SANTA CRUZ

Niñas y adolescentes, las principales víctimas de la pornografía


Las redes internacionales operan por internet. El año pasado fueron denunciados 29 casos en Bolivia, la mayoría de las denuncias se hizo en Santa Cruz. Entre enero y abril de este año se conocieron 17 casos. Los especialistas piden a los padres que presten más atención a sus hijos

Los niños son los que más se exponen. Los profesionales y los investigadores recomiendan a los padres hacer seguimiento de lo que ven sus hijos en las redes sociales. Los agresores buscan víctimas vulnerables para poder persuadirlas a que accedan a sus deseos

27/08/2017

El flagelo de la pornografía infantil penetra en los hogares a través del internet. Hay plataformas que son utilizadas para intercambiar videos e imágenes de contenido sexual, y aunque este delito no deja de crecer, hay delincuentes encarcelados. La mayoría de las víctimas son niñas y se presenta más en Santa Cruz y La Paz.

El año pasado, el Observatorio Nacional de Seguridad Ciudadana registró 29 denuncias de pornografía infantil en la Policía. Para 2017 la cifra tiende a aumentar; entre enero y abril fueron reportados 17 casos. Además, se han realizado operativos en coordinación con otros países para desbaratar bandas que mantienen nexos con distintos países de Latinoamérica y Europa. 

De las 29 denuncias sentadas el año pasado, 26 de las víctimas son niñas. El informe también señala que Santa Cruz es el departamento con más denuncias (10), seguido por La Paz (8), Cochabamba (6), Chuquisaca (4) y Potosí (1).
También se conoce que otros cinco casos ocurrieron en otros municipios, como Warnes y Ascensión de Guarayos (Santa Cruz), Quillacollo (Cochabamba) y una en El Alto (La Paz).

Los casos revelan el peligro        
La situación es más peligrosa de lo que muchos creen. En un caso que está en investigación y el autor está preso, se descubrió que en su celular tenía casi 3.000 imágenes y videos pornográficos de niños y adolescentes de todo el mundo, incluso de la ciudad de Santa Cruz, informó el fiscal de materia de Trata y Tráfico, Marcos Arce.

Este problema no discrimina regiones. En Trinidad, el mes pasado, fue aprehendido un sujeto por el delito de pornografía infantil y abuso sexual de dos niñas. El operativo se ejecutó en un internet clandestino. Niños de entre seis y siete años ingresaban a un cuarto precario, a puerta cerrada, para ver videos de pornografía infantil.

La experiencia del fiscal Arce, que investiga casos de pornografía, le permite conocer las formas de operar de estos delincuentes. Señala que ha tomado fuerza la transmisión de imágenes de niños con contenido sexual mediante las redes sociales.

Otra modalidad es cuando los adultos toman contacto con adolescentes en las redes sociales y los inducen a enviarles imágenes de desnudos.

Algo que llama la atención de los investigadores es que también están aumentando los casos de pornografía entre personas del mismo sexo, principalmente de hombres que inducen a adolescentes. “Los confunden, les hacen ver una realidad diferente, y una vez que tienen contacto obtienen imágenes de ellos que después utilizan como chantaje. Además, usan a la misma víctima como puente para llegar a otras”, indicó. 

El investigador asegura que muchas veces el agresor llega a tener contacto con la propia víctima en busca de traspasar la imagen pornográfica a una relación sexual. “Es una figura que se está presentando seguido en Bolivia y en Santa Cruz, por lo que también se han organizado operativos con Interpol y la Policía española, que lograron la detención de personas que se mueven en ese país europeo”, apuntó.

El problema tiene larga data en Bolivia, pero ahora el control está encima, tal como lo establece Ley 263, contra Trata y Tráfico de Personas. 
El investigador apunta que al menos una decena de casos han sido atendidos en la capital cruceña, lo que muestra la frecuencia con la que ocurre. 

Los denunciantes, por lo general, son los padres de los menores de edad y los casos más relevantes se han concretado por avisos internacionales y por el patrullaje cibernético que se realiza. Según el investigador, hay casos que han llegado a una acusación formal y las víctimas son de diferentes edades.

Por recarga de tarjetas         
El responsable de la División de Trata y Tráfico de Personas de la Policía, Iván Garnica, explicó que personas inescrupulosas crean correos con datos falsos y captan a sus víctimas para enviar hasta seis videos pornográficos a cambio de recarga de créditos. 

Las investigaciones revelan, según él, que por Bs 5 envían tres videos; por Bs 10 son seis; y por Bs 20 son 15. El material en la gran mayoría son videos que muestran a menores de edad, pero que no son de Bolivia.

Afirmó que la Policía hace un seguimiento a través de un ‘patrullaje cibernético’ porque cuentan con personal que hace desdoblamiento de cada página.  En esta unidad fueron reportados cuatro casos este año y el mismo número de detenidos, tres de los cuales fueron derivados a La Paz y uno a Palmasola.

La vigilancia es fundamental 
Es sumamente importante que los padres vigilen lo que hacen sus hijos en las redes sociales, con los mensajes que emiten y los contactos que tienen porque circulan muchas cuentas falsas, coinciden los investigadores y profesionales que trabajan en esta temática. 

Solo un caso de pornografía infantil ha sido atendido en el Centro de Atención a Víctimas de Violencia Sexual, Niño, Niña y Adolescente, donde asisten de manera ambulatoria con terapias, orientación legal y apoyo social para el restablecimiento emocional de las víctimas.

La coordinadora de este centro, Rossy Guarachi, resalta la importancia de que los padres ejerzan control sobre los niños, niñas y adolescentes, porque los agresores estimulan a los niños mostrándoles videos pornográficos, lo que ha llevado a que muchos se conviertan en víctimas de violencia sexual. 

Se ha podido notar que los cortejos están utilizando la tecnología para exigir la famosa prueba de amor, pidiendo a sus parejas videos o fotografías que muestren parte de su cuerpo, que luego difunden o usan como chantaje.

La sicóloga Ángela Román explica que la pornografía es una forma de violencia sexual que daña la dignidad de la persona. 

También ocurre con frecuencia que los agresores utilicen la pornografía para ‘engatusar’ a sus víctimas. Primero se ganan la confianza con algunos regalos y luego se les acercan y empiezan a mostrar pornografía que confunden al niño y al adolescente, que muchas veces acceden a tener relaciones sexuales.

La sicóloga señala que muchos  de los adolescentes comentan que sí les hicieron ver pornografía y les dicen que les enseñarán a tener una relación sexual. El agresor hace la estimulación precoz. “Es un tema de confusión de emociones, de sentimientos, porque el agresor trabaja mucho la parte emocional”. La especialista recomienda a los chicos que nadie los vea desnudos, ni siquiera a través de cámaras. 

Uno de los temas que se repite es el de agresores menores, donde un adolescente de 14 o 12 años abusa o toca a un niño de seis o siete años.

¿Qué pasa? De acuerdo con la experiencia de los casos atendidos, estos habían visto pornografía y fueron estimulados precozmente, pero no porque alguien lo incitó, sino porque les  mostraron un video y como están en su época de curiosidad buscan donde reproducir lo que vieron.
Eliana Algarañaz, encargada del área social, dijo que se habla insistentemente estos temas en la escuela, pero que no es suficiente, por eso la importancia de que los padres también deben informarse y hablar con sus hijos. 

Coincide en que es muy común ahora pedir pruebas de amor a través de fotografías en las que muestren una parte del cuerpo, por eso en los talleres que dan en la escuela resaltan que nadie los puede tocar, ni siquiera los más cercanos. Hacen prevención en el nivel inicial y secundario.  
 



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