SANTA CRUZ

Jinetes del Norte plantaron un mojón con mensaje de respeto a la democracia


La comitiva estuvo integrada por 35 miembros, entre varones, damas, jóvenes y menores de Portachuelo, San Carlos y Buena Vista. La Policía Montada brindó seguridad en la ruta

Colocación del primer mojón de la democracia como expresión de defensa de la voluntad popular
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26/02/2018

 

Llegaron a la zona del Urubó cantando Viva Santa Cruz. Eran 35 jinetes, que partieron el viernes desde Portachuelo hacia la capital departamental para rendir su homenaje por los 457 años de la fundación de Santa Cruz de la Sierra, trayendo consigo un mensaje de respeto a la democracia y a la libertad patentado en el primer mojón de la democracia que plantaron a las 18:30, previa interpretación del himno cruceño, en un espacio cercano a la Casa del Camba.

Se trata de la decimoquinta cabalgata de los Jinetes del Norte, un grupo de hombres y mujeres, entre adultos, jóvenes y menores, que, como en años anteriores, “se unen en un acto de civismo para conocer cómo era el recorrido de nuestros ancestros por esta ruta, a caballo, que fueron los pioneros del desarrollo que ahora ostentamos”, expresó Tony Nazario, que promueve esta aventura desde hace tres lustros.

Nazario citó que en 2005, los Jinetes del Norte plantaron el primer mojón de la autonomía cerca del monumento a Cristo Redentor, que ahora se reedita con el mojón de la democracia, hecho que considera como una forma de dejar un testigo en el tiempo del pedido de respeto a la Constitución Política del Estado y al voto ciudadano expresado  el 21 de febrero de 2016, de negación a la repostulación de Evo.

El promotor de la cabalgata, que ya forma parte de la tradición de Portachuelo, a la que se sumaron ahora familias de San Carlos y de Buena Vista, aclaró que los Jinetes del Norte no tuvieron, no tienen ni tendrán intereses políticos.

Remarcó que se trata de una iniciativa cívica que mantiene esa esencia en  sus años de vigencia en los que ha levantado la bandera cruceña en defensa de la cultura y de las tradiciones. “Ahora sumamos a nuestra consigna la defensa de la democracia”, agregó.

El ex líder cívico cruceño Herland Vaca Díez, que se sumó a la cabalgata, puso de relieve el emprendimiento y fundamentalmente la iniciativa de traer cada año un mensaje, como el actual, de respeto a la democracia.

Vaca Díez pronunció un corto discurso luego de que se plantó el mojón de la democracia, donde pidió que “Santa Cruz se fortalezca en la defensa de sus derechos, de su desarrollo y también del cuidado de su medioambiente, frente a tanta deforestación”.

‘Charito’ Gutiérrez, que llegó desde San Carlos, al finalizar el acto le obsequió a Tony Nazario una antigua espuela, de las que utilizaban los jinetes de los tiempos en que se recorría a caballo los caminos desde Santa Cruz hacia el norte y hasta Beni.

“Ha sido una hermosa experiencia este recorrido, porque se vive frente a la naturaleza, aspecto que, en la medida que se avanza tomando en cuenta la meta de rendir homenaje a la fundación de Santa Cruz, se siente el aumento del civismo”, señaló la concejala portachueleña Milixa Antelo, que desde hace cinco años participa en este modelo de cabalgata.

 

Recorrido y peripecias

Los jinetes que partieron al amanecer del viernes desde Portachuelo pernoctaron a campo  abierto en un terreno entre el río Güendá y la comunidad Chapas. Después siguieron la ruta por el  municipio de Warnes, acamparon en Perotó, después en Tarumatú, y desde allí, luego de recibir atenciones con comida típica de parte de los lugareños, se dirigieron a la capital cruceña.

La caravana se detuvo en la ruta a Tarumatú a las 17:30, a tres kilómetros del sitio donde estaba listo el sitio para plantar el mojón de la democracia.

Pero en el trayecto hubo imprevistos, como el hecho de que uno de los 11 efectivos de la Policía Montada, el joven Crístofer Calisaya, tuvo que domar a un caballo, que lo tumbó tres veces, pero insistió en montarlo a pesar de los golpes recibidos, hasta que consiguió su objetivo.

La camioneta de la Policía que venía acompañando a la comitiva se atascó en el río Güendá. Costó sacarla utilizando la fuerza de los caballos.

Dos equinos de los uniformados terminaron dañados en sus pezuñas, y los subieron a un vehículo especial para brindarles auxilio.

Antonio Pérez, que lleva 10 años participando en este cometido, contó que tuvo que pedir permiso en su trabajo como intendente municipal “para estar en esta hermosa movilización, única en su género, que nos ayuda a conocer nuestra geografía y traer mensajes de integración”.

El gobierno municipal cubría los gastos de esta travesía, desde 2014, cuando fue declarada Patrimonio Cultural. Pero en esta ocasión suspendió la ayuda, contó Nazario.

El costo de la logística, de los operativos y de la alimentación fue atendido con aportes de voluntarios.

 

Origen de esta cabalgata

Tony contó que cuando era pequeño escuchaba los cuentos de sus abuelos respecto a los viajes a caballo que hacían.

“En 1976 tuve mi primera aventura en un recorrido hacia Beni. Desde entonces siempre pensaba en la caravana a caballo. Un día mis amigos me  invitaron a ir a Perotó, que está cerca de Portachuelo, y ahí maduré mi proyecto. De esta forma fue, con el bagaje de mis anhelos de mostrar cómo eran antes los viajes a caballo, que en 1999 organicé la primera cabalgata. Pero eso fue hacia Beni. Ahora ya es hacia Santa Cruz”.

 

Retorno

La mayoría de los integrantes de los Jinetes del Norte retornaron anoche a Portachuelo. Ocho de ellos se quedaron para arrear hoy los caballos hacia Portachuelo por la ruta por donde llegaron.

 

El objetivo básico es recuperar los valores culturales y tradiciones

 Muchos consideran que Tony, que ha escrito libros sobre temas de orden cultural regional, nació en Portachuelo, sin embargo nació en Yacuiba, pero su mamá es portachueleña, y es un apasionado por las tradiciones cruceñas.

El escritor refiere que persigue como una meta la recuperación de los valores culturales.

“Y como a mucha gente le gusta participar en la cabalgata, considero que es lo mejor que se puede hacer para conocer las tradiciones en el recorrido por las rutas antiguas usadas por los jinetes durante sus viajes”.

Afirma que esta travesía es la mejor forma de enseñar a los jóvenes, que ahora solo andan en motorizados, para que sepan cómo se trasladaban las familias en el pasado.

“Con las cabalgatas anuales se pretende recuperar los valores culturales, vivir y disfrutar las pascanas. Pero, más que todo, confraternizar con los lugareños de las comunidades. Es hermoso ver la naturaleza, salir de esa rutina que nos envuelve en las ciudades, valorar lo nuestro. Y así celebramos de una manera singular el aniversario de la fundación de Santa Cruz”, añade.

Momento del ingreso a la zona del Urubó para plantar el mojón

 



 




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