Inundación

Lluvia deja sin alimentos, agua ni enseres a 45 familias


La madrugada del sábado el agua los sorprendió y arrasó con todo lo que tenían. El lodo enterró sus pertenencias. Muchas familias quedaron solo con la ropa del cuerpo. La vía está cortada


Intentar salir de la pesadilla los pobladores desaguan sus casas y tratan de recuperarse de la inundación La esposa de Faustino Montenegro recupera sus pertenencias en medio del lodo

14/12/2016

Barro, agua y mucho dolor es el resultado de la inundación que afectó a los pobladores de la Brecha 3, delante de la zona de Los Lotes, donde 45 familias han quedado sin agua potable, energía eléctrica, víveres ni enseres.

Algunas personas incluso se han visto obligadas a refugiarse en la carretera, pues sus casas están totalmente inundadas.

Fernando Mercado no sale del asombro. Faltaban 15 minutos para las 7:00 del sábado, cuando el agua ingresó a su cuarto y arrasó con todo sus enseres y alimentos. Él logró evacuar a sus cuatro hijos y a su esposa y juntos pasaron la noche en sillas viejas. Ayer se acomodaron debajo de un árbol, al lado del puesto policial, a la espera de que bajen las aguas.
“No tenemos nada, todo se ha perdido, parece que por aquí hubo un terremoto”, dijo este hombre que se gana la vida como portero de la escuelita de la zona y que no sabe qué darle de comer ni dónde dormirán él y sus hijos. Todo los muebles y el material escolar están con lodo; no se pudo salvar nada.

Andrea Claros en medio del lodo rescató algunos enseres. Ayer cocinó un locro de gallina en plena carretera para alimentar a sus hijos, ya que no puede ingresar a su vivienda porque está llena de agua turbia y barro. Otras tres familias, entre ellas los Marca, se han instalado en el corredor del puesto policial.

Tomasa Maisares es otra de las familias golpeadas por la inundación en la Brecha 3. Su casa continúa anegada, pues ha perdido todos sus utensilios, electrodomésticos y ropa de cama. Al lado de Tomasa vive Faustina Soliz y su marido, que aún recuerda con dolor la mañana del sábado cuando pedía a gritos auxilio para salvar a sus nietos, que se encuentran con ella de vacaciones y que fueron sacados por la ventana.

Su heladera, sus ollas y sus mesas están enterradas en el lodo, en el patio de su casa. Ella vive desde hace 31 años en la Brecha 3 y asegura que nunca había visto una inundación de esta magnitud. Las familias intentan levantarse en medio del lodo, recuperando sus objetos.
Brecha 3 pertenece al municipio de La Guardia. Ayer amaneció golpeada por el rebalse del canal de desagüe de las comunidades menonitas y cuyas aguas aumentaron con el rebalse del río Basilio, producto de la torrencial lluvia caída en Santa Cruz desde el viernes hasta el sábado.

Claman por agua y alimentos
El corregidor Francisco Méndez se sumó al pedido de las familias afectadas y pidió a las autoridades del municipio de La Guardia y de la Gobernación habilitar el tanque de agua, pues dejó de funcionar a raíz del daño que sufrió el motor. “Necesitamos agua para el consumo, es vital para los pobladores”, dijo el corregidor.

La comunidad tampoco tiene energía eléctrica y el camino de tierra que los conecta con la urbe cruceña se ha convertido en un río, por lo que deben hacer trasbordo para llegar a su destino. También necesitan ropa, colchones y alimentos, pues muchas familias quedaron con la ropa que llevaban en el cuerpo.

A decir del corregidor, funcionarios de la Gobernación acudieron al lugar el sábado por la noche para auxiliar a unas personas que estaban de visita en el lugar y que quedaron atrapadas por el deterioro que ha sufrido el camino debido a la lluvia.

Buscan cuerpo en Basilio
De igual manera, la Secretaría Departamental de Seguridad Ciudadana desplegó un equipo hasta la localidad de Basilio para realizar la recuperación de Santos Orellana, casero de una propiedad que se presume que se ahogó en una laguna.

Según el informe de la Policía de La Guardia, el trabajador ingresó al agua en estado de ebriedad, sin tomar las precauciones ante la subida del nivel de la laguna. Tiempo después quienes lo acompañaron notaron su desaparición y dieron la alarma


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