SANTA CRUZ

Sinfonía sobre la Batalla de Ayacucho se volvió a tocar 185 años después


La Batalla de Ayacucho, una sinfonía del español Mariano Pablo Rosquellas, se reestrenó el domingo pasado en Buenos Aires, gracias a las gestiones de sus descendientes en Bolivia, que cedieron las partituras de esta obra

Hubo pocas composiciones de esta magnitud en el siglo XIX en Argentina con esta calidad

16/07/2017

El pasado domingo 9 de julio, en el Centro Cultural Kirchner (CCK) de Buenos Aires, se volvió a tocar, 185 años después de su estreno, la sinfonía La Batalla de Ayacucho, que fue compuesta por el músico, compositor, cantante, director de orquesta y empresario musical Mariano Pablo Rosquellas, que nació en España en 1784 y llegó a Buenos Aires en 1823, donde estuvo hasta 1833, año en que se estableció en Bolivia. El músico vivió  hasta su muerte (1857) en Chuquisaca.

Según documentos de la época, La Batalla de Ayacucho se interpretó por última vez en Montevideo (Uruguay) en 1833, luego se supo poco y nada de las partituras y textos de la obra, hasta el año pasado, cuando en un ciclo musical del CCK, hubo un concierto en homenaje a Rosquellas que llegó a conocimientos de los descendientes del español que viven en Santa Cruz, los que  se contactaron con los directores de la institución  para ofrecerles las partituras de La Batalla de Ayacucho.

Y es así, gracias a este contacto entre Santa Cruz y Buenos aires, que una de las obras musicales más importantes de la primera mitad del siglo XIX de esta región se volvió a escuchar.

Reconstrucción
Hay dos grandes protagonistas para que la sinfonía de Rosquellas se volviera a tocar, el director y compositor Lucio Bruno Videla y la crítica musical y guionista Margarita Pollini.

“Después de que miembros de la familia de Rosquellas de Bolivia vienen a Argentina a mostrarnos las  partituras ahí Margarita Pollini plantea la posibilidad de introducir esta sinfonía en el CCK, continuando lo que se había hecho el año pasado; cuando el director del CCK, Gustavo Mozzi, da el visto bueno, se empieza a reconstruir la partitura bajo mi cargo y a programar toda la obra de teatro, el guion, convocar los cantantes, la orquesta para el espectáculo que tuvo lugar el domingo pasado”, comenta vía telefónica Videla.
 
“No hay una partitura general de toda la orquesta”, explica Videla, “sino partes individuales de los instrumentos, las partichelas, que nosotros empezamos a cotejar con las crónicas de la época que hablaban de la banda en escena, de una gran orquesta, etc”.

 A través del software de edición musical Finale se fueron uniendo todas las partes y armando la partitura que faltaba,  que era, más que todo, la parte del director.

Videla logró armar los cuatro movimientos que componen la obra, y solo tuvo que reconstruir piezas del primer movimiento. “Esa reconstrucción la realicé tratando de intervenir lo menos posible sobre la música escrita por Rosquellas. Su música se mantiene un 100%, yo simplemente agrego en determinados puntos del primer movimiento unas voces de trompetas y un tambor más militar, además del que Rosquellas había escrito. No sabemos si esa banda tenía más instrumentos, pero mi idea de la reparación fue de intervenir lo menos posible el original para que el público escuche un Rosquellas lo más puro posible”, indica Videla.
 
 Margarita Pollini fue la creadora de la pieza teatral que se insertó en la sinfonía, en la que participaron el barítono Sebastián Sorarrain, que encarnó a Mariano Pablo Rosquellas y la mezzosoprano Trinidad Goyeneche, que hizo el papel de su esposa, Leticia de Lacy.
 
“Es una obra fundacional del sinfonismo argentino. No se conocen más composiciones similares hasta la segunda mitad del siglo XX. Además está ligada a un personaje que tuvo mucha libertad musical en Latinoamérica. Es un personaje que excede lo argentino para ser latinoamericano”, comenta Videla, que cataloga la sinfonía de Rosquellas como una obra ecléctica, con rasgos militares, elementos rossinianos y simbolismos, giros retóricos y tópicos muy interesantes.

Más obras de Rosquellas
La Batalla de Ayacucho -compuesta en homenaje a la lucha final que significó el triunfo del ejército independentista a la cabeza de Antonio José de Sucre sobre la monarquía española, el 9 de diciembre de 1824, se ‘reestrenó’ el pasado domingo con un lleno total y Videla espera seguir difundiéndola, tanto en Argentina como en otros países. “La obra es muy bella y está muy bien escrita. Aquí no se puede hablar de un rescate histórico y simbólico, sino estamos hablando de una obra de arte que además es bella y se ha sostenido perfectamente en el tiempo”, recalca el director.
 
Videla espera que este nuevo reencuentro con Rosquellas ayude a que otras obras suyas salgan a flote con ayuda de musicólogos e investigadores bolivianos, ya que se sabe que en Sucre compuso una obertura, una cantata y una ópera.
“Tenía varias obras las cuales hasta ahora no sabemos si se han salvado”, dice Videla. 






e-planning ad