SOCIEDAD

Salvan a un jaguar de cuatro meses


El animal era ofrecido por $us 800. El vendedor pasó a la cárcel. El felino es cuidado por la Gobernación

La cría de jaguar en su jaula. Estos animales llegan a pesar entre 80 y 150 kg. Son territoriales

08/06/2017

Hernán luce un tanto delgado y está muy huraño, calculan que tiene cuatro meses de nacido. Es un pequeño jaguar al interior de un recinto de custodia de la Gobernación de unos cuatro metros cuadrados y sale de su refugio en una esquina solo para tomar leche en plato y comer carne. 

La semana pasada, un hombre lo ofreció a cambio de $us 800 por medio de un grupo de WhatsApp en el municipio de Villa Tunari (Cochabamba). La acción fue detectada a tiempo por autoridades de la Gobernación de ese departamento y por personas comprometidas con la preservación de la fauna, que simularon una operación de compra, recuperaron la cría y aprehendieron al infractor, que ahora se encuentra con detención preventiva en una cárcel, a la espera de su juicio oral por transgredir normas medioambientales.

Todo ocurrió el jueves 1 de junio en la población de Samuzabety (un río de la zona lleva el mismo nombre), situada en pleno trópico cochabambino. 

“Jaguar en venta, 800 $us. Interesados, imbox, solo gente seria”, rezaba el mensaje de WhatsApp captado por los conservacionistas, que se pusieron en contacto con el comerciante clandestino, cerraron la operación salvando a la cría y abriendo un proceso penal contra el autor, identificado como Henry Gandarillas Quinteros (22).

El Ministerio Público inició causa contra el procesado por delitos enmarcados en los artículos 111 de la Ley 1333 de Medio Ambiente y el artículo 223 del Código Penal, respectivamente. La primera penaliza con hasta dos años de privación de libertad y la segunda, con prisión de uno a seis años.

Huraño y temperamental
El cachorro recibe la atención necesaria en un recinto de custodia del Centro de Educación Ambiental (CEA) de la Gobernación de Santa Cruz, único en su género en el país habilitado para el cuidado de animales silvestres arrancados de su hábitat natural.

Lo bautizaron con el nombre de Hernán en honor a uno de los rescatistas. Vegeta en una jaula de unos cuatro metros cuadrados al lado de otra en la que habita Lila, una puma adulta, que vive inquieta desde su llegada. También alteró los nervios de los otros residentes del reducto: dos parabas, un zorro, un jochi, un mono mastín y un halcón peregrino que, de igual modo, fueron rescatados de los predadores humanos.

“Aparentemente no tiene lesiones físicas, pero está extremadamente bajo de peso; por ahora come un kilo de carne y un litro de leche al día. Es muy arisco debido al maltrato que sufrió, aunque de a poco se está animando a explorar el espacio donde lo hemos puesto. Es temperamental y agresivo cuando nos acercamos, pero es normal en esta especie porque le significamos una amenaza”, dijo Raúl Rojas, coordinador del Proyecto Biodiversidad de la Gobernación cruceña.

Cecilia Dorado y Paola Meruvia, las veterinarias que lo cuidan, tratan de que no se aisle al punto de perder el apetito; por eso, durante el día lo estimulan a poner en movimiento sus músculos lanzándole una pelotita y le muestran un oso de peluche.

Edson Pérez, responsable de la oficina de Control de tráfico de especímenes silvestres de la Gobernación de Cochabamba, cree que el cazador que capturó a Hernán mató a su madre, pues de otro modo resulta difícil cazar vivos a estos animales.

Futuro incierto

A decir de Raúl Rojas, es difícil reinsertar a estos felinos en su hábitat natural. Para lograrlo no debe tener ningún tipo de lesión, no debe acostumbrarse a la presencia del hombre y debe certificarse su estado de salud con un examen de inocuidad que descarte enfermedades transmisibles, para no contagiar a la población de su especie en la selva.

En Bolivia existen 24 centros a los que puede ir Hernán en el momento adecuado, manifestó Rojas, pero ninguno contempla siquiera una reserva forestal ni parque nacional abierto, donde puede correr el riesgo de morir de hambre o indefenso ante sus enemigos naturales. “En Santa Cruz contamos con 10 centros especializados a los que puede ir el jaguar, pero hay que acondicionar un espacio adecuado, además de invertir en su alimentación y otros. Un jaguar adulto devora entre tres y seis kilos de carne por día”, afirmó Rojas dando a entender que demanda un presupuesto. 



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