SANTA CRUZ

La ausencia de su hija la impulsa a dar consuelo


Es la líder de al menos 11 familias que buscan a sus seres queridos perdidos 

María Rita junto a Margarita Molina en la morgue judicial. Ella trata de ayudar a quienes la buscan / Foto: Maria Rita Hurtado

21/05/2017

Es jueves y la noche en la ciudad comienza a ponerse fría. La lluvia que cayó intermitentemente durante el día ha hecho que María Rita Hurtado de Algarañaz se frote los brazos en busca de calor, mientras espera en la puerta de la morgue judicial a una mujer que hasta ese día daba por perdido a su marido.


María Rita, como la llaman todos, se ve cansada. “Ha sido un día de mucho ajetreo”, comenta la mujer, que desde el 3 de abril del año pasado lidera la Asociación de Beneficiencia y Apoyo a Familiares de Personas Desaparecidas, Víctimas de Trata y Tráfico de Personas y Delitos Conexos (Abafd).
Esa noche de jueves María Rita lloró junto a la mujer que se enteró de que su esposo había sido asesinado, que nunca más lo volvería a ver, y abrazó con todas sus fuerzas a dos niñas que quedaron huérfanas de papá. 


Esta es una escena que se repite en su diario vivir, desde que ella es la cara visible de una organización que lucha para encontrar a los desaparecidos, personas (hombres, mujeres y niños) que aún estando ausentes siguen presentes en cientos de hogares de Bolivia.

Su motivación
Hasta el 20 de junio de 2015 la vida de María Rita había transcurrido con cierta normalidad. Ella, su esposo, Héctor Nelson Algarañaz Torrico, y sus cuatro hijos (dos mujeres y dos varones), eran una familia que luchaba pasa salir adelante.


María Rita trabajó durante cinco años como ayudante de kínder en dos centros educativos y luego estuvo como supervisora del área de fiambres de una cadena de supermercados, hasta que su hija mayor, Dayana, desapareció.


El siguiente mes se cumplen dos años de esta pérdida, que arranca lágrimas de los ojos oscuros de la mujer, mientras cuenta que el ser parte de las alegrías de las cuatro familias que recuperaron a sus seres queridos perdidos, se ha convertido en una especie de bálsamo para el dolor que siente. 
“Van a cumplirse dos años desde la desaparición de mi hija y no descanso ni un solo día en buscar pistas para dar con su paradero. Las buenas noticias de quienes han sido encontrados después de muchos años, son esperanzas que me ayudan”, expresa esta mujer,   líder de Abafd, que a lo largo de estos años tuvo  que aprender de leyes, de procedimientos, de trámites y otros temas que antes eran desconocidos por ella.


Temores y futuro
María Rita, conocida a escala local y nacional, ya es una figura pública, situación que le ha provocado amenazas de muerte de quienes se molestan por su incansable labor para encontrar a los desaparecidos. Por esto ella mantiene en el anonimato a sus hijos, teme por su seguridad y afirma que ahora vive pendiente del cuidado de ellos. 
Su mayor anhelo es encontrar a su hija, aunque aclara que si eso sucede, ella seguirá ayudando a la gente que busca a sus seres queridos. 



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