SANTA CRUZ

Tragedia de Valeria mueve a prevenir ebrios al volante


Los familiares de Valeria Brychcy pasaron del dolor a la acción. La fundación trabaja en concienciar a niños y jóvenes para cambiar las nuevas generaciones

Un auto siniestrado (prestado) fue usado durante sus campañas para hacer reflexionar a la población

02/04/2017

“Pensá en una de las personas que más querés... ahora imaginate que te llaman por teléfono y te dicen que está muerta por culpa de un tipo que estaba manejando borracho”, les dice el actor Pablo Fernández a los grupos de jóvenes colegiales con los que conversa como voluntario de la Fundación Valeria Brychcy, que busca prevenir accidentes de tránsito provocados por ebrios al volante. 

En casi dos años de creación, la fundación ha llegado a 12.993 niños y jóvenes de 15 colegios de manera directa, además de 38.979 personas de forma indirecta con mensajes de concienciación para buscar un cambio en las nuevas generaciones y también en la actual, sobre las consecuencias de que una persona conduzca un vehículo en estado etílico. 

“A los niños se les llega con obras de teatro y a los jóvenes, con mensajes más fuertes. Pablo (Fernández) les habla con confianza, como uno más de ellos y los hace ponerse en la situación de una persona que pierde a un ser querido, o de ser el causante de una tragedia por conducir ebrio”, señala Carola Vásquez, madre de Valeria Brychcy, la joven de 16 años que el 1 de abril de 2015 falleció en una colisión entre dos vehículos en la intersección de las avenidas Cristo Redentor y Los Cusis. 

“Los jóvenes quedan conmovidos con los mensajes que les damos y muchas veces la mamá de Valeria también expresa su testimonio, ese dolor interminable de perder a su hija”, señala Daniela Justiniano. 
Esta voluntaria se unió a la fundación precisamente porque se puso en el lugar de una mujer que pierde a su hija por culpa de un irresponsable conduciendo, luego de ver la foto del niño que falleció en otro accidente ocurrido también en 2015 en la carretera al norte. “Fue como ver a mi hija, que tenía la misma edad, por eso decidí hacer algo. Es fácil criticar, pero más importante es tomar acciones para generar un cambio”, comenta. 

“Trabajo de hormiga”

La fundación tiene 60 voluntarios que se denominan “agentes de cambio”, porque cada uno trabaja en la concienciación de la gente de su entorno sobre la responsabilidad que deben tener cuando van a conducir. 

La fundación, presidida por Boleslaw Brychcy, padre de Valeria, también realiza campañas en las calles, apelando al impacto, como cuando llevaron un coche chocado prestado por una aseguradora, a la rotonda del Cristo, a la Busch, al Mall Ventura y a otros lugares. La gente se acercaba a ‘curiosear’ pensando que se trataba de un accidente reciente y  los voluntarios aprovechaban de llegarles con su mensaje: “Tú me importas”. 

Lo mismo hicieron en el corso carnavalero y piensan hacerlo fuera de los boliches porque creen que ese es el momento de concienciar a la gente. “Al ver el auto, había gente que se anotaba para tomar servicios de las empresas de taxis que apoyan nuestra campaña e iban a dejar sus autos a sus casas. Es un trabajo hormiga, pero paso a paso vamos avanzando y hemos visto un cambio en las personas a las que llegamos con nuestro mensaje”, dice Andrea Vargas, otra voluntaria  



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