SANTA CRUZ

‘Oti’ encomendó a sus dos hijas a sus hermanas antes de ser trasladado


Aseguran que desde niño siempre respetó a sus padres. Sus dos niñas tienen siete y tres años

‘Oti’ de niño, junto a su madre. Lo enterraron en Jorochito junto a ella
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25/06/2018

Los restos de Víctor Hugo Escóbar Orellana, conocido como ‘Oti’, y que fue asesinado el martes en una revuelta en el penal de Chonchocoro de La Paz, fueron velados por tres días en la casa de sus padres, en la calle Topáter, sobre el quinto anillo y avenida Vallegrande. 

Wilma es uno de los siete hermanos de la familia Escóbar. Estaba sentada a los pies del ataúd de su hermano, en un cuarto pequeño, donde la canción cristiana Yo te extrañaré, del grupo Tercer Cielo, sonaba y se repitió durante casi todo el velorio. 

Finalmente Oti, el hombre al que las autoridades del Ministerio de Gobierno y la Policía consideraron uno de los hombres más peligrosos del país, fue trasladado y sepultado en un cementerio de Jorochito, donde vive uno de sus familiares.



Víctor Hugo, de 32 años, era el sexto de los hermanos. “Mi hermano era padre de dos niñas, de siete y tres años, que ahora serán cuidadas por nosotros y por los abuelos por parte de madre”, contó Wilma.  La última vez que se comunicó con él estaba en Palmasola, después se lo llevaron a La Paz. “Me encomendó, de forma insistente, a sus dos niñas.  Tenemos que velar por esas niñas, porque su mamá está detenida en Cochabamba”, dijo Wilma, la única de la familia de Oti que salió a hablar sobre un hombre al que muchas personas consideraban un peligroso bandido.

El silencio reinaba en el velorio, pero era roto por los acordes de Tercer Cielo y los saludos de los dolientes, la mayoría jóvenes sobrinos del reo condenado a 30 años por matar a dos policías. 

En el ataúd del exregente del penal más poblado del país se leía ‘Tío Oti’ y había fotografías de los sobrinos y de sus padres. 

Wilma acotó que en La Paz le ayudaron para realizar los trámites para trasladar su cuerpo a Santa Cruz y mucha gente de su barrio les colaboró con alimentos y otros gastos para el velorio.

Su sobrina acotó: “Mi tío siempre honró a sus padres desde niño. Él una vez dijo a la prensa que falló, que no era perfecto y que todos nos equivocamos”.



 




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