrenamiento de esa entidad en una campiña alemana de 15.000 habitantes, donde se contagió de la pasión por la caminata por senderos. “Allí mi inglés ganó fluidez. Fue una dura experiencia. Estaba cuatro semanas en Bolivia y dos en Frankfurt. Llegué a hacer 17 vuelos intercontinentales”.

Al reducir Los Andes pro Credit sus operaciones, buscó oportunidades en Guatemala. Por ese tiempo el Banco Económico le ofreció la regional de Cochabamba y se quedó. En enero de 2013 asumió la gerencia nacional, en lugar de Justo Yépez, que se jubiló.

 

Un mejor año para la economía que para la banca
Sergio Asbún siente que la economía boliviana tendrá un mejor año, pero los resultados de los bancos serán menores por la exigencia del techo de créditos productivos en un 60%. “Si comparamos el primer cuatrimestre, el año pasado el sistema financiero tenía una velocidad de crecimiento del 13% y ahora del 10. Se empezó con una liquidez más apretada, que hizo que los bancos tengamos que frenarnos un poco, pero la liquidez se está normalizando y ha llegado a 8 mil millones de dólares.

El Banco Central tomó medidas acertadas, como reducir el encaje legal que inyectó 350 millones de dólares, por lo que el segundo semestre será mejor. Para la economía habrá un mejor año, pero para la banca no, porque la conversión de la cartera hará que los márgenes sean menores. El precio del petróleo en alza jalará al gas”. 

Al percibirse “un nuevo boom” de precios de materias primas y del petróleo, aconseja invertir en el negocio inmobiliario.  

De las corbatas al café y a la digitalización

En el Banco Económico se festejan los primeros resultados del BEC Café. “Es un nuevo modelo de atención. La primera oficina sin cajas. Pensada para enseñar al cliente canales alternativos. En la primera semana se abrieron 40 cajas de ahorro”, resalta.

Sergio Asbún no es de los gerentes de bancos que siempre usa corbata. “Usamos terno y corbata en eventos y para recibir gente de afuera. Por el clima cálido cruceño, es mejor el uniforme. Camisa blanca o celeste bajo, con el isotipo del banco bordado, para mantener la formalidad y elegancia”.

Otros hitos de su banco este año son la apertura de las oficinas de Oruro y haber ya superado los 1.500 millones de dólares en activos, que la convierte en una de las mayores instituciones financieras.

Manejar el estrés y mantener la calma

Cuando empezó en el banco lideró a 700 empleados y ahora conduce a 1.500, con 15 ejecutivos en la línea gerencial. “Es una carrera que requiere de mucha paciencia y constancia. Un gerente debe manejar el estrés, tratar de mantener la calma, porque en caliente se toman decisiones malas. La comunicación es otra habilidad”.

Está contento con la ciudad y con su trabajo. Aunque extraña la marraqueta cochabambina, agradece la acogida de Santa Cruz. “Me siento cruceño. Esta ciudad permite crecer, es el motor económico de Bolivia. Dentro de diez años me veo con el doble de lo que es el banco. Se trabaja con buena gente. El accionista principal, Ivo Kuljis, es un líder impresionante”.

Su ciudad favorita en el mundo es Frankfurt, donde dice que “hasta las moscas vuelan ordenadas”. Por su cariño a Alemania, cree que tiene la selección favorita para ganar el Mundial de Fútbol. “También me gusta la nueva Brasil, y estamos a la expectativa de lo que hagan España y Argentina con Messi”.

Vacaciona con su familia una vez al año, sobre todo en ciudades con playa. Sus gustos musicales son ochenteros y sigue a Los Enanitos Verdes y a Soda Stereo. En plena digitalización, usa Iphone y Samsung, con dos líneas que lo conectan a los productos de su banco. 

 



 




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