SANTA CRUZ

Ven un divorcio entre lo que autoridades hacen y lo que la gente quiere


Ejti Stih, Carlos Hugo Molina, Fernando Prado, Rolando Schrupp y Carlos Hugo Barbery analizaron los retos que enfrenta hacia el futuro el departamento cruceño. Hubo coincidencia en que se debe apostar en formar ciudadanos

Los cinco invitados hicieron propuestas sobre cómo mejorar Santa Cruz

13/09/2017

Un divorcio entre lo que las autoridades nacionales y regionales hacen y las verdaderas necesidades de la población es la principal barrera que enfrenta  Santa Cruz en términos de desarrollo, según cinco expertos que participaron ayer en el Foro de EL DEBER.

En el Martes de Foro realizado en EL DEBER Radio participaron la artista plástica Ejti Stih, el exprefecto y analista Carlos Hugo Molina, el urbanista Fernando Prado, el economista Carlos Hugo Barbery, y el ingeniero civil Rolando Schrupp, quienes analizaron los retos que enfrenta Santa Cruz.

El foro, conducido por Hugo Acuña y Beatriz Ávalos, giró en torno a cómo encuentra estos 207 años de gesta libertaria a Santa Cruz y qué se debe hacer para resolver los problemas de esta región. Después de una hora y media hora de debate quedó en evidencia que estamos frente a nuevas demandas y necesidades creadas por el acelerado crecimiento del departamento, en el que ha habido un descuido del capital humano porque no siempre lo que plantean las autoridades está en función de las verdaderas necesidades de la ciudadanía.

Shrupp cree que Santa Cruz tiene ahora dos ejes problemáticos principales: los urgentes, como el tráfico caótico, el desorden de los mercados y la falta de competitividad, y los importantes, como el desarrollo humano, los cuales se asientan en una crisis de valores, que no se sentía tanto desde la década de los 80, cuando los tentáculos del narcotráfico habían penetrado en casi todas las esferas de la sociedad.   

El urbanista Prado indicó que estos 207 años nos encuentran “desorientados”, pues en poco tiempo hemos pasado a ser una gran metrópolis “que no controlamos ni conocemos”. 

Prado lamenta que entre autoridades y ciudadanía no se haya logrado diseñar un futuro común, pues persiste el divorcio entre lo que ofrecen las autoridades y lo que quiere la sociedad. Prueba de ello es que se hacen muchas obras, pero no siempre estas funcionan.

 “Estamos ante la perplejidad de que se hacen tantas obras, pero el problema no es la cantidad de obras, sino cómo organizamos eso, cómo hacemos que estas funcionen y ahí es donde no hemos acertado. Una cosa es construir una enorme escuela y otra cosa es dar una educación de calidad; una cosa es construir un gran hospital y otra es dar buena atención, tener los equipos y médicos necesarios”, expresó Prado. Esto también se da con planes que aparecen de un día para el otro y que no surgen del consenso con los vecinos, agrega.

Por su parte, Ejti Stih coincide con Prado al indicar que se han construido muchas obras, pero falta darle contenido a la infraestructura. “Yo vivo en la zona del Abasto y mi calle es un mercado. Más allá han construido un gran módulo educativo, que después de las 15:00 queda totalmente vacío. Esta ciudad crece, crece y se construye, pero todas las cosas se hacen sin una visión clara, las obras deberían ser orientadas al bienestar común”, afirma. 
La artista puso como otro ejemplo las urbanizaciones que crecen sin control, como las del Urubó, que se expanden y ponen en riesgo los acuíferos y los pulmones verdes urbanos.

Para Stih, otro claro ejemplo del divorcio que existe entre lo que piensan las autoridades y lo que busca la sociedad civil es el Carnaval, que si bien sigue siendo la expresión cultural más importante de los cruceños, para las nuevas generaciones esta fiesta ya no se centra en la reina ni en el carro alegórico, sino más bien en la casaca. “Las cosas cambian y las autoridades deberían escuchar qué es lo que la gente quiere, y no siempre imponer lo que ellos piensan”, dice.

Carlos Hugo Molina afirma que estamos en una situación de desconcierto y con retos poco claros, pero que tenemos todos los instrumentos para avanzar, solo basta ver experiencias de otros países mucho más grandes que el nuestro. 

Para Molina, la clave está en asumir el reto de dar respuestas a los problemas en función a lo que la gente quiere y sus aspiraciones. “Si yo centro en las autoridades la posibilidad de una respuesta, me estoy olvidando de la participación popular que es generada por la gente y la gente tiene otras preocupaciones, los temas de números ya están resueltos”, expresó.

Por su parte, el economista Barbery hizo notar que no es novedad que el crecimiento económico del departamento esté por encima de la media nacional, pero también considera que hoy por hoy nos encontramos con una región donde lo que falta es orden y conciencia social.

La versión de la Alcaldía

EL DEBER consultó la opinión del secretario de Comunicación de la Alcaldía, Jorge Landívar, sobre las observaciones y propuestas de nuestros invitados. Según Landívar, los planes de la comuna se enfocan en la visión de la ciudad más allá del primer anillo, con casi 2 millones de habitantes, y no en la Santa Cruz de 300.000 habitantes.  

En este sentido, Landívar agregó que la administración municipal se basa en cómo servir a los ciudadanos para que no tengan que trasladarse al centro para acceder a los servicios, como salud y educación. 

Coincide en que una sociedad se desarrolla gracias a la educación, por ello, la Alcaldía construye módulos educativos, los cuales al igual que el cambódromo, han sido reconocidos como obras emblemáticas de América Latina. No obstante, manifestó que si bien la Alcaldía cumple con su función de dotar de infraestructura escolar, la calidad educativa es responsabilidad del Gobierno. 



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