Santa Cruz

La joven del auto rojo que vivió para contarla


El auto Picanto de Isabel Rivero atracó en el canal junto al Colmilav. Ella contó los minutos de angustia que pasó. Hoy se entregó a la rutina de preparar los jugos desintoxicantes de su catering que acaba de emprender hace tres semanas



12/02/2017

En la vida hay cosas que pueden esperar. Esa es la primera lección que Isabel Rivero Ayala (24) saca a priori. La mañanita del sábado decidió que pese a la tormenta iba a salir a entregar los jugos que prepara como nutricionista de un catering que apenas acababa de echar a andar. Condujo cantando, bien despacio a bordo de un pequeño y liviano auto rojo, por la avenida Santos Dumont.

Su video siendo rescatada por los cadetes del Colegio Militar de Aviación (Colmilav) se hizo viral en las redes sociales, pero ella, lejos de la popularidad, pasó el domingo encerrada en su cocina, preparando la comida (sándwiches, ensaladas de fruta y jugos detox) que debe entregar hoy a sus clientes en un servicio de puerta a puerta que ella y su socia Andrea Cronenbold hacen todas las mañanas.

El sábado por la mañana manejaba en la Santos Dumont, del tercero hacia el segundo anillo. Fuera de su movilidad de vidrios oscuros la tormenta anegaba las vías y el tráfico no hacía más que empeorar.

Lo siguiente que recuerda es que el motor botaba nubes de humo, la dirección no la obedecía, los vidrios oscuros no bajaban y el agua se entraba a raudales a la movilidad hasta llegarle al pecho. 


Atónita, no podía creer lo que estaba viviendo, mientras veía como la gente la filmaba flotando en el agua. Lo siguiente fue instintivo: “Dios mío, por favor ayudame, te lo pido”. 

Fueron 200 largos y eternos metros los que flotó hasta atracar en el canal de drenaje, justo en las narices de los cadetes que custodiaban la entrada principal del Colegio Militar de Aviación. La providencia la llevó hasta un lugar en el que cree, había quién realmente la pudiera ayudar.


“Gracias a Dios tengo una oportunidad más. Estoy terminando la carrera de Nutrición, tengo una bebé de un año y seis meses y estoy empezando mi propia empresa de catering -tres semanas-, se llama Nutrilight”, lo dice tan apacible que no parece haber digerido aún que su vida estuvo en juego.


Ayer abrió los ojos agradecida y se entregó a la faena de licuar frutas y verduras y verterlas en pequeñas botellas de un tratamiento que llama jugoterapia desintoxicante. “Mañana debo entregar los pedidos, hay que seguir, hay que trabajar, la vida continua y tengo gastos que pagar”.


La joven del pequeño escarabajo eléctrico marca Picanto que se apagó en plena tormenta es optimista. No sabe si el auto que compró hace poco y que sigue pagando tiene arreglo, pero ¡está viva! Por eso hoy salió a hacer el ‘delivery’ de sus preparados  

Los detalles de su historia contada por ella misma están en el video ubicado en la superior de la nota, y podrás leer más detalles en la versión impresa de EL DEBER.

 



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