CASO EUROCHRONOS

“Lo más desgarrador fue oír los gritos de dolor"


Gonzalo estuvo oculto debajo de un escritorio y cuenta el terror que vivió. Recibe terapia sicológica para superarlo

Cuando todo acabó, tomó su teléfono y llamó: “Madre, estoy bien”, dijo.

25/07/2017

Llegué al trabajo junto con Ana Lorena Tórrez, le dije ‘buenos días licen’, marcamos el ingreso y se empezó el procedimiento de apertura de la tienda”, cuenta Gonzalo Rivero, quien accedió a conversar con EL DEBER sobre lo que vivió. Muy cauto, no quiere entrar en algunos detalles. Está con tratamiento sicológico. 

Cuando empezó el tiroteo pensó que eran cohetes ‘pausas’ de alguna marcha, hasta que sonó la alarma. Corrió al segundo y alertó a sus compañeros. Se escondió en una oficina y se tiró al piso porque había disparos que entraban por las ventanas y sobre él caían los vidrios. Llamó a su padre para que avisara a la Policía. 

Entré en shock, no sabía si iba a salir vivo, ni si me iban a seleccionar a mí o no. Mis compañeras empezaron a llorar. Luego, todo empeoró”, rememora. Fue una espera larga; oían pasos y disparos. “Lo más desgarrador fue escuchar gritos de dolor que venían desde la calle”, relató. 

De pronto, escucharon pasos y se ocultaron en las oficinas. Dos policías de civil entraron y le apuntaron. “Les dije, somos trabajadores de la empresa y el oficial me respondió ‘tranquilo, choquito, ya todo acabó’. Empecé a llorar. Los policías nos pidieron una lista, así que tomé la de los cumpleañeros y se las di. Sabíamos quiénes faltaban”. 



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