SEMANA SANTA

La Iglesia llama a seguir el ejemplo de Jesús y a servir al prójimo


El arzobispo de Santa Cruz, Sergio Gualberti, manifestó que el amor de Jesús, que se concreta en el servicio, tiene que caracterizar las relaciones entre hermanos. Hoy se celebra la pasión de Jesús

El monseñor Gualberti besa los pies de uno de los miembros de la Pastoral Carcelaria
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30/03/2018

Con el lavado de pies en la celebración de Jueves Santo, la Iglesia católica instó a imitar el gesto de humildad y de servicio de Jesús. El arzobispo de Santa Cruz, Sergio Gualberti, reflexionó sobre el ejemplo que nos dejó Jesús, en la celebración que se realizó en el atrio de la catedral.

“El lavatorio de pies, signo del amor que se concreta en el servicio, necesariamente tiene que caracterizar las relaciones de todos los miembros del pueblo de Dios. Cuando una persona ama como Jesús nos ha amado, no tiene miedo de ponerse al servicio del prójimo, por el contrario, con gozo y generosidad se solidariza con los que sufren por la enfermedad, el abandono, la marginación y la pobreza”, expresó Gualberti, ante cientos de fieles que se dieron cita en la catedral.

El pastor de la Iglesia católica también recordó que en la última cena Jesús instituyó la eucaristía. “Jesús, con el gesto pone a luz la misericordia sin límites del padre, que nos ha dado el don de la fe y de la gracia, verdadero lavatorio de los pies y purificación de todo nuestro ser y de nuestros pecados, esclavitudes y males”, dijo.

Un clima agradable favoreció a los centenares de fieles que escucharon atentos el mensaje del monseñor Gualberti, portando en sus manos la imagen de Cristo crucificado y otros símbolos. Entre los presentes se observó al alcalde de la ciudad, Percy Fernández, que estuvo acompañado por la presidenta del Concejo, Angélica Sosa. 

Como lo hiciera Jesús en la última cena, el monseñor Gualberti lavó y besó los pies de voluntarios de la Pastoral Carcelaria, en reconocimiento a esas personas que “con cariño y desprendimiento se han puesto al servicio de los privados de libertad llevando una palabra de consuelo y gesto concreto de amor y solidaridad cristiana”.

Gualberti destacó que en esta ocasión se eligió a representantes de este sector no solo para expresar la gratitud a los voluntarios, sino también porque la Iglesia, siguiendo el ejemplo de Jesús, está llamada a servir a todos los necesitados”. “A servir, por tanto, a estos hermanos (privados de libertad) que, además de sufrir por la duras condiciones  de la reclusión y por el estigma de la sociedad, ahora cargan con las consecuencias de la intervención violenta e indiscriminada de hace dos semanas”, dijo Gualberti, en referencia a la intervención policial en el penal de Palmasola.

Con el Jueves Santo los, católicos comenzaron a vivir los momentos más importantes de la Semana Santa, que culminan la madrugada del
Domingo de Resurrección. En este tiempo, que es conocido como el triduo pascual, se conmemora los misterios de la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo, es decir, el sacrificio de Cristo para dar  vida nueva. En este sentido, hoy, a las 17:00, los fieles están convocados a participar de la celebración de la Pasión del Señor en el atrio de la catedral y, luego, a la procesión.

Un mensaje de aliento

Centenares de personas se dieron cita en la catedral la mañana del Jueves Santo para participar de la misa dedicada a los enfermos, ancianos y personas con discapacidad. El monseñor Stanislaw Dowlaszewics, obispo auxiliar de Santa Cruz, estuvo a cargo de dar el mensaje, centrado en la empatía y comprensión de los feligreses hacia sus prójimos sufrientes. 

“No hay que desanimarnos con nuestras caídas y equivocaciones, tomemos el ejemplo de Jesús, levantarnos siempre, porque nadie nos quitará ni al Señor ni a su cruz”, expresó el religioso, mientras las personas en sillas de ruedas llenaban la parte delantera de la catedral. 

Luego del mensaje, una fila, encabezada por las personas con capacidades diferentes, acompañadas de sus familiares, se llenaban de alegría después de besar el cuerpo de Jesús en la cruz. En este sentido, la cruz simboliza la victoria y fuerza del amor de Dios, está presentada ante los devotos para que procedan a besar los pies o el cuerpo del Salvador y así salir con la bendición.



 




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